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JORNADA 18: SEVILLA 2 REAL MADRID 1

La fe del Sevilla pone fin a la racha del Madrid más defensivo | 2-1

La fe del Sevilla pone fin a la racha del Madrid más defensivo | 2-1

domingo 15 de enero de 2017, 22:36h
Actualizado el: 16 de enero de 2017, 03:14h
Zidane apostó por revolucionar su esquema y le funcionó hasta el apagón final. Por Diego García

Ninguno de los entrenadores quiso reproducir el paroxismo visto hace días en este mismo escenario. Zidane y Sampaoli dispusieron un duelo de exigencia en lo relativo al rigor táctico y la concentración, pero no en lo físico. El técnico galo sorprendió al modificar su esquema y probar un 3-5-2, con Ramos acompañado de Nacho y Varane. La idea era sembrar de ayudas a Marcelo y Carvajal para neutralizar el veneno de las bandas andaluzas. Ronaldo y Benzema volverían al once para tratar de desestabilizar a la zaga del argentino, también modificada. El campeón de América con Chile volvió a la línea de cuatro para conformar un 4-2-3-1 en el que Pareja, Rami, Iborra y N´Zonzi se juntarían en un cuadrado central muy potente desde lo anatómico. Por delante, Nasri, Vázquez y Vitolo recuperaban la titularidad como elementos de desborde. En fin, las alineaciones esbozaban un guión tendente al respeto y el control. Y el partido respondería a lo dictado desde la banca, con integrismo, en el primer acto.

Salió mejor el Madrid, que lideró con personalidad los primeros 10 minutos. Modric y Kroos se reconocían con el resguardo de Casemiro y la pelota circulaba, horizontalmente, para la placidez inicial visitante. Sin pelota, presionaba más arriba el sistema de Zizou y el Sevilla se conformaba con cerrar líneas de pase y, toda vez hubiera recuperado el cuero, cuidar de la posesión, imponer pausa y bostezo para tratar de acelerar en cambios de ritmo diseñados por el carril de Vitolo, Escudero y el “Mudo” Vázquez. Nasri fluctuaba en la mediapunta y N´Zonzi –de magnetismo sobresaliente en un duelo tacticista como este- se soltaba como el peón adelantado de la subida de líneas con que los sevillanos fueron defragmentando la superioridad capitalina en el coqueteo con el esférico.

Se retaron ambos contendientes a ejercicios pacientes que penalizarían cada error. Y, mientras que los cabezazos por encima del larguero de Ramos y N´Zonzi, a balón parado, suponían todo el bagaje productivo ofensivo antes del minuto 20, los dos gigantes que confeccionaron este combate de riqueza táctica y altura en el estudio del oponente se avisaron de sus flaquezas. Los locales sufrirían a la espalda de su primera línea de presión si el Madrid lograba encontrar a los centrocampistas Marcelo y Carvajal, pues arriesgaba y ofrecía espacios entre la roca central –Iborra-N´Zonzi- y su zaga; y los visitantes, que se entregaron a un examen contrincante de su consistencia defensiva, trataron de esconder sus desbalances cuando Kroos o Modric no llegaban a las ayudas, ya que el movimiento de los tres centrales –en el que Ramos era líbero destacado- podía colapsar si Casemiro no pudiera mantener su excelso nivel en el corte.

El empate técnico en el registro de la posesión de balón con que el duelo atravesó el minuto 25, fotografía de lo atenazado de un partido que contaba a las porterías como anécdotas, daría paso a una cesión de metros merengue, que aprovecharía el Sevilla para discutir la posesión de manera definitiva. Localizaría la estructura de Sampaoli las rutas para empequeñecer la presencia posicional del líder, que se vería obligado a acudir al modelo de robo y salida con el paso de los minutos. Incapaz (o desinteresado) de tomar el timón y el balón, aunque sistemáticamente disparaba presiones elevadas para reconducir la inercia que dirigía la batuta hacia los nervionenses. No en vano, el siguiente tramo, el que se aproximó hasta el entretiempo, asistiría a un tenue paso hacia adelante local que repercutiría en su mandato en las escasas aproximaciones que registraría el primer acto.

