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NOVELA

Roberto Saviano: La banda de los niños

domingo 17 de septiembre de 2017, 19:25h
Roberto Saviano: La banda de los niños

Traducción de Juan Carlos Gentile Vitale. Anagrama. Barcelona, 2017. 377 páginas. 21, 90 €. Libro electrónico: 16,99 €. El autor de "Gomorra" nos brinda una impactante novela, con no poco de advertencia, sobre los cachorros de la Camorra napolitana. Por Adrián Sanmartín

Quizá ningún libro como Gomorra haya incidido tan radicalmente en la vida de su autor. Gomorra se encaramó rápidamente a la lista de los libros más vendidos y el escritor y periodista italiano Roberto Saviano (Nápoles, 1979), que debutaba en la literatura con esta obra, se convirtió en una figura mediática. Y perseguida. Hasta el punto de que desde ese momento va siempre acompañado de guardaespaldas como su perenne sombra. Porque, a raíz de Gomorra, sobre Saviano pesa una amenaza de muerte por parte de la poderosa y sanguinaria Camorra. Los mafiosos no le perdonan que en Gomorra desvelara, de manera novelada, la actividad criminal de los mafiosos, con potentes familias como los Di Lauro, los Nuvoletta o los Casalesi -clan que lanzó la fatwa contra Saviano-, y todas sus siniestras implicaciones que abarcan ámbitos políticos, económicos, empresariales… Gomorra alcanzó aún más difusión al ser llevada al cine por Matteo Garrone -que se alzó con el primer premio en el Festival de Cannes 2008-, al teatro, de la mano del director escénico Mario Gelardi, y a la televisión en una exitosa serie, a cargo de Stefano Sollima, de la que ahora se rueda una tercera temporada y está prevista una cuarta.

Hace tres años, Saviano publicó otro libro de denuncia, CeroCeroCero, en el que, como reza su subtítulo, nos ponía ante la inquietante premisa de Cómo la cocaína gobierna el mundo. El suculento negocio del oro blanco, manejado por diversos cárteles, se ha instalado en prácticamente todos los campos y clases sociales con su reguero de destrucción y muerte, que no por ser generalmente más lenta que la que acarrean otras drogas, como la heroína, deja de producirse. Ahora Saviano vuelve a territorio napolitano y a poner de relieve el dominio de la Mafia, un espeluznante imperio muy difícil de derribar. Pero, además de toda la lucha del Estado, hay voces como la de Roberto Saviano que no se callan, que no se arredran pese a las amenazas.

Y regresa para hacernos conscientes de un fenómeno todavía más funesto y alarmante, si cabe. Un fenómeno que aparecía ya en Gomorra, pero que en su nueva obra -presentada esta semana por Saviano en España-, ya plenamente una novela aunque con base muy real, cobra un absoluto protagonismo, ya anunciado en su mismo título. La banda de los niños trata de los cachorros de la Mafia, adolescentes que con apenas catorce años, bajo el amparo de padrinos, comienza a delinquir y van mostrando una ferocidad que nada tiene que envidiar a la de sus tutores.

En el barrio napolitano de Forcella, opera la banda liderada por Nicolas Fiorillo. Son once adolescentes, todos con llamativos alías (Dientecito, Dron, Dragón, Estabadiciendo…), que empiezan a “trabajar” a las órdenes de un capo, que les ofrece dinero rápido y fresco, pero que pronto se independizarán y competirán con los clanes asentados por llevarse una buena tajada en el