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ABSUELTA LA MADRE QUE DIO UN BOFETÓN A SU HIJO

"El síndrome del emperador": cuando nuestros hijos se convierten en tiranos

miércoles 19 de julio de 2017, 17:57h
El 'síndrome del emperador' convierte a nuestros hijos en pequeños dictadores que lo quieren todo 'aquí y ahora'.
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El "síndrome del emperador" convierte a nuestros hijos en pequeños dictadores que lo quieren todo 'aquí y ahora'. (Foto: PIXABAY)
El trastorno oposicionista desafiante es una patología propia de las sociedades avanzadas y modernas.

El Juzgado de lo Penal número 2 de A Coruña ha absuelto a una madre que había sido acusada de dos delitos de lesiones leves en el ámbito familiar por haber dado un bofetón a su hijo de once años y haberle arañado en el cuello para evitar que el menor se marchase de casa.

El Ministerio Fiscal solicitaba una pena de 35 días de trabajos en beneficio de la comunidad, un año y seis meses de privación del derecho a la tenencia y porte de armas y prohibición de comunicarse con su hijo y de aproximarse a él, y al domicilio donde viviera, durante seis meses y un radio de 50 metros. La defensa, la absolución.

Los hechos tuvieron lugar en dos momentos concretos: el primero, el 24 de diciembre de 2015 en la vivienda de la acusada. La madre pidió a su hijo que le ayudara a hacer el desayuno, pero este hizo caso omiso de sus indicaciones porque estaba escuchando música. Seguidamente, el niño arrojó al suelo un teléfono móvil, sin que quedase claro si con intención de tirarlo o de lesionar a la madre. La mujer, con el fin de que depusiera su actitud rebelde y violenta, le propinó un bofetón muy fuerte en la mejilla izquierda. El segundo sucedió casi un año después, el 11 de noviembre de 2016. En esta ocasión la discusión se produjo porque el menor pretendía marcharse de casa, algo que la madre intento impedir agarrándole del cuello. En ambos casos, el chico necesitó asistencia médica.

En la sentencia, con fecha 30 de junio, el magistrado entiende que el comportamiento del chico, al negarse a obedecer a su madre y al arrojar al suelo un móvil, "no solo muestra desprecio hacia la autoridad materna, sino también hacia el esfuerzo y trabajo que supone ganar un salario con el que adquirir bienes". Además, continúa el fallo, "incurre en el acto de violencia que supone arrojar el teléfono". Según el juez, "no estamos ante una discusión de razonamientos en la que se pueda intentar argumentar contra los razonamientos del contrario", sino "ante una clara exhibición por parte del menor de una actitud de 'síndrome de emperador' que únicamente busca humillar y despreciar a su madre".

En cuanto a haber sujetado al niño para evitar que se fuera del domicilio, la sentencia sostiene que "no solo está totalmente justificado que la acusada trate de evitar que su hijo salga de casa", es que "no existe la más mínima intencionalidad de la acusada en lesionar a su hijo, solo de agarrarlo". En opinión del juez, estos hechos son puntuales y con provocación por el menor, sobre el que se ha mostrado sorprendido por su "calculada frialdad" y "total falta de empatía".

¿Es mi hijo un tirano?

El ahora conocido como "síndrome del emperador" es en realidad el trastorno oposicionista desafiante. Una patología que afecta a los jóvenes de entre seis y 18 años. Para que sea diagnosticado, tiene que producirse en al menos dos áreas sociales distintas, como el colegio y el hogar. Los niños con este trastorno suelen erigirse como verdaderos tiranos en sus hogares, y como chicos problemáticos en la calle y la escuela.

El "síndrome del emperador" no tiene un solo origen, como indica la psicóloga infantil, Ana Corbalán: "Este tipo de comportamiento puede ser una simple imitación del entorno familiar, una forma de combatir la frustración o la baja autoestima, a veces, incluso, puede reflejar las altas capacidades del menor, de las que se sirve para manipular a los adultos", explica. "Este es un claro ejemplo de mala gestión de las emociones y solo refuerza la conducta negativa que da alas al muchacho", afirma Corbalán, en referencia al caso arriba expuesto.

Pero, ¿de qué forma debe actuar un padre cuando se enfrenta a un menor que presenta estas características? "Lo primero que debe desterrarse es la violencia. Cuanta más violencia se genera, más violentamente responderá el niño. Debemos dar siempre dos alternativas, por ejemplo: 'si no estudias, no sales'; 'si estudias, puedes salir'. De esta forma le estaremos dejando elegir la opción que más le convenga", indica Corbalán. Y añade: "Lo que jamás se debe hacer es imponer una sola cosa porque el niño automáticamente hará la contraria".

Para la psicóloga infantil, otra de las claves es que el padre se mantenga siempre firme y que no ceda al chantaje: "Tenemos que ser consecuentes no solo con él, sino con nosotros mismos: es muy difícil tratar este tipo de casos si se nos olvidan las normas que nosotros mismos establecemos o si no recordamos el motivo o la duración del castigo que hemos impuesto".

Otra práctica que suele ser recomendable es el deporte, aunque, como advierte Corbalán: "Debemos valorar con detenimiento el perfil del niño, porque en algunos casos esta medida podría tener un efecto adverso, ya que el equipo impone normas y genera comportamientos que este tipo de chicos suelen ver como una amenaza o una humillación". No obstante, la psicóloga reconoce que "siempre será mejor que los niños están en grupo y fuera de casa que practicando una vida sedentaria".

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