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ADA COLAU: "ESTÁ TRASPASANDO TODOS LOS LÍMITES LEGALES"

Barcelona impone una multa de 600.000 euros a Airbnb por el realquiler de pisos

La barcelonesa Montse Pérez y su hija en una ventana del piso de su propiedad en Barcelona que ha tenido que alquilar a través de la plataforma Airbnb.
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La barcelonesa Montse Pérez y su hija en una ventana del piso de su propiedad en Barcelona que ha tenido que alquilar a través de la plataforma Airbnb. (Foto: Efe)
Okupa de su propia casa. Esa ha sido la medida desesperada que ha tenido que tomar una propietaria para recuperar su vivienda en la Barceloneta, Barcelona. Solo en esta semana, al menos cinco vecinos de la ciudad condal han denunciado que han visto su piso alquilado ilegalmente en la plataforma Airbnb, una web basada en el arrendamiento de residencias e, incluso, habitaciones privadas.

El diario La Vanguardia ha publicado este jueves el caso de Montse Pérez: el inquilino realquiló su apartamento a pesar de que en el contrato se firmase una cláusula que prohibía expresamente que “se subarrendara, se realquilara o se utilizara como apartamento turístico”. Además, éste obtendría beneficios. Mientras él pagaba un alquiler de 950 euros al mes por un piso de menos de 30 metros cuadrados y sin ascensor, se embolsaba a través de Airbnb 200 euros diarios -que en caso de ocuparse los 30 días que conforman un mes, estos ingresos ascenderían a los 6.000-.

Airbnb se ha pronunciado y ha calificado este asunto de “incidente aislado”, ha retirado el anuncio y ha reubicado a los turistas que habían alquilado el piso para otros días. Sin embargo, Pérez ha cambiado la cerradura y se ha convertido en okupa de su propia casa. Tampoco podrá volver a alquilar el piso legalmente hasta que no se resuelva el caso en los juzgados. Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que la multa recaerá contra el arrendatario y no contra ella y ha pedido a los vecinos en la misma situación que acudan al Consistorio.

A su vez, la alcaldesa Ada Colau ha publicado en su cuenta oficial de Twitter que ya ha impuesto “la máxima multa” de 600.000 euros a Airbnb por publicitar pisos que no tienen licencia turística, y ha advertido: “Le pondremos tantas como haga falta hasta que dejen de anunciar pisos ilegales”. Este lunes, la alcaldesa ha dicho que "está traspasando todos los límites legales", a lo que ha añadido que su Ayuntamiento "seguirá poniendo multas hasta que cumplan la ley".

¿Qué dice la política de Airbnb al respecto?

En la página de inicio aparece la opción de ser “anfitrión” e, inmediatamente después de su selección, un listado con los “términos de servicio” que han de cumplirse. Entre ellos, la legislación local.

Barcelona es el único rincón de España que sigue, según la web, una regulación específica al respecto con el objetivo de poner freno al turismo. Al comienzo del texto avisan de que se trata de un “resumen” de la normativa y que es “únicamente de carácter informativo”, por tanto, “Airbnb no se hace responsable de la fiabilidad o veracidad de la información”, ni siquiera de aquella que remita a páginas oficiales.

Así, Barcelona exige un registro de la vivienda y que los dueños tengan una licencia facilitada por los Ayuntamientos, concesión que se congeló en 2014 por la llegada “masiva” de turistas y porque la plataforma online ya ha igualado a la oferta hotelera. Aunque esta última restricción pertenezca solo a la ciudad condal, lo cierto es que cada comunidad autónoma impone su legislación, con lo que no hay 'una ley', sino varias.

Insistiendo reiteradamente en que son los “anfitriones” los únicos responsables de “cumplir todas las leyes, normas y reglamentaciones”, la plataforma dice: “Airbnb no tiene control sobre, ni garantiza la existencia, calidad, seguridad, idoneidad o legalidad”. No obstante, en el punto siete -de un total de 22- sobrentiende que el anunciante “declara y garantiza” que no incumple “ningún contrato suscrito con un tercero”. En caso contrario, éste sería “responsable de sus propios actos y omisiones”.

Continuando con la lectura, entre las “actividades prohibidas” -apartado 14 del reglamento-, infringir contratos con terceros es el primer epígrafe que incluye. Igualmente, Airbnb podrá rescindir contrato, “con carácter inmediato y sin previo aviso”, si se ha vulnerado “alguna ley, normativa o derechos de terceros que le sean de aplicación”.

Finaliza el escrito eludiendo, una vez más, responsabilidades y repitiendo -en esta ocasión con una tipografía más llamativa- que será el “anfitrión” quien obrará “de forma voluntaria y por su propia cuenta y riesgo”.

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