“El Rey me ha encargado que intente la investidura. Le he explicado que hasta el momento no cuento con los apoyos para ello. Pero acepto el encargo. Buscaré esos apoyos. Lo he estado haciendo hasta hoy y a partir de ahora lo haré, además, con el encargo del jefe del Estado”. Mariano Rajoy da un paso al frente y salta de las palabras a los hechos. El día después de haber
aceptado el encargo del Rey para intentar formar Gobierno, el presidente del Ejecutivo en funciones y candidato a la reelección
llamó por teléfono al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y al líder de Ciudadanos, Albert Rivera.
De esa forma materializaba su anunciada “ronda de contactos en busca de apoyos” con la “intención” de
“hablar y negociar un eventual programa de Gobierno”. Con Sánchez y Rivera, tras buscar huecos disponibles y cuadrar agendas, ha quedado en reunirse la próxima semana. Toca hablar de la investidura. El calendario apremia y el jefe del Ejecutivo tiene un objetivo claro: poder ser investido
antes del 23 de agosto, fecha que en Moncloa fijan como límite para aprobar el techo de gasto, paso previo para la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. En este contexto, el bloqueo político puede acarrear consecuencias, y no solo el hartazgo de la ciudadanía: “España necesita un Gobierno”. Como explicó Rajoy el jueves, es momento de “redoblar esfuerzos”: “Todos los dirigentes políticos tenemos una responsabilidad”.
El objetivo prioritario es “un Gobierno estable y sólido”. Para ello
buscará sumar síes a sus 137 escaños. Cuantos más, mejor. Pero, consciente del actual panorama,
también contempla un Ejecutivo en minoría para el que pide “una lealtad mínima”. Así que hay un plan B, que pasa por lograr del PSOE la misma abstención que de C’s y, por ende, desbloquear la investidura. Y eso es tanto como poner España en marcha y evitar unas terceras elecciones generales en menos de un año. “Por mi parte no va a faltar ni empeño ni esfuerzo. Espero encontrar en mis interlocutores la misma voluntad de entendimiento”, expuso el candidato este jueves.
"Queremos negociar, y negociar implica ceder"
Es la hora de bajar a la arena. “Queremos negociar, y negociar implica ceder”, reconoce un Rajoy que buscará “puntos de encuentro”: “Creo que son más las cosas que nos unen que las que nos separan, sobre todo, si dejamos de hablar de las famosas líneas rojas”. El líder de Génova sabe que la empresa no será fácil
. Tanto el PSOE como C’s mantienen sus posturas: “No” el primero; abstención el segundo. Y de ahí no pasan, como así se lo hicieron saber a Felipe VI durante la ronda de consultas.
El
martes a partir de las 11:30, Pedro Sánchez volverá a trasladar el “no” socialista al PP e instará a Mariano Rajoy a buscar apoyos donde encontró 179 para la Mesa del Congreso. Es decir, diez más de los que suman PP (137) y C’s (32), por lo que le invitará a negociar con CDC (8), PNV (5) y Coalición Canaria (1).
Un día después, el
miércoles a partir de las 09:30, Albert Rivera le explicará que ya se comprometió a abstenerse en la segunda votación a cambio de nada, solo por responsabilidad de país. Y volverá a rechazar virar hasta el “sí” mientras no haya renovación de equipos, incluido el propio Mariano Rajoy: “Un Gobierno fuerte, con las manos limpias y otro presidente de consenso”, pidió C’s tras su paso por la Zarzuela. En su apuesta por combatir la corrupción, ese argumento también impide a la formación naranja entrar en un Ejecutivo presidido por el actual candidato del PP.
Con ambos líderes Mariano Rajoy se reunirá en el Congreso de los Diputados. Los Presupuestos Generales del Estado para 2017, el desafío independentista en Cataluña y los compromisos con Bruselas en materia de déficit serán algunas de las cuestiones concretas que se abordarán durante las negociaciones.
Empieza la travesía. Para llegar a buen puerto, Rajoy se marca “un plazo razonable”: “No es necesario mucho tiempo porque el tema es, fundamentalmente, de voluntad política”, explicaba tras hablar con el Rey.
Horas antes de su despacho con Felipe VI, Rajoy dijo a los olímpicos españoles que "no hay que rendirse" nunca y sí continuar aunque haya "algo que no vaya bien". Es una de sus máximas, así que vuelve a intentarlo con Sánchez y Rivera. Todo sea por
aflojar la pinza PSOE-C's y salir del atolladero que tiene al jefe del Estado "preocupado", según atestiguaron los representantes políticos que acudieron a la Zarzuela en la primera ronda de consultas tras el 26J, la cuarta en apenas siete meses.