El veterano cineasta Jean-Paul Rappaneau, autor de la aclamada Cyrano de Bergerac (1990), regresa a la gran pantalla tras 13 años con Grandes Familias, una dramedia familiar que vuelve a reflexionar sobre la identidad francesa del momento y de la que el director ha charlado con El Imparcial.
Foto: Juan Pablo Tejedor
1990. Festival de Toronto. Un flamante Jean-Paul Rappeneau presentaba su Cyrano de Bergerac, la adaptación cinematográfica más famosa del clásico de la dramaturgia francesa. Un periodista del Washington Post compadece al cineasta. “Debe ser terrible lo que está viviendo”. Reappeneau no entiende nada. “¿Por qué?” Y el periodista responde con otra pregunta: “¿Qué puede hacer mejor que Cyrano?” Ya asomaba el éxito del por entonces último trabajo del cineasta, que tras varios años aprendiendo el oficio como asistente y guionista, había debutado en la dirección en 1966 y ya había llamado la atención en su país con su tercera película, Le Sauvage (1975). Cyrano de Bergerac era la cuarta, y las impresiones de la prensa especializada durante su recorrido por festivales se quedaron, incluso, cortas. Reappeneau desató una fiebre por Cyrano en Francia y la historia del poeta de nariz enorme y corazón gigante se expandió al mundo, con Gerard Deapardieu en el que sigue siendo su papel más recordado. Interminables colas en los cines, vuelta a los teatros de la obra original de Edmond Rostand (1897), reediciones del texto, emisiones de grabaciones antiguas... Todo un fenómeno cultural y social que los analistas del momento interpretaron como “una expresión de la crisis de la identidad francesa, amenazada en el interior por la emigración magrebí, y en el exterior, por la unificación europea”. El francés orgulloso de lo francés. Así que, efectivamente, ¿cómo iba a sobrevivir Rappeneau a aquello?
GRANDES FAMILIAS
Director: Jean-Paul Rappeneau País: Francia Guión: Jean-Paul Rappeneau, Philippe Le Guay, Julien Rappeneau Música: Martin Rappeneau Fotografía: Thierry Arbogast Reparto: Mathieu Amalric, Guillaume de Tonquedec, Nicole Garcia, Gilles Lellouche, André Dussollier, Karin Viard, Marine Vacth, Gemma Chan
Sinopsis: Jerome Varenne (Mathieu Amalric) es un financiero francés que vive en Shanghái con su compañera sentimental y profesional Chen-Li (Gemma Chan). En un breve viaje de negocios a París, se entera por su madre y su hermano de que el que ha sido su hogar durante la infancia en el pueblo de Ambray se va a vender. Para intentar impedirlo y saber de primera mano qué es lo que realmente está ocurriendo se dirige hacia allí. Lo que no sabe es que dicha escapada, cambiará el curso de su vida para siempre.
“Por la felicidad de ver la acogida que tuvo la cinta en todo el mundo”, asegura Rappeneau cuarto de siglo después en una entrevista con El Imparcial. A sus 84 años, el aclamado cineasta sigue enamorándose de historias de aquí y de allá. De retirarse, nada. Ahora estrena en España Grandes Familias (Belles Families), una cinta que, de algún modo, sigue hablando de la identidad francesa, de la “vieja Francia en la era de la globalización”, según el propio cineasta. Tras el terremoto que Cyrano ocasionó en su vida, Rappaneau continuó con su ritmo habitual –tranquilo, casi artesanal- en la industria del cine, con una película por quinquenio aproximadamente. De hecho, no ha sido el éxito agotador de Cyrano lo que, en los últimos tiempos, le ha mantenido alejado de los rodajes más de la cuenta entre su Bon Voyage (2003) y este Grandes Familias, sino la propia industria del cine. "Me he dado cuenta de que ya no se pueden hacer películas con presupuestos demasiado grandes”. Ni en Francia.
“Tenía planeada una aventura cómica que se iba a rodar en Asia Central, en Francia y en Reino Unido, pero surgieron problemas financieros y tuve que abandonar el proyecto, así que decidí volcarme en algo más sencillo, volver a un proyecto que tenía en mente desde hacía tiempo”. Y volvió a su tierra, a la provincia de Borgoña, donde nació y vivió hasta los 18 años antes de marcharse a París. “En aquel momento se empleaba mucho la expresión ‘subir a París’, que era el destino final de cualquiera que quería tener éxito. Tengo la percepción de que en España hay más cultura de provincia, pero en Francia hay mucho centralismo, todas las miradas van dirigidas hacia París. Cuando regresé a Borgoña me di cuenta de que las cosas habían cambiado mucho, de que la región de mi infancia ya no existe”.
El protagonista de Grandes Familias también vuelve a casa. Tras quince años viviendo en Shánghai, el trabajo le lleva de vuelta a Francia, así que aprovecha para visitar, junto a su esposa china, a su familia y descubre que, tras morir su padre, su madre y su hermano han puesto en venta la casa en la que pasó su infancia. “Es la historia de un regreso, de un hacer balance sobre qué queda de esa ‘vieja Francia’ a la que regresa, qué ha desaparecido o qué ha cambiado de esa provincia francesa, de todo lo que está fuera de París; al final, se trata de indagar en qué es Francia a día de hoy”, explica Rapenneau. A la reflexión más personal sobre el pasado y el presente de la esencia francesa, el director suma, como es habitual en su filmografía, un puñado de amor y celos y la viste, en esta ocasión, de dramedia familiar con tintes autobiográficos.
A pesar de los problemas de presupuesto, que cree que se suceden en todo el cine “a nivel global o, al menos, europeo”, Rapenneau se sabe afortunado de pertenecer a una de las industrias cinematográficas más protegidas del mundo y destaca el “consenso entre el Gobierno, los sindicatos y los artistas en general para proteger con las leyes el cine francés”.
El cineasta no quiere oír hablar de jubilación. Sólo está esperando, sin prisa como ha hecho siempre, al siguiente “flechazo”.
“No puedo concebir una película sin que me llegue personalmente la historia, sin sentir un vínculo muy fuerte, casi como si se tratara de un asunto de vida o muerte. Cuando termino una película, me siento como si fuera un náufrago: veo que el barco se aleja y no sé muy bien qué hacer. Así que tengo que pensar hacia dónde me dirijo, dónde puedo encontrar una vez más la fuente de motivación. Sé que ahora toca un largo periodo de búsqueda”, termina el cineasta.