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TENIS

Nadal destierra el pesimismo: ve opciones de ganar Roland Garros

miércoles 12 de abril de 2017, 19:08h
Actualizado el: 04/12/2017 19:25h
Nadal destierra el pesimismo: ve opciones de ganar Roland Garros
El tenista balear se relame ante el advenimiento de la temporada de tierra.

"No se trata de soñar con ganar, o no. Si juego bien tengo opciones de luchar por ganar, si juego mal, no lo haré. Cuando uno vuelve a un torneo donde ha tenido tantos éxitos los recuerdos siempre son especiales. Me hace ilusión ganar en Montercarlo, y si estoy bien, tendré mis opciones". De este modo ha catalogado Rafael Nadal su candidatura para triunfar en París. Y es que el nueve veces ganador de Ronald Garros, trasmutado desde hace años en leyenda del deporte de la raqueta, se apoya en su trabajada resurrección de 2017 para alimentar una convicción que contrasta con las dudas que han atravesado su rendimiento en los dos últims cursos.

El emblema histórico del deporte nacional ha efectuado esas declaraciones este miércoles, después de efectuar un entrenamiento en Manacor, con vistas a la comparecencia en el Masters 1.000 de Montercalo. Ante el análisis a borde de pista de Carlos Moyá y su tío Toni Nadal, el quinto del ranking de la ATP apura los huecos para afinar el tino y ajustar su cuerpo y mente al cambio de terreno. Al aterrizaje en su territorio favorito: la arcilla. Delante de un centenar de aficionados ha proseguido el zurdo el perfeccionaminto de su renovdo estilo de cara a confirmar la buenas sensaciones abrazando el primer entorchado de campanilas de esta resurrección.

"Estoy contento, he sido regular y he tenido pocos partidos malos", sintetizó sobre la consistencia referscada en pista dura desde que arrancó enero. Sin emargo, preguntado por su motivación con repecto entrar en los cuatro mejores jugadores del circuito, Nadal ha sido coherente con su planteamiento presentista: "Ahora mismo es muy improbable, pero si hago una buena temporada en tierra es posible". Lo cierto es que una de las claves del respingo de rendimiento que saborea Rafael está basado en la asunción de sus límites físicos, que le llevan a pautar y escoger muy y mucho las cita en las que compite, y el olvido del mito que le persigue.

Cuando llegó a Acapulco, a finales del pasado febrero, Nadal explicaba que "a mi edad, ya no lucho por el número uno. Si lo soy, fantástico, pero no haré como cuando tenía 22 o 23 años. Haré mi calendario de forma que pueda llegar bien preparado y que mi carrera sea lo más larga posible". "Ya he sido número uno y he logrado mucho más de lo que podía haber pensado. Todavía me quedan unos años para seguir teniendo objetivos ambiciosos pero no tanto como para acortar mi carrera", confesó, al tiempo que diagnosticaba que "no pienso todavía en Roland Garros. Es evidente que si llego bien preparado es un torneo que se me da bien y espero poder generar otra opción de ganar algo que he ganado tantas veces, pero sin obsesionarme. Este año estoy siendo muy feliz yendo de semana en semana". Sin embargo, y tras batir récords de audiencia en sus combates con Federer -dando la talla, sobre todo en Australia-, el balear contempla la llegada de la tierra como el tiempo para subrayar todo lo conseguido. Para cauterizar los fantasmas arrinconados en estos meses.

Esta victoria es de un gran valor para mí. Estoy muy feliz", proclamó el jugador español al término de su agotador partido de octavos de final del Abierto de Australia contra el alemán Alexander Zvedev. Tras más de 4 horas, el resultado -4-6, 6-3, 6-7 (5-7)6-3 y 6-2- remarcó lo trascendente de un duelo con sabor a punto de inflexión, en aquel tram en el que la gloria se limitaba a ganar reconquistar la seguridad en uno mismo. "La victoria me da confianza, y energía para seguir, y al final cuando uno trabaja mucho también necesita de victorias así. Sabía que era un partido para sufrir y había que pasarlo como fuera. Empecé mal, él jugando mejor, y tocaba remar y buscar soluciones", manifestó entonces.

Ahora, y tras sacrificar la Copa Davis, Nadal se aventura a dar vigencia a su carácter referencial en la cosecha de arcilla, tras un par de años de relajación en su monopolio. Se sabe capaz, después de mucho tiempo y tras superar las lesiones que han erosionado su imponente fortaleza mental, de batir a cualquiera. Y, aunque no ha llegado a evidenciar la rutilancia en el golpeo de antaño, su mejora en la gestión del saque dispara su variopinta paleta de "soluciones". Porque el apartado mental ya no luce el aspecto de un problema recurrente.

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