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NOVELA

Jean Echenoz: Enviada especial

domingo 21 de mayo de 2017, 19:32h
Jean Echenoz: Enviada especial

Traducción de Javier Albiñana. Anagrama. Barcelona, 2017. 256 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9,99 €. El escritor francés nos ofrece una desternillante parodia de la novela de espías, dando una nueva muestra de su maestría en la subversión de los géneros. Disfruten con una singular Mata-Hari que tiene como misión "desestabilizar Corea del Norte". ¿Lo consegurá? Por Adrián Sanmartín

Con títulos como 14 o Capricho de la reina, Jean Echenov (Orange, 1947) se reveló como un indiscutible maestro en las distancias cortas. En apenas cien páginas, la novela 14 nos sumerge en un intenso e intrahistórico relato centrado en la Primera Guerra Mundial, en donde la tragedia desencadenada por la devastadora contienda se presentaba sin cargar las tintas, lo que la hacía más impactante. En los siete relatos incluidos en el segundo, el minimalismo del escritor francés alcanzaba altas cotas hasta convertir Capricho de la reina en una auténtica joyita. Como también muy recomendables resultan sus acercamientos al compositor francés Maurice Ravel, autor del celebérrimo Bolero (Ravel. Anagrama, 2007), el corredor checo Emil Zátopek (Correr. Anagrama, 2010), o el inventor estadounidense de origen serbio Nikola Tesla (Relámpagos. Anagrama, 2012). Obras igualmente muy concentradas donde la realidad y la ficción se imbricaban en singulares biografías.

Porque, junto al minimalismo, marca de la casa, otra de las características de Echenov, que no por azar se ha alzado con numerosos galardones a lo largo de su trayectoria, como, entre otros, los Premios Gutenberg, Médicis, François Mauriac y Goncourt, es su destreza para dar una vuelta de tuerca a los géneros en sugerentes asaltos a ellos. Lo hizo en su primera novela publicada, El meridiano de Greenwich, con el género negro, y luego con el de aventuras en La aventura malaya, y con el de espionaje en Lago, entremezclando en cada una de ellas elementos de los tres para desembocar en propuestas tan únicas como de gratísima lectura. Echenov conoce muy bien los géneros y sabe subvertirlos con inteligencia mediante sobre un espectacular manejo de la parodia y la ironía.

Precisamente un gozoso festín de parodia e ironía, siempre elegante -Echenov tiene mucho de gentleman con un toque bohemio- es Enviada especial, la novela que acaba de publicar Anagrama, su sello en español, y en cuyo principio leemos: “Quiero una mujer, profirió el general. Lo que necesito es una mujer, desde luego”. Quien dice necesitarla es el general Bourgenaud, “sesenta y ocho años, ex funcionario del Service Action –planificación y realización de operaciones clandestinas-, especializado en la infiltración y exfiltración de personalidades muy expuestas con un objetivo de información. Rostro abrupta y mirada seca”. El jubilado Bourgenaud no se resigna a estar en dique seco y “sigue montando algunas operaciones de tapadillo para no oxidarse. Para ocuparse de algo. Para el bien de Francia”.

En esas operaciones cuenta con la inestimable ayuda del cínico Paul Objat, “un tipo bastante guapo, de voz suave y mirada tranquila, la mitad de la edad del general, un cuarto de sonrisa perpetua tan tranquilizadora como lo contrario, y que recuerda a veces al actor Billy Bob Thornton”. La descripción de Paul Objat es un ejemplo de los guiños cinematográficos -incluso en el ritmo en el que está escrita-, que encierra Enviada especial, empezando por el propio título. Enviado especial se titula una película de espionaje de Alfred Hitchcock, por el que Echenov ha confesado en alguna ocasión su devoción.

Una novela de espías, en clave paródica, es Enviada especial, donde la mujer que reclamaba el general Bourgenaud -“una inocente, resumió el general. Que no sepa nada de nada, que haga lo que se le diga sin hacer preguntas. Tirando a guapa, a poder ser”-, será Constance, que Objat le propone al general como la persona perfecta para la misión. Aunque para asegurarse su participación tendrán que secuestrarla y recluirla un tiempo, en un encierro de guante blanco: “Nadie hubiera imaginado que se acostumbraría tan pronto a su estado de reclusa, hasta el punto de no considerarse como tal. Cierto que recibía un trato de lo más correcto: se ocupaban de ella con tantos miramientos como en una cura, una temporada de descanso, una residencia de artistas o una casa de reposo”.

Así, Paul Objat, puede ir “cociendo” el asunto, como le dice al general, y que Constance acepte cuando le digan el cometido que le tienen reservado: nada más y nada menos que, como le espeta el propio general, “desestabilizar Corea del Norte”. Ella, le explica también, podrá no solo infiltrarse en la cerrada sociedad norcoreana, sino llegar a los dirigentes, pues resulta que Constance, en su época de cantante pop, cantó un tema que se adaptó al coreano causando furor. Por eso es un ídolo, sobre todo entre las autoridades. La antigua estrella del pop acepta convertirse en una muy especial Mata Hari.

En Enviada especial, Echenov acelera la que él mismo llama “máquina de la ficción” y nos sirve un relato rocambolesco, disparatado, que no deja, sin embargo, en su pantomima, de hablarnos del mundo de hoy. Tan cargado precisamente de pantomima.

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