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JORNADA 32: BARCELONA 3 REAL SOCIEDAD 2

Messi salva la candidatura del Barcelona ante la Real Sociedad | 3-2

Messi salva la candidatura del Barcelona ante la Real Sociedad | 3-2

sábado 15 de abril de 2017, 22:39h
Actualizado el: 16 de abril de 2017, 03:26h
Los catalanes, indolentes, sufrieron a pesar de haberse puesto 2-0. Por M. Jones

Venía el Barcelona a este resbaladizo evento de encadenar dos derrotas (cinco goles en contra y ninguno a favor) y navegando sobre la peor cara del fin de una etapa: filtración de discusiones entre el técnico y los futbolistas capitales. Además, el Real Madrid había ganado y se había colocado a seis puntos, antes del Clásico del fin de semana siguiente y a cuatro días de jugarse el billete a las semis de Champions con un 3-0 por remontar a la Juventus. Por si fuera poco, el rival que visitaba el Camp Nou era uno de los pocos capaces de discutir la pelota con propiedad a los culés: la Real Sociedad. Y los donostiarras aterrizaban hambrientos de puntos para volver a puestos de Europa League (el Athletic ganó el viernes). Es decir, la pócima exigía al coloso blaugrana de forma sobresaliente.

Luis Enrique decidió afrontar esta empresa regresando al 4-3-3. Sentó a Iniesta (sólo ha sido titular ocho veces), retornaron al once Jordi Alba y Busquets y Alcácer sustituiría al sancionado Neymar. En la trinchera de enfrente, Eusebio planetaba el duelo por el control del esférico alineando al trío Illarramendi-Zurutuza-Xabi Prieto, con la vuelta de Oyarzabal después de salir de la titularidad -con el fin de explotar los desequilibrios locales-, Vela pegado a la cal y Willam José como punzón del sistema. Se desplegaba, por tanto, un duelo de tú a tú, sobre los mismos prespuestos, en el que se desarrollaría una fenomenal batalla por la superioridad en las bandas y el juego entre líneas. No obstante, se medían dos bloques de estilo colorido y necesitados de puntos, hecho que prometía llegadas y espacios para que brotara el espectáculo.

No tardó la Real en avisar. Piqué sacaría bajo palos la primera combinación certera visitante. La perdió Andre Gomes y la contra concluyó en el remate de Oyarzabal que conjugó el central catalán -minuto 4-. Respondería el Barça con un pase vertical de Messi que dejó a Jordi Alba en franquía para centrar y que Suárez no alcanzó a rematar a la red por muy poco (le pilló a contrapie). El argentino tomaría las riendas de la exclusividad de la producción de peligro, desde la mediapunta y buscando los desmarques de los interiores y los laterales. Pero el reto de presión adelantada mutua también fluctuaba los avances hacia la meta de Stegen. Y es que el alemán salvaría a los suyos en la enésima transición lanzada por Zurutuza y rematada por Oyarzabal -minuto 13-. Lo intentaría de nuevo el punta en el 15. Su banda, que también era la de Yuri, estaba agujereando la fase defensiva local. El lateral chutaría a las nubes en el 10. El delicioso y arriesgado ida y vuelta estaba servido, con Rulli también activo ante Alcácer y Sergi Roberto.

Pero en el 17 tocó techo la calidad para desnivelar el envite. La ambición posicional de ambos, que complicaba la circulación en estático del rival, seguiría en términos casi absolutos y el Barça haría caja. Alcácer se apropiaría de una recuperación en campo ajeno y activó la fugaz contra letal con un túnel sobre Navas que Suárez prolongó hacia el centro. La pelota llegó a la incorporación de Messi, centrado, y el argentino descerrajó un zurdazo dede media distancia que se coló por la cepa del poste. El golpeo exquisito sacó a la tribuna de la incertidumbre y pareció destensar a sus compañeros. La jerarquía del 10 se había echado sobre los hombros la presión y trasladó la responsabilidad a una Real Sociedad que se quemó sobre el pentagrama de juego azulgrana. Aún así, no pestañearían los txuriurdin ante el contratiempo y Oyarzabal volvió a culminar con remate una combinación visitante -minuto 24-. De inmediato, también Yuri chutaría, a las manos de Stegen, tras un caño sedoso de Xabi Prieto a Busquets.

Nadie frenaba el tempo ni la exigencia física y el enfrentamiento proseguiría en su devenir vibrante hasta el intermedio, aunque la horizontalidad ganó peso en relación directa con el cansancio. Cada vez que las salidas de pelota superaban las presiones ajenas se generaba peligro; y cada vez que se registraba una imprecisión se allanaba la ruta hasta la portería rival. Se jugaba en 40 metros, con las adelantadas defensas reduciendo los espacios pero dejando hectáreas a su espalda. Una ignición de Sergi Roberto (opción primordial en detrimento de Alba) regaló la sentencia a Alcácer antes de la pimera media hora, pero el delantero levantino cometió una pifia fea, cuando se encontraba en el área y sin marca. No tardó William José en retomar el pulso y cerrar una asociación prolongada de su equipo con un derechazo que atrapó, fácil, Stegen.

