www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

NOVELA

Antonio Orejudo: Los cinco y yo

domingo 21 de mayo de 2017, 19:21h
Antonio Orejudo: Los cinco y yo

Tusquets. Barcelona, 2017. 256 páginas. 18,50 €. Libro electrónico: 9,49 €.

Por Francisco Estévez

Conviene decirlo desde el inicio, Antonio Orejudo es uno de nuestros mejores narradores y estamos frente a una de las novelas del año. Las miradas ineptas o, aún peor, torcidas se han detenido en el calado del humor en la obra del madrileño para mitigar su valía y profundidad. El peaje cuesta caro pero los méritos están a ojos de todos para sacudirse las legañas del prejuicio. Desde Fabulosas narraciones por historias (1996), reeditada hace pocos años, pasando por el formidable Ventajas de viajar en tren (2000), hasta Un momento de descanso (2011), analizadas en esta misma columna en su momento, contienen una latente preocupación. Ese hilo rojo, mucho más allá del humor que a otros lectores distrae y al propio Orejudo en algo perjudica, consiste en la atenta introspección sobre nuestra relación problemática con la realidad, nuestra dificultad para distinguir la verdad. No en vano el protagonista del presente texto afirmará con rotundidad: “La ficción siempre me ha dejado insatisfecho”.

Los cinco y yo está escrita en primera persona con claves generacionales y falsamente autoficcional, aunque no por ello seguidora de la moda del día, pero sin renuncia a beber del aliento autorial. Una estructura lejanamente emparentada con El Lazarillo sirve a Orejudo para presentar a Tony, el protagonista de evidentes paralelismos con el autor más allá del nombre (escritor y profesor), quien presenta la novela After five de su amigo, el personaje Rafael Reig (no confundir a pesar de ser también “gordito” con el notable escritor de la vida real, aunque no escapemos de la mencionada falsa autoficción). Es rasgo típico del autor la clásica mixtura de urdimbres en la narración, la presente queda a caballo entre la sátira, las memorias o un entreverado Bildungsroman y la reflexión teórica sobre el hecho literario. Simula un comentario, acaso una glosa generacional o una revisión del canon, bajo excusa de esas novelas de Los cinco escritas por Enid Blyton.

Pueden alabarse muy variados momentos de la novela. Señalemos, por ejemplo, la buena recreación de los barrios madrileños de los 70 o la nota de humor ya mitigado por la ironía que vuelca casi en la nostalgia al narrador, al ajustar cuentas con su generación. O de mayor valor teórico, ese desentrañar la fascinación por la literatura pulp debida a una extraña conexión emocional. Pero, más allá y entre líneas, la novela desvela las renuncias y los fracasos (el proyecto de la burda revista) de aquellos cinco personajes de Enid Blyton y de toda una generación española. Orejudo, al pasar lista a su clase y generación consigue convertir a Tony en uno de los cinco y, gracias a la magia literaria, continuar la saga por otro pasadizo imprevisto. Hay pues en esta parodia de Los cinco elevados a alta literatura una puesta en quiebra sobre la recepción del canon, una imposibilidad de asunción o acaso una impugnación del canon.

En definitiva, una reflexión sobre la corrosiva degradación de la cultura en la sociedad contemporánea (este acriticismo vacuo que se extiende como chapapote).Visto así, Antonio Orejudo continua con buena letra y fiel entretenimiento su labor de análisis sutil entre realidad y ficción. Una estupenda novela que el buen lector no debiera perderse. Ese mismo lector recordará como en la saga juvenil de Los cinco siempre había una fórmula repetida ad nauseam, un pasadizo secreto a través del cual conseguían solventar los jóvenes cualquier enredo o desvelar el misterio. Los cinco y yo consigue con eficacia milimétrica colarnos por ese pasadizo secreto, aunque sepamos de su falsedad, para tomarnos una de esas misteriosas cervezas de jengibre.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (15)    No(0)

+
0 comentarios