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TURÍN

El Teatro Regio conmemora el 120 aniversario del estreno de La Bohème

lunes 31 de octubre de 2016, 11:07h
El teatro turinés inauguró su presente temporada con la famosísima ópera de Giacomo Puccini para celebrar los 120 años de su estreno bajo la batuta de Arturo Toscanini el 1 de febrero de 1896.

Han pasado 120 años desde que en este mismo teatro de la capital del Piamonte se estrenara la que se ha convertido en una de las óperas más conocidas y reclamadas por parte del gran público, la cuarta más representada del mundo. Una truncada historia de amor nacida en las gélidas buhardillas de París, cuyo liberto en italiano escribieron Giuseppe Giacosa y Luigi Illica inspirándose en los diferentes episodios de la novela por entregas “Escenas de la vida bohemia”, de Henry Murger, publicada en el periódico El Corsario a lo largo de cinco años, de 1845 a 1849. Y que para el gran compositor italiano reflejaba además sus propias vivencias durante los años que pasó como estudiante en el conservatorio de Milán, donde compartió habitación con Pietro Mascagni.

Ahora, una nueva producción con escena a cargo de Alex Ollé, de La Fura dels Baus, se ha encargado de recordar y, cómo no, de contemporizar una pasional y trágica historia de amor, la del poeta Rodolfo y la modista Mimí, que discurría sobre un telón de fondo muy especial: la inclemente vida de los bohemios, dispuestos a cualquier sacrificio con tal de no renunciar a vivir de su don artístico. De modo que acercar la historia a nuestro tiempo – Ollé la ambienta en el París actual - supone por completo prescindir de aquel irrepetible ambiente bohemio y sustituir las inhabitables buhardillas del Barrio Latino que se iluminaban con la luna por los altos y anodinos edificios contemporáneos de una ciudad-jaula donde los jóvenes viven encarcelados.

Porque para Ollé, La Bohème es, sobre todo, una ópera sobre la juventud. Sus protagonistas son jóvenes sin dinero pero con hambre de vivir, “que no piensan en el futuro sino en vivir el momento”. Por eso, el París de Henry Murger que retrata la ópera de Puccini se convierte en esta nueva revisión en una ciudad turística de postal en la que esos jóvenes solo pueden encontrar alojamiento en su periferia masificada y atestada de grafitis, donde artistas de hoy conviven con la marginalidad y la diversidad cultural acentuadas por décadas de un fenómeno migratorio, que ha crecido de manera inimaginable en los últimos años cambiando la fisonomía y la sociedad de determinados barrios no solo parisinos, sino de muchas ciudades europeas.

En definitiva, el coliseo turinés ha apostado por una puesta en escena arriesgada que, sin embargo, el tradicional público de este teatro de corte conservador y que ya ha “vivido” adaptaciones diversas de la romántica ópera de Puccini aplaudió en la velada de su estreno. Igual que premió al resto de los participantes – encabezan el reparto Irina Lungu, Giorgio Berrugi, Kelobigile Besong y Massimo Cavalletti, dirigidos por Gianandrea Noseda, titular de la orquesta de la casa - de la ambiciosa producción que ha sido posible gracias al apoyo a financiero de los ciudadanos de la capital del Piamonte.

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