Asesinaba a sus víctimas con matarratas, petróleo destilado, arsénico o cianuro. El modus operandi de Donald Harvey, apodado 'Ángel de la muerte', consistía en mezclar estas sustancias con bebidas y comidas y dárselas a comer y beber a sus víctimas, la mayoría ancianos, durante su estancia en hospitales de Estados Unidos donde trabajaba como celador.
Sus asesinatos fueron descubiertos en 1987 y, desde entonces, al menos ha sido posible atribuirle 37 muertes durante las décadas de 1970 y 1980, la mayoría pacientes de los hospitales. No se descarta que matara a más personas.
Medios estadounidenses informan este viernes de la muerte del 'Ángel de la muerte', de 64 años, tras ser atacado por un compañero de celda en la prisión de Toledo (Ohio), donde cumplía tres condenas de cadena perpetua.
Considerado como uno de los criminales más sangrientos de la historia de Estados Unidos, durante el juicio que lo condenó salió a relucir que también torturaba a sus víctimas y que a otras las mató asfixiándolas con almohadas. Según el asesino, mataba por compasión.
Según cuenta The New York Times, Harvey afirmó en una entrevista a la CBS en 2003 que fue capaz de matar a tantas personas "porque la mayoría de los doctores estaban muy ocupados".
Las autoridades se percataron por primera vez de las fechorías de Harvey cuando durante una autopsia un médico documentó un fuerte olor a cianuro en el estómago del fallecido, que había sido hospitalizado después de un accidente de motocicleta. Durante su confesión, Harvey dijo que había sido uno de los dos pacientes que había matado ese día.