Pero existe un análogo que ofrece la posibilidad de observar en el laboratorio la radiación de Hawking: los agujeros negros acústicos o sónicos, donde los fonones (perturbaciones de sonido) quedan atrapados en un fluido que se mueve más rápido que el sonido Se aportan las primeras evidencias de partículas que escapan del agujero negro entrelazadas con otras que quedan atrapadas dentro.
Los agujeros negros acústicos se crean en los llamados condensados de Bose-Einstein, un estado de agregación de la materia que se da a ciertos materiales a temperatura cercanas al cero absoluto.
Esta es la herramienta que ha utilizado el investigador Jeff Steinhauer de Technion, el Instituto Tecnológico de Israel, para aportar una nueva evidencia experimental de que los agujeros negros emiten la radiación de Hawking. El estudio, publicado en la revista Nature Physics, emplea este modelo acústico, donde el sonido, en lugar de la luz, es el que no puede escapar del agujero. “Hemos observado radiación de Hawking espontánea, estimulada por las fluctuaciones de un vacío cuántico que emana de un agujero negro análogo en un condensado de Bose-Einstein atómico”, explica Steinhauer en su estudio.
A diferencia de trabajos anteriores, el físico israelí aporta pruebas de que las partículas que escapan del agujero negro están entrelazadas cuánticamente con otras que son arrastradas hacia dentro del agujero, una firma crucial de la radiación de Hawking.
Se trata de la primera vez que se ofrecen estos datos sobre el entrelazamiento entre pares de partículas de Hawkings. Según el autor, el estudio representa la prueba más contundente hasta la fecha de que un análogo de la anhelada radiación de Hawking se puede ver con este tipo de sistemas acústicos en el laboratorio.