Abrió fuego Nasri, que cazó una pelota ganada por la espigada medular al despeje apremiado de Carvajal. El galo remató a las nubes desde la frontal. Ronaldo se desperezaría como respuesta, en la primera transición engarzada por el Madrid. Kroos lanzó al luso, que chutaría cruzado para que Rico estrenara los guantes. En el 31 se desató, por primera vez, lo paradigmático de la identidad construida por Sampaoli: una serie de emboscadas en cancha ajena, con Kroos y Carvajal como víctimas, proporcionó a Vázquez un lanzamiento muy alejado de la meta de Navas. Y, en el 33, un cuerpeo ganado por N´Zonzi a Casemiro –ancla absoluta y acertada del Madrid hasta este lance, que protestó como falta del francés- desbarató el orden y gestó un tres para tres frenético, ideado por Narsi, que confluyó en la pared del ex cerebro del City y Vitolo que culminó el primero con un zurdazo que conjugó Keylor.

Creció posicionalmente el Sevilla, que subió la presión y la intensidad y negó al Madrid las circulaciones previas, ahogando sus salidas e intentos de estirarse a la contra. Sólo atinaría a crear una opción hasta el descanso el club madrileño. Fue por la vía imaginativa de Marcelo, que atisbó y enlazó con el desmarque de Benzema, referencia ofensiva única de los visitantes. El 9 flotante galo ganó la espalda a Pareja y, sobre la cal zurda, envió hacia el remate fallido de Ronaldo en el centro de área -minuto 39-. Tras este estertor se condujeron los futbolistas y sus estrictas atribuciones tácticas hacia los vestuarios. La igualdad global parecía asomarse a la ruptura en el epílogo de un primer tiempo de fundamentos colectivos. Los datos –empate a uno en tiros a puerta y a cinco en llegadas al área rival- refrendaban lo visto: un paisaje plomizo que en nada se asemejaba al espectáculo copero.

Sin embargo, la idea de juego de Sampaoli subió vatios en la reanudación y las costuras de la seriedad defendida por su trinchera quedaron deshilachadas en un arreón de salida soberbio. Colocó a Ben Yedder en banda y a Vázquez en punta, y el “Mudo” confirmó la sensación de metamorfosis en el 47, con un remate que despejó Navas hacia la esquina. El cambio hacia allegro encerró a un Madrid que volvía a necesitar un ejercicio continuado de agonía defensiva, pero las coberturas no llegaban a tiempo, ante el diferente ratio de energía y atención desplegados sobre el verde. Reclamada Zidane más ardor a los suyos desde la banda al tiempo que Marcelo intercalaba una contra con remate del carioca fuera de arco tras el mano a mano con Mariano –minuto 52-. Esta sería la única acción del internacional brasileño que llegó a término en su rol de carrilero. Y dos minutos después sobrevino la llegada mejor construida y más clara de los locales hasta este punto. Se había desbaratado el ritmo y la cohesión interlineal madridista se vio erosionada sobremanera. De ello se aprovecharía el Sevilla, que formuló una contra efervescente para detectar la soledad de Ben Yedder en el segundo poste. El francés marraría su disparo más pertinente, con Navas luciendo reflejos a contrapié.

Tras el desbarajuste que casi le saca de eje recompuso la figura un Madrid que mezclaría con sabiduría lo templado de la posesión defensiva y los envíos verticales que penalizaban el sobreesfuerzo físico que había activado el sistema hispalense, con Iborra dejando a N´Zonzi sin amarres. Modric reclamaría preeminencia con espacios por jugar, pues el cambio de compás resquebrajaba lo críptico del centrocampismo previo, bien acompañado por Carvajal y con Casemiro subiendo su nota en la contención de las transiciones oponentes. Y el campeón de Europa no sólo empastaría el estándar de intensidad sino que lograría que su calidad dictara el devenir. Benzema mandó al cielo una serie de despejes defectuosos de un Sevilla pillado a la contra. El lateral diestro y el croata se dispararon y el delantero perdonó la mejor ocasión hasta ese minuto -63-. Pero el cambio de escena no cesaría y la productividad merengue tampoco perdería asiduidad hasta tocar techo.

Ronaldo, en el minuto 65, perdonaría desde el área pequeña tras un rechace de Rico al centro de Carvajal- en trayectoria exponencial- que acabó atrapando, de vuelta, el arquero local. Todo ello significó el preludio del punto de inflexión. El ex carrilero del Bayer Leverkusen se desató por la diestra madridista y ganó una pelota en campo ajeno, amortizando el error de Escudero en la entrega. Tiró un autopase acelerado que inutilizó a Rami y fue derribado en el área por Sergio Rico, que ejecutó una salida imprudente. Penalti. Ronaldo asumió la responsabilidad de transformar uno de los lanzamientos más importantes del presente curso y engañó a Rico, ajustando a la cepa del poste su golpeo raso y natural -minuto 67-. Golpeaba duro el Madrid sobre la valentía sevillana.

