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FINAL DE LA COPA DEL REY 2017

Copa del Rey. Barcelona - Alavés: salvar la temporada o hacer historia | 21:30/T5

viernes 26 de mayo de 2017, 21:29h
Es el último partido de fútbol oficial en el Vicente Calderón.

"No se pueden buscar excusas, tenemos que pasar página y se merece un buen final porque es uno de los mejores entrenadores de la historia, por lo que nada mejor que marcharse con un título". De este modo sintetizó Gerard Piqué el planteamiento sobre el que el Barcelona buscará alzar una nueva Copa del Rey ante el Alavés. El central, que tuvo espacio en la previa del último partido oficial que acogerá el estadio Vicente Calderón -con presencia de Felipe VI- para susurrar un boicot arbitral a las aspiraciones ligueras de su equipo y halagar a los rivales vitorianos, refrendó el sentir del vestuario: estos noventa últimos minutos del curso balompédico español han de servir para maquillar una mala temporada (sin Liga y eliminados en cuartos de final de la Champions, tras dos goleadas consecutivas a domicilio) y para honrar a Luis Enrique con una despedida sonriente. No hay más motivación, a estas alturas del calendario, que esos dos epígrafes.

Enfrente, por el contrario, competirá por el trofeo la ilusión de una provincia (casi el 10 % de la población de Vitoria, unas 20.000 personas, se ha desplazado a Madrid para apoyar a su equipo). Ha aterrizado en la capital el desbordante entusiasmo de un club que yacía en Segunda hasta hace no mucho (2016) y que se toma esta cita con la leyenda como una fiesta que rememora su otra única gesta, aquella final de la UEFA perdida ante el Liverpool con un 5-4 memorable (2001). "Va a ser una final con una parte emocional muy grande y me preocupa que no seamos capaces de centrarnos en el juego", confesó el capitán Manu García, que argumentó que la atmósfera de este envite constituye también "la despedida de este grupo como equipo y nos merecemos un gran final". Sin embargo, en esa pelea con lo sentimental destacó el alma de este bloque granítico que "tanto el míster como los compañeros que han vivido experiencias como éstas nos dan confianza sobre la línea de trabajo que hemos tenido todo el año y nos transmiten que, trabajando como equipo y confiando en nuestros compañeros, tendremos posibilidades".

"Estoy muy agradecido a estos chicos, tengo una idea de cómo vamos a jugar y tenemos que seguir haciendo lo mismo", afirmó el técnico alavesista, Mauricio Pellegrino. El preparador argentino, que confesó haber tenido que parar en varias ocasiones los entrenamientos preparatorios a esta final por el nivel desaforado de intensidad, hizo hincapié en el inicio del partido como parte de su estrategia de pautar objetivos a corto plazo en la utopía a recorrer.


A El Flaco sólo le pesa la baja de larga duración de Víctor Laguardia, uno de los puntales del vestuario desde el ascenso a Primera, por lo que dispone de dos variantes a disponer ante el Barcelona. Con los laterales Kiko Femenía y Theo como armas primordales en su estilo tenso y vertigioso de fútbol, el dibujo podría variar hacia los tres centrales con los que tomó el Camp Nou en Liga (1-2 acabó aquel brete) o reproducir la línea de cuatro familiar. El caso es que en el equilibrio de la red de ayudas y en la distribución de la dupla Marcos Llorente-Manu García se cimentará la resistencia de una estructura coronada por el esfuerzo y el desequilibrio veloz de una línea ofensiva en la que destaca la movilidad de Ibai, la potencia de Edgar, la inteligencia de Camarasa y la astucia de Deyverson. Deberá Pellegrino reflexionar y elegir cómo sale: si especula, atrincherado para cazar una contra, o intercala presiones elevadas y pugna por robar el cuero al gigante y plantear la conducción hacia la pulsión física que le ha colocado noveno en LaLiga, a nueve puntos de la Europa League.

Lucho cuenta con el desafío de suplir la baja del sancionado Luis Suárez, una pieza que ha acumulado 29 goles y 13 asistencias (mejor pasador del torneo y segundo pichichi), y las ausencias de Sergi Roberto, Jérémy Mathieu, Rafinha Alcántara y Aleix Vidal. El lateral diestro y la tercera plaza del tridente ofensivo, pues, son los quebraderos de cabeza de un entrenador que ansía irse de Can Barça con el noveno título bajo el brazo (en su mochila ya están dos Ligas, una Liga de Campeones, dos Copas del Rey, una Supercopa de España, otra de Europa y un Mundial de Clubes). Mascherano, Alcácer y el regreso de Piqué (recuperado del infortunio que le privó de cerrar el epílogo liguero sobre el verde) se antojan como tiritas que completen un once de gala en el que Iniesta, Busqeuts, Messi y Neymar se saben trascendentales.

"Hay que tener el 70 % de posesión y dominar, porque han hecho las cosas muy bien y tienen una oportunidad única e histórica, por lo que vendrán motivados. Tenemos que igualar su nivel de motivación e imponer nuestra capacidad técnica", diagnosticó Piqué sobre la hoja de ruta a seguir. En efecto, los catalanes cuentan con el regate a los fantasmas de indolencia táctica como un epígrafe remarcado en mayúsculas, por más que su favoritismo resulte impoluto. Por ese cauce de desconexión colectiva tras pérdida se le han ido las opciones de paladear la gloria y esa ha sido la vía que ha precipitado el final de un ciclo que arrancó con aspecto imperial y se fue desinflando a medida que el compromiso de todos los peones flaqueó.

"Es un escenario al que no está habituados y tendrán un exceso de tensión. Intentaremos que les pese el hecho de no tener la costumbre de llegar a finales y que nosotros podamos mostrar nuestra superioridad con fútbol", avanzó Luis Enrique. Y es que las cartas parecen estar sobre la mesa: el último enfrentamiento balompédico que acogerá la ribera del Manzanares responderá a un ortodoxo combate entre el derroche anatómico y la calidad. El primer criterio obedeceal David que anhela enfrentar a su Goliat particular con más raciocinio que corazón; y el segundo concepto es la bandera con la que morirán las cenizas del proyecto del técnico asturiano (que se estrenó aunando toque, posesión, verticalidad, contragolpe y presión y que ha llegado a su crepúsculo sin un racimo de esos preceptos).

- Alineaciones probables:

Barcelona: Cillessen; Mascherano, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Sergio Busquets, Rakitic, Iniesta; Messi, Paco Alcácer, Neymar.

Deportivo Alavés: Pacheco; Femenía, Alexis o Vigaray, Ely, Feddal, Theo; Marcos Llorente, Manu García, Ibai, Méndez o Toquero; Deyverson.

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