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RELATOS

Carolina Rack: Las fórmulas

Carolina Rack: Las fórmulas

Editorial Overol. Santiago de Chile, 2017. 67 páginas. 9 €.

Por Joaquín Escobar

Las fórmulas de Carolina Rack es un libro de cuentos donde abunda la pulcritud de una pluma entretenida que genera empatía entre personajes y lector. En lo que es su debut narrativo, la escritora argentina construye personajes honestos y carentes de afecto, que viven sus miserias diarias en pequeñas localidades rurales y barriales. Conectados por una búsqueda personal y afectiva, las criaturas que transitan en el volumen no se despegan de sus soledades, como si el solo hecho de vivir trajera consigo desamores y desgracias. La mano de Carolina Rack hace recordar a la de su compatriota Rosario Bléfari, pues la descripción de la vida en provincia es un campo semántico en común que tiene como principal valor la huida de las grandes capitales.

En un tono confesional, estos cuentos tienen como objetivo central el intento de los protagonistas de poder coincidir con un anhelado otro; hallar un detalle que les permita cruzar sus vidas; poner el azar de su lado para poder compartir sudores y soledades. “Las manos de la línea” posee esta estructura. Ambientado en una fábrica, un homosexual asumido se enamora de las manos de un operario evangélico. En medio de una absoluta precariedad laboral, intenta seducir al pastor para tener una aventura a espaldas de su esposa. Con una escritura que en algunos pasajes recuerda la prosa de Pedro Lemebel, encontramos el mejor cuento del libro por la intensidad que logra en trama y estructura, pues una lectura profunda nos permite observar su condición de relato político, maquillando la explotación laboral de las sociedades posmodernas con una obsesión sexual llena de capricho. De similar estructura es el relato “Dai”. La confusa muerte de un camionero hace dudar a su novia entre una negligencia o una muerte accidental. Nuevamente el trabajo se erige como un escenario monstruoso, donde prima la productividad a gran escala sobre un trabajo digno y humano.

Siguiendo la hipótesis de querer coincidir con otro, el cuento que abre el libro relata la historia de una joven aficionada a trotar que corre por los lugares en que se podría llegar a encontrar con su exnovio. Refiriéndose a los efectos de la marihuana, la narradora sueña con poder grabar en su mente todos los recuerdos vivenciados. Al estilo de la serie Black Mirror, ella quiere llevar un registro de todo lo que sucede como si fuera un panóptico, pues sus recorridos se insertan en una lógica barrial o de pueblo chico. La protagonista es una paseante posmoderna, por lo mismo, asistimos a una reactualización de un flâneur, pues haciendo deporte con zapatillas Nike describe una sociedad contemporánea lejana a la arquitectura clásica y romántica, narrando una urbe indiferente, plagada de perros callejeros y vírgenes enrejadas.

Llama poderosamente la atención la abundancia del signo ortográfico punto y coma que atraviesa todo el libro. Tal concepto, le entrega al texto mayor rapidez, ya que en algunas ocasiones los relatos parecen monólogos enfebrecidos que necesitan una salida limpia y ordenada para presentar eficacia y ritmo. Historias mínimas, contadas desde abajo, por personajes anónimos que podríamos ver en cualquier esquina, es decir, los cuentos de Carolina Rack están desbordados de cotidianeidad. No hay proezas ni grandes relatos, porque en Las fórmulas están las penas y las miserias diarias que se ocultan en cada uno de nuestros veladores.

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