Con 4,4 km de diámetro, viaja a casi 13,53 km/s y pasará a 7 millones de kilómetros de la Tierra.
Los ojos de todos los astrónomos, aficionados y profesionales, miran hoy al cielo. El culpable es "Florence", el asteroide más grande que pasa cerca de nuestro planeta desde que se tienen registros: 7,7 millones de kilómetros, unas 18 veces la distancia que nos separa de la Luna. 'A tiro de piedra', en términos siderales.
"Aunque muchos asteroides conocidos han pasado más cerca de la Tierra de lo que lo hará "Florence", todos eran más pequeños", explica Paul Chodas, director del Centro de Estudios de Objetos Cercanos de la Agencia Aeroespacial de EE.UU. (NASA).
Con un diámetro de 4,4 kilómetros (según las mediciones del telescopio espacial Spitzer, de la NASA") y una velocidad aproximada de 13,53 kilómetros por segundo, el paso de "Florence" constituye una oportunidad única para la observación astronómica pues el objeto espacial no volverá a pasar por cerca de nuestro 'vecindario' hasta dentro de casi 500 años, en el 2500.
Será necesario al menos un telescopio pequeño para poder divisar su fugaz paso por nuestros cielos, como recuerda el astrónomo italiano Luca Izzo, del Instituto Astrofísico de Andalucía: "No podrá ser visible a simple vista".

Debido a su tamaño, poco menos de la tercera parte del asteroide que acabó con los dinosaurios, si "Florence" impactara contra la Tierra, "originaría un cráter de unos 58 kilómetros de diámetro y generaría una increíble explosión equivalente a 10 millones de bombas atómicas. Además provocaría un terremoto posterior que podría llegar al valor 9 en la escala Richter", explica Izzo. Afortunadamente no existe peligro de colisión, tal y como han indicado los científicos.
Según explicó la agencia aeroespacial, su paso se aprovechará específicamente para realizar proyecciones de imagen de radar desde el sistema de radar de Goldstone, en California, y el observatorio de Arecibo, en Puerto Rico, entre otros.

Las imágenes de radar resultantes mostrarán el tamaño real de "Florence" y también podrían revelar detalles de la superficie tan pequeños como unos 10 metros. Esto permitirá conocer su tamaño con mayor detalle, así como su topografía, rotación, textura y su trayectoria orbital de manera más precisa.
"Florence" fue descubierto en 1981 por Schelte “Bobby” Bus, y recibió su nombre de Florence Nightingale, estadística británica que profesionalizó la enfermería, y que vivió entre 1820 y 1910.