Veil, que nació en Niza en 1927 en el seno de una familia de judíos no practicantes, fue arrestada por la Gestapo en 1944 junto con buena parte de sus familiares, algunos de los cuales (sus padres y un hermano) no sobrevivieron a la detención.
Cuando regresó a Francia tuvo una formación jurídica y trabajó como alta funcionaria en la magistratura hasta que en mayo de 1974 el recién elegido presidente, Valéry Giscard d'Estaing, la nombró ministra de Sanidad, un cargo en el que se significó sobre todo por la conocida como ley Veil, que despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo.
En la defensa de esa ley ante el Parlamento, se enfrentó a una oposición particularmente dura de derecha, con algunos diputados que le llegaron a reprochar que apostaba por el genocidio y por un comportamiento similar al de los nazis. Estuvo de 1979 a 1982 al frente de la Eurocámara, cuyos miembros fueron elegidos entonces por primera vez por sufragio universal.
Volvió a un puesto ministerial como titular de Sanidad y Asuntos Sociales en el Gobierno del primer ministro Edouard Balladur entre 1993 y 1995, fue miembro del Consejo Constitucional entre 1998 y 2007, y entró a formar parte de la Academia Francesa en 2008.
Las reacciones se suceden en todo el mundo
En una de las primeras reacciones, el presidente galo, Emmanuel Macron, a través de Twitter, envió su pésame a la familia y dijo esperar que Simon Veil "pueda con su ejemplo inspirar a nuestros compatriotas, que encontrarán lo mejor de Francia".
Desde España, Felipe VI ha enviado al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, un telegrama en el que expresa sus condolencias por la muerte de Simone Veil, primera presidenta de la Eurocámara, galardonada hace doce años con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.