El 4x100 estadounidense ha culminado otra jornada con registros estratoesféricos.
Federica Pellegrini tiene 29 años y este miércoles ha dado un golpe rotundo sobre la escena internacional. Ha usado el Duna Aréna de Budapest y estos Mundiales de natación para reivindicar su clase. El hecho de haberse quedado fuera del podio en los Juegos Olímpicos de Río, ante el asombroso empuje de las nuevas generaciones, provocó que muchos detractores la dieran por enterrada. Pero su clase trasciende y en esta jornada de esplendor lo ha demostrado.
Con un último 50 final sobresaliente se convirtió en la primera nadadora que gana en una prueba individual a Katie Ledecky. La estadounidense, irrupción estelar en la esfera del agua en las últimas décadas -sólo Phelps está por encima-, mantuvo una pugna cerrada con la australiana Emma McKeon, que lideró al carrera hasta los 150 metros. Pero en el mano a mano ilustre se colaría un respingo legendario de la eterna italiana. La marca de 28.82 en la recta final entregó a la veneciana su cuarta medalla de oro en esa prueba, la de los 200 libre. Nunca ha bajado del podio en esa disciplina desde que entró en él en 2005.
McKeon y Ledecky compartirían la plata y la norteamericana, que sólo había dejado escapar una medalla de oro en un gran evento -el 4x100 libre en los Juegos de Río de Janeiro-, ya acumula en su cosecha cinco oros y una plata en Juegos, y, hasta hoy, doce oros en Mundiales. Con 20 añitos. Cuando Federica ganó su primera medalla (Atenas 2004), Katie tenía siete años: el relevo ya está más queconfirmado, aunque todavía la transalpina guarde sorpresas en su esencia única.
Además, la traca de este día coronó a Gabriele Detti. El de Livorno batió a su compatriota y favorito en los 800 libres Paltrinieri. Lo hizo en una carrera que se desarrolló con el polaco Wojciech Wojdak en el liderato. Terminaría con plata y el italiano derrotado, se haría con el bronce en una competición en la que naufragó el gigante asiático Sun Yang, que concluyó en la quinta plaza.
Otros grandes nombres saldrían victoriosos. Ese fue el caso del rompedor Chad le Clos, principal aspirante a heredar el trono dejado por Michael Phelps en los 200 mariposa. El sudafricano alcanzaría a colarse en una excelsa pugna mantenida entre los húngaros Laszlo Cseh y Tamas Kenderesi. El de Durban, tras años a la sombra de la estrella americana, ha sabido aguardar su turno y lo ha aprovechado, gobernando de principio a fin una prueba que concluiría con la mejor marca mundial del año (1:53.33), un registro que le hubiera valido el oro en los Juegos de Río.
El portentoso Adam Peaty se llevó el oro en lo 50 braza, sin récord del mundo, pero bajando de los 26 de nuevo (25.99), y ofreciendo el enésimo recital que deja a las finales que disputa sin demasiada historia. El favorito, que venía de batir en dos ocasiones elr récord mundial, se limitó a ganaro con seriedad y solvencia al brasileño Joao Gomes y del sudafricano Cameron van der Burgh.
Finalmente, Estados Unidos ganó el relevo mixto del 4x100 estilos con un nuevo récord mundial. Los cuartetos conformados por Matt Grevers, Lilly King, Caeleb Dressel y Simone Manuel y por Ryan Murphy, Kevin Cordes, Kelsi Worrell y Mallory Comeford batieron el récord de la prueba dos veces en el mismo día para asegurarse el oro. Australia y Canadá se repartirían las otras dos preseas. Muy lejos de la gloria.
Y la española Mireia Belmonte ha firmado el tercer mejor tiempo en las semifinales de los 200 mariposa, clasificándose para la final que se disputará este jueves y en la que guarda bastante posibilidades de alzarse con una medalla. La alemana Franziska Hentke y la china Zhou Yilin serán sus rivales por el oro.