www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

POCO A POCO

El mundo quince años después del 11S

Borja M. Herraiz
x
borjamotaelimparciales/10/5/10/22
lunes 12 de septiembre de 2016, 16:37h
Actualizado el: 09/12/2016 17:41h
Este pasado domingo se cumplía el tercer lustro de una de las fechas más señaladas en la historia reciente de la humanidad. El 11 de septiembre de 2001, quizás el martes más infame que se recuerda, el mundo que conocemos cambió irremediablemente mientras las dos Torres Gemelas eran derribadas por sendos aviones pilotados por terroristas suicidas, acólitos de Al Qaeda.

Quince años después de aquellos terribles atentados, que costaron la vida de 3.000 personas y más del doble resultaron heridas, podemos decir que el mundo hoy es más peligroso, más inseguro, más caótico y, por tanto, menos predecible. De aquello salió la tristemente famosa guerra contra el terror que trajo consigo la infructuosa -durante años- caza de Osama Bin Laden, el cerebro pensante del 11S, la invasión a Afganistán, que aún perdura como frente abierto, y la posterior invasión de Iraq y consiguiente derrocamiento de Sadam Hussein sobre una premisa, la de las armas de destrucción masiva, falsa sin que ello haya redundado en responsabilidad penal alguna.

El 11S fue sólo la primera ficha en caer de una concatenación de terribles acontecimientos que nos han traído al miedo y caos que vivimos hoy en día en Occidente, sí, pero también en el resto del globo. A los mencionados casos de Afganistán e Iraq le siguen la Primavera Árabe, que tuvo su origen en un debilitamiento de los regímenes sobre todo del norte de África fruto de la inestabilidad regional que han hecho por echar de menos a los Gadafi o Mubarak, la guerra total en Siria, el surgimiento de Estado Islámico, la mayor crisis migratoria desde la II Guerra Mundial o la interminable lista de atentados que hemos padecido a lo largo y ancho de Europa: Madrid, Londres, París, Bruselas, Niza...

Aquella fatídica fecha fallecieron como digo 3.000 inocentes, que no fueron sino el preludio de una macabra escalada de violencia, guerra y fanatismo que hoy hace que la cuenta ascienda por encima del millón de personas, quizás más incluso. Aquel martes nos cambió para siempre, aunque nos tocara al otro lado del Atlántico y la mayoría lo viviera a través de la narración de Matías Prats, la voz del horror en la psique de casi todos. Ya no vemos el mundo como un lugar seguro, pues el terrorismo nos ha enseñado y demostrado que puede infligir daño en cualquier parte, su gran victoria.

Vivimos con la permanente amenaza de que la sinrazón puede apoderarse de nuestro día a día y eso, quince años después de que este capítulo de la historia comenzara, no tiene visos de desaparecer. El 11S nos recordó una vez más, con la letra de la sangre, que el ser humano no está preparado para vivir en paz. No lo ha estado nunca y seguramente no lo estará jamás. Es así y los anales nos recuerdan cuantísimos ejemplos hemos dejado tras nosotros.

Fue el 11S una de esas fechas que se recordarán con el paso de los siglos, una fecha que quizás dé paso de una edad a otra del hombre. Por simbolismo y por significado. Lástima que esta vez sigamos recogiendo lo sembrado y una vez más seamos tan ciegos como para pensar que no hemos contribuido en nada a esta espiral de autodestrucción.

Borja M. Herraiz

Jefe de Internacional de El Imparcial

BORJA M. HERRAIZ es jefe de Internacional en El Imparcial

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (9)    No(0)

+
0 comentarios