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PREMIER LEAGUE

Rafa Benítez, entre el ascenso a la Premier y la Hacienda británica

viernes 28 de abril de 2017, 21:01h
Actualizado el: 29 de abril de 2017, 02:59h
El técnico español convive en unas semanas de antágonicas noticias.

El primer encargo laboral que convenció a Rafael Benítez tras su paso rocambolesco por Chamartín (boicot del vestuario que ganaría la Undécima mediante) no era sencillo. El entrenador decidió aceptar la propuesta del Newcastle en lo que entendía como un regreso a la cuna que mejor le ha mimado. Y es que en Gran Bretaña se tiene al preparador que hizo historia con el Valencia y Liverpool como uno de los profesionales de los banquillos más respetables. Y él lo sabe y lo siente así. Por eso, en una suerte de catarsis que le devoldiera la motivación y cauterizara la herida madridista, aceptó el reto de salvar a las hurracas del infierno. Pero su empuje no sería suficiente y el descenso se confirmaría.

Benítez, sin embargo, quiso quedarse y hacer honor con su esfuerzo a una entidad de enorme masa social y potencia financiera. Aceptó incluir en su ilustre currículo una arriesgada aventura por la Segunda División inglesa en favor de su dignidad y la lealtad que siempre le ha mostrado el balompié de las islas. Así, el 25 de mayo de 2016 fue ratificado en el cargo y empezó a preparar una campaña destinada, única y exclusivamente, al regreso a la Premier League. Y, en trabajo silente y tan enfermizo como es su costumbre, ha cumplido la palabra dada y Saint James's Park volverá a ser un estadio de Primera tras un sólo curso de exilio.

El 4-1 asestado al Preston North End el pasado lunes condecoraba el adiós acelerado a la Championship y la pertencencia de su Newcastle al club de equipos capaces de descender y volver a subir en la siguiente temporada (segundo caso en seis años, tras el Burnley de 2016). Dos fechas le sobraron a Benítez para inscribir su nombre en los anales de la histórica entidad inglesa. Con plenos poderes para confeccionar la plantilla, el madrileño diseñó un planteamiento adaptado al particular estilo de la segunda categoría británica, que cuenta con 46 jornadas. Un total de 30 millones de libras abonaron el terreno de acción para que el idolatrado en Anfield edificara un equipo competitivo y ganador que, pesea a pinchar en el último tercio, supo gestionar su granero para tocar techo.

Su titubeante arranque de curso era testimonio de la adaptación de los recién llegados y la marcha de las estrellas (Sissoko se fue al Tottenham por 30 millones, Wijnaldum hizo lo propio hacia el Liverpool y por 25 millones, y Janmaat, Cabella, Townsend y Cisse también huirían). Benítez consiguió retener en la categoría a Matt Richie (del Bournemouth y pretendido por clubes de la Premier) y Gayle (del Crystal Palace) y construyó un equipo con experiencia en la Championship que teminaría por llenar el estadio con 52.000 espectadores en cada cita. Además, Jesús Gámez y Ayoze Pérez se alinearon con el proyecto del español para confirmar el éxito.

Pero, ahora, que sólo queda por dilucidar si Rafael o Chris Hughton alzaran el trofeo del campeonato, la felicidad en la entidad blanquinegra se ha visto enturbiada por los manejos de uno de sus directivos principales. "Ahora tenemos que asegurarnos que las cosas se hacen bien. Hay que prepararse para ser lo suficientemente fuertes para la Premier League", manifestaba el madrileño toda vez que se confirmó el ascenso y al tiempo que su director ejecutivo, Lee Charnley, era detenido en el marco de una operación contra el fraude fiscal efectuada por la Hacienda británica.

Tan sólo dos días ha durado la alegría en St. James´s Park. Charnley, que fue puesto en libertad, fue retenido en una redada espectacular acometida por 180 agentes. La Hacienda persigue una red de fraude fiscal que afectaría al balompié inglés. Las autoridades mencionaron en un comunicado que se realizaron "registros en Francia y Reino Unido, se detuvo a varias personas y se incautaron libros de cuentas, registros financieros, ordenadores y teléfonos móviles". Entre los lugares escudriñados figuran las instalaciones del West Ham United y del Newcastle.

Asolado por la rocambolesca tesitura, Benítez explicó a la BBC que "estamos intentando centrarnos solamente en el fútbol". "Es una pena que circulen estos temas sobre la investigación porque es algo que pasó hace cuatro o cinco años, pero debemos centrarnos en el fútbol", confesó el español para argumentar que "he hablado con Lee (Charnley) hoy para preparar la pretemporada, que arrancará el 3 de julio. No tenemos ningún control sobre el resto de cosas e intentamos hacer lo que tenemos que hacer". Rafael, que ya es un referente en el río Tyne y figura en la posición 27 del ránking de entrenadores elaborado por L´Equipe (por delante de Valverde o Pellegrini), tiene dos años de contrato y asegura que su única preocupación, como en los otros entornos en los que trabajó, es la buena ejecución de su labor futbolística.

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