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TRIBUNA

Un placebo para el año nuevo

viernes 06 de enero de 2017, 17:24h
Actualizado el: 06 de enero de 2017, 19:33h
“Las más flexibles entre todas las cosas pueden ganar a las más rígidas […]. Que lo flexible venza a lo resistente y lo frágil a lo duro es un hecho bien sabido por todos, pero de lo cual nadie se beneficia […]”. Lao Tsé

Un amigo me decía el otro día que al paso que íbamos tendría que apuntar a su hijo en una escuela para aprender técnicas de supervivencia,… o a clases de chino, no tenía muy claro por cuál empezar. Ya saben, un curso de esos donde enseñan lo básico para lidiar con una situación apocalíptica corriente y moliente: cómo hacer fuego, cómo encontrar agua y potabilizarla, cómo construir un refugio, apañarse con una brújula y un mapa (y sin él), reconocimiento de plantas comestibles, cazar, descuartizar, estrangular, matar, etc. Lo típico.

Otra técnica de supervivencia muy útil para situaciones más corrientes es el autoengaño mental. Los seres humanos somos los artífices de nuestra propia realidad y el autoengaño, es decir, creernos nuestras propias mentiras, puede ser una ventaja selectiva… o un impedimento, según se mire. La capacidad que tenemos los seres humanos para auto engañarnos con el fin de vivir mejor es indudablemente abundante y, en la mayoría de los casos, determinante para nuestra supervivencia. Sin embargo, en otras ocasiones construimos las trampas en las que, posteriormente, caemos y de las cuales muchas veces no sabemos salir solos.

El conocido dicho que dice “ojalá que Dios no nos mande todo lo que el cuerpo aguante”, es muy sabio tanto por sus correctas proporciones, el cuerpo aguanta mucho más de lo que creemos, como por el reconocimiento de que siempre se puede estar mucho peor. El adiestramiento personal para evitar construir las trampas mentales en las que caemos con nuestro autoengaño, o evitar caer en ellas una vez que no hemos podido evitar construirlas, es importante para nuestra supervivencia cotidiana. Cada uno de nosotros vive de inevitables autoengaños, la diferencia radica en la dirección que adquiere cada uno de ellos.

En otros artículos les he hablado de técnicas para (intentar) motivarse o para mejorar una situación determinada (“Empeorar una situación… para mejorarla”. “Para ponerse las pilas”. “Cómo encontrar la motivación perdida”), pero hoy querría sugerirles una herramienta distinta que nos puede ayudar a evitar el fango mental. La vigilancia de la posible disfuncionalidad de nuestras propias soluciones intentadas para resolver o afrontar un problema determinado representa un buen punto de partida para la mejora del autoengaño como técnica personal de supervivencia mental, es decir, darse cuenta de qué ocurre después de cualquier intento. Si no se produce ninguna solución o la situación tiende a empeorar, deberíamos cambiar de estrategia.

Después de tomar conciencia de las propias ‘soluciones intentadas habituales’ que no han funcionado a la hora de afrontar una situación particular, como por ejemplo para conseguir los clásicos -y omnipresentes- propósitos de año nuevo (perder unos kilos, dejar de fumar, comer sano, cambiar de trabajo, hacer ejercicio, ahorrar, tener más tiempo para la familia y los amigos, conseguir pareja, ser mejor persona) o para resolver cualquier otro reto o problema que se nos plantee, les propongo que traten de encontrar al menos otras cinco posibles estrategias de solución. Si para dejar de fumar han intentado 1) dejarlo por completo, 2) leerse un libro determinado o 3) utilizar parches de nicotina, y no les ha funcionado, les pido que busquen otras 5 posibles estrategias para dejar el tabaco. Lo mismo para cualquier problema que, hasta ahora, no hayan podido solucionar.

El experimento puede parecer sencillo, pero no lo es. Una pequeña ayuda para llegar a otras 5 posibles formas de solución diferentes, sería intentar visualizar cómo afrontaría esa misma situación -e intentaría resolver- otra persona que conozcan. Ponernos en el lugar de la persona elegida, por ejemplo, a la hora de intentar ahorrar un poco más todos los meses. Ustedes ya han intentado 1) guardar un poco de dinero en una hucha, al principio de cada mes, 2) comprar solo en supermercados de marcas blancas y 3) dejar de salir con los amigos los fines de semana, pero aun así no han sido capaces de ahorrar nada. En este caso, les pido que piensen en otras 5 estrategias para ahorrar o en cómo creen que ahorraría dinero su hermano o algún amigo que, aun teniendo los mismos ingresos, haya conseguido este mismo propósito.

Esta simple estrategia, la mayoría de las veces, desbloquea nuestra capacidad de crear nuevas alternativas y nos evita caer en la trampa de la rigidez de una determinada maniobra; trampa mental a la cual estamos naturalmente predispuestos, ya que las conexiones sinápticas relacionadas con comportamientos y situaciones específicas se repiten una y otra vez, espontáneamente, obrando de la misma manera fallida. Tan pronto como nuevos caminos se abran paso en nuestro cerebro y hagan más flexible y creativa nuestra imaginación, estaremos preparados para el inevitable apocalipsis mental de (casi) cada día.

“Convertir cada instante de la vida en el mejor posible, de cualquier forma que el destino nos lo envíe: en eso consiste el arte de vivir”. Litchtenberg

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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