El museo ha presentado este martes la renovación de su colección así como de sus salas, que estrenan iluminación LED.
El Museo Picasso de Málaga ha visto ampliada su colección gracias al préstamo de 166 obras por parte de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte para los próximos tres años. Por ahora, el museo muestra 120 obras procedentes de sus fondos propios y del lote cedido por la fundación del nieto del pintor.
Las piezas de Picasso son mostradas en 11 salas renovadas para la ocasión en las que el museo propone un recorrido cronológico. "La nueva presentación revela la extensión del trabajo del artista a lo largo del tiempo, así como la versatilidad intrínseca a su trabajo y el carácter cíclico de su investigación artística, focalizando la atención sobre su constante vocación por explorar las posibilidades expresivas de cualquier soporte", explica el MPM.
El planteamiento museográfico basado en una lectura más contemporánea incluye obras "rara vez o nunca expuestas en público". En total, el museo muestra 48 pinturas, 19 esculturas, 26 cerámicas, 13 dibujos y 13 obras gráficas, además de un cuaderno de dibujos.
Entre las obras que se incorporan al nuevo recorrido se encuentran Restaurante (1914), "un excepcional óleo recortado y pegado sobre cristal que es la primera vez que se expone"; Las tres Gracias (1923), "un gran lienzo en el que se muestra el Picasso más clásico y monumental"; La siesta (1932), "con sus formas redondeadas y colores suaves tan característicos de los años treinta", o el icónico bronce Cabeza de toro (1942), "realizado con el manillar y el sillín de una bicicleta".

Cuenta el Museo Picasso de Málaga que su idea es que el público pueda descubrir cada tres meses nuevas obras de Picasso: "Los lienzos, esculturas y cerámicas serán expuestos de un modo permanente, mientras que los dibujos y la obra gráfica, respetando las condiciones de conservación, rotarán cuatro veces al año integrándose en la narración expositiva de las salas".
Como ya hizo el Museo del Prado, el museo malagueño se suma a la tendencia de sustituir los halógenos tradicionales por la tecnología LED para mejorar así la luminosidad de las salas y contribuir a minizar el daño de la luz artificial en las obras.