Los cambios –Jovetic por Vázquez, Sarabia por Iborra, Kovacic por Kroos y Vietto por Ben Yedder– y la influencia del cansancio ilustraron un desenlace pleno de incertidumbre, en el que el Madrid reforzó su abandono hacia la puesta a punto defensiva y el Sevilla recogió la invitación al control de la posesión y el engrase del asedio postrero. Se quemaron los minutos sin combinaciones que generaran posiciones de remate. El equipo dirigido por Zidane cercenaba cada intento hispalense, bien plantado, pero dibujaba contras que no obtenían continuación. Ya no encadenaría tres pases seguidos hasta el minuto 90. Y la efectividad en el achique final del coloso se vio revirada con fuerza en el 85. No conseguían Nasri, Vitolo y compañía abrir oquedades en juego, con N´Zonzi resaltando su categoría como coche escoba y líder sobre el campo, y hubo de ser el balón parado el que desatara el alborozo de la tribuna. Sarabia encañonó un lanzamiento de falta lateral punzante que Ben Yedder pugnó con Ramos, quien acabó introduciendo la pelota en su propia portería.

Llegó a la orilla el orgullo del segundo clasificado, que terminó cuestionando el viraje defensivo adoptado por Zidane en esta jornada dominical. Con 1-1 explosionó un crepúsculo volcánico que refrescó la vigencia de la anarquía paladeada en los octavos de final coperos. No lo quería el entrenador francés -que no movería más sus variantes desde el banquillo- pero quedó sembrado el terreno de un ida y vuelta que fracturó la seguridad merengue y premió la convicción en la inestabilidad sobre la que navegó el estilo de Sampaoli, que supo sobreponerse a la anestesia capitalina y encontrar más energía mental que su rival para completar la remontada por gracia del disparo de Jovetic desde la frontal que Keylor no acertó a despejar. En el descuento.

Ganó sobre la hora un Sevilla determinante en el discurrir del enfrentamiento y se cortó la racha merengue (40 partidos invicto) tras un rendimiento consistente de 80 minutos. "Nos relajamos tras el gol y debemos aprender de ello", confesó Marcelo, todavía sobre la hierba. El apagón final y el atrincheramiento visitantes abre un nuevo horizonte liguero, con un ramillete de aspirantes más abierto y comprimido. Esta vez los de Chamartín no ascendieron su ejecución en el descuento sino que se agujereó su potencialidad. La duda sobre los nutrientes con los que afrontarán la herida abierta en esta dramática derrota, después de tanto tiempo siendo cómplice de la suerte y la épica, queda en suspenso. No será sencillo para los capitalinos digerir la carga emotiva que supone perder ante un rival directo después de haber jugado bien al fútbol pretendido. Es decir, les toca saborear el envés de muchos de los finales de partido que alimentaron su triunfal inercia (la victoria se les escapó con dos goles en los últimos siete minutos). Y lo cierto es que cada vez resulta más complicado relativizar la ilusión que rezuma el Pizjuán y lo resplandeciente de La Liga.

Ficha técnica:
2 - Sevilla: Sergio Rico; Mariano, Nico Pareja, Rami, Escudero; N'Zonzi, Iborra (Sarabia, m.77), Nasri; Franco Vázquez (Jovetic, m.68), Ben Yedder (Vietto, m.85) y Vitolo.
1 - Real Madrid: Keylor Navas; Varane, Sergio Ramos, Nacho; Carvajal, Kroos (Kovacic, m.75), Casemiro, Modric, Marcelo; Cristiano Ronaldo y Benzema.
Goles: 1-0, M.67: Cristiano Ronaldo, de penalti. 1-1, M.85: Sergio Ramos, en propia meta. 2-1, M.92: Jovetic.
Árbitro: Alejandro Hernández Hernández (Comité Las Palmas). Amonestó a los locales Iborra (m.31), Mariano (m.65), Nasri (m.81), y al visitante Marcelo (m.84).
Incidencias: Partido de la decimoctava jornada de LaLiga Santander, disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán ante algo más de 40.000 espectadores, que prácticamente llenaron el graderío. Césped en buen estado. Estuvieron en el palco el seleccionador nacional, Julen Lopetegui, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y el de Turismo de Puerto Rico, José Izquierdo, entre otras autoridades.
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