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FÓRMULA UNO

Honda pide perdón y Fernando Alonso pudo, al fin, rodar sin que su McLaren se rompiera

Honda pide perdón y Fernando Alonso pudo, al fin, rodar sin que su McLaren se rompiera
miércoles 01 de marzo de 2017, 19:19h
Actualizado el: 03/02/2017 03:09h
El asturiano completó su primera sesión digna de probaturas en otro día de pulso Mercedes-Ferrari.

Tras dos días de nubarrones y desesperación contenida en el box de Honda-McLaren, el monoplaza de Fernando Alonso ha conseguido rodar 72 vueltas sin cataclismo en el motor. Este miércoles, por fin, ha reinado la (tensa) paz en su equipo, tras haber logrado un rendimiento de mínimos que, al menos, les permite recuperar algo del tiempo perdido con respecto al resto de escuderías -que usan estos días en Cataluña para pulir sus nuevos ajustes de cara al comienzo del curso en Australia-. Y es que el piloto asturiano hizo, al tercer día, su primera jornada merecedora de extraer conclusiones.

Para cosechar este humilde hito -encuadrado en la pesadumbre que había levantado costras en la relación entre McLaren y Honda-, el doble campeón del mundo rodó la mayoría del tiempo en el nivel mínimo de exigencia, lo que le colocó a casi cuatro segundos de los punteros -Mercedes y Ferrari-. Pero lo importante era acumular un número de vueltas digno para seguir estudiando y mejorando el diseño y aerodinámica de una máquina que debería hacer disfrutar al español más que en otros años. "Alonso debe volver a enamorarse de la Fórmula Uno", declaraba un Carlos Sainz que sigue su crecimiento, silente, en Toro Rosso. Sus ingenieros tienen bastante trabajo de seducción por delante.

Al tiempo que Valteri Bottas fracturaba los registros del nuevo trazado de Montmeló para marcar el mejor tiempo de esta tercera jornada, por detrás de un Vettel que refuerza en esta pretemporada la percepción de su escudería ("Este año no avergonzaremos en Ferrari", aseguró Sergio Marchionne, consejero delegado de Fiat), el español afligido por su mala fortuna en la elección del equipo que ejecutó hace tres años ha empezado a ver algo de luz. Aunque la desazón latente, que no explícita por el autocontrol impuesto del piloto nacional, siga ahí, el episodio de este miércoles siembra una pátina de relajación ante la oscuridad que se había cernido desde el primer giro de la pretemporada.

Hoy pudo Alonso rodar en tandas de cinco vueltas (hasta entonces sólo había podido completar tres vueltas consecutivas sin poner en riesgo a su monoplaza) y, a pesar de arrastrar problemas de tipo menor en comparación con el núcleo de la crisis que incendia a los jefes de McLaren -esa copia defectuosa del motor de Mercedes que ha colocado Honda y que ha generado un racimo de errores estructurales en el diseño-, el monto de giros expuso los puntos sobre los que rediseñar, en tiempo récord, un sistema defectuoso que sólo regala al asturiano la tibia ilusión de poder rodar con regularidad mañana, en el final de este stage previo al arranque del curso.

"Alonso está enfadado", confesó este miércoles el gerente de Honda en la Fórmula Uno, Yosuke Hasegawa. El dirigente de la delegación del fabricante japonés ha dado la cara para admitir los errores que han limado la ilusión desprendida de la pomposa presentación de los nuevos McLaren. "No estamos felices por los problemas que hemos tenido y lo sentimos por los pilotos: tenemos que encontrar lo que sucede en el motor del segundo día. No podemos movernos hasta que no sepamos lo que sucedió en ese segundo motor. De momento no hemos cambiado nada. Esperamos tenerlo arreglado todo para Melbourne", ha relatado un portavoz que, sin embargo, ha dado por zanjado los problemas del tanque de aceite que hicieron saltar las alarmas el lunes.

Así las cosas, con Ricciardo alternando buenos tiempos con problemas en los escapes de su Red Bull y Raikkonen y Hamilton volando en la jornada del martes, el advenimiento de la Fórmula Uno 2017 se acerca con una promesa de mayor igualdad global -que se percibe en la cima de los tiempos, con un pulso más comprimido entre Mercedes y Ferrari que promete hacer más interesante a la competición-, más espectáculo -con monoplazas más grandes y más dirigidos hacia la velocidad por la relevancia que le han otorgado al sentido de la aerodinámica- y un elevado divertimento para los protagonistas que se baten en cada curva. Esperemos que este prólogo de terrible aroma desalentador para Alonso se acerque a la competitividad de su compatriota y ambos reenganchen al público español tras los fiascos concatenados del icono de Renault en 2005 y 2006.

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