Antes del descanso la movilidad de Alcácer y la visión de juego de Suárez conectaron para que Messi, a trompicones, hiciera el segundo y castigara la inconsistencia vasca -minuto 37-. Había exhibido personalidad al plantar ese planteamiento ante el Barça pero perecía con rotundidad por no llegar a empastar la puntería y la ejecución defensiva coral. Esos dos elementos, que azotaron a los culés en París y Turín, les fabricaron un colchón que, por el contrario, se vería pinchado en el tramo final antes de conducirse a vestuarios. De manera rocambolesca. Un número de fintas de Oyarzabal que secundó Vela dio paso a un ejercicio de técnica de Íñigo Martínez -en el área local- que se adentró en la meta de Stegen tras golpear en Umtiti. Sin embargo, la desconexión defensiva realista patrocinó la asistencia fugaz de Messi para el remate formidable del Alcácer -premio a su entrega sin pelota-. Y, cuando el coliseo respiraba, aliviado, se desenchufó el gigante para ceder el 3-2 en la última acción antes del intermedio (centro de William José y remate a gol, rebosante de calidad, de Xabi Prieto). Así se cerraron 45 minutos de paroxismo ofensivo (5 a 6 remates a puerta y más de dos dígitos por equipo en llegadas al área).

Messi había vuelto a representar, casi en solitario, la caja de soluciones catalanas y el rendimiento en ambas fases del juego no admitía conclusiones demasiado optimistas si se leía más allá de la lupa atacante (le habían tirado mucho a Stegen). Por esto último, Luis Enrique decretó el descenso de verticalidad y el Barça pretendió una posesión congelada y controladora ante la que se rebelaría la presión asfixiante de la Real. De este modo, la inercia dio protagonismo al centro del campo y los porteros se tomaron un respiro. Sólo una falta desde la frontal lanzada arriba por La Pulga escapó de la densidad que reaccionaba a la anarquía precedente en el segundo acto. En el nuevo escenario la Real tomó el mando de forma nítida, con el monopolio de la pelota hasta el final y habiendo generado hasta cinco llegadas claras al área que no fueron rematadas por muy poco. Una agresión de Suárez a Navas, que sólo significó la tarjeta amarilla, fue todo el rastro reseñable del Barça en ese intervalo.

Eusebio había movido ficha, sentando a un Vela intrascendente y colocando a Canales para afianzar la posesión. El entrenador local lo hizo en el 69, dando entrada a Iniesta por Andre Gomes. Buscaba interponer una enmienda para devolver la pelota a su redil y matizar el prolongado examen defensivo al que le abocó su rival. Un lanzamiento de falta desde el centro del campo que buscó sorprender a Stegen mostró la placidez vasca y abrió un díptico de Íñigo Martínez que el central concluyó con un cabezazo desviado a la salida de un saque de esquina. Illarra y Zurutuza gobernaban ante un segundo clasificado que había sido borrado del mapa, constreñido a ceder metros y esperar una contra en la que su genio frotara la lámpara.

El último cuarto de hora asistió a la confirmación del intento de Lucho: sacó a Alcácer (de más a menos) para reforzar su medular con Denis Suarez y gritar algo de iniciativa. Y William José dejaría su sitio -terminó agotado- a Bautista. Alzó metros un Barça al que le pesaba ser sujeto pasivo tantos minutos y logró esbozar un cierre templado, con la pelota en sus botas al fin. Tenía aspecto el sistema guipuzcoano de haber erosionado su fuelle cuando Granero saltó al campo. Pero, a pesar de haber respirado, sólo nadaría el gigante para llegar a la orilla tras otro ejercicio bipolar. Rulli sólo se desperezaría al final, ante Rakitic y los Suárez. Y, como ante el Leganés, las dudas se acumularían tras una crisis pero el triunfo caería, muy sufrido, del lado culé. Yuri dispuso de la última pero mandó a las nubes su incorporación postrera y la voluntad no le bastó a los vascos cuando flaqueó su físico.

- Ficha técnica:

3 - Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Alba; Busquets, André Gomes (Iniesta, min.69), Rakitic; Messi, Suárez y Paco Alcácer (Denis Suárez, min.80).

2 - Real Sociedad: Rulli; Zaldua, Navas, Iñigo Martínez, Yuri; Illarramendi, Zurutuza (Granero, min.84), Xabi Prieto; Oyarzabal, Vela (Canales, min.62) y Willian José (Bautista, min.79).

Goles: 1-0: Messi, min.17. 2-0: Messi, min.36. 2-1: Umtiti (p.p.), min.42. 3-1: Paco Alcácer, min.44. 3-2: Xabi Prieto, m. 46+

Árbitro: Martínez Munuera (Comité Valenciano). Mostró tarjeta amarilla a Vela (min.7), Paco Alcácer (min.41), Illarramedi (min.49), Luis Suárez (min.68) y Piqué (min.88).

Incidencias: Partidode la 32º jornada de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou ante 81.704 espectadores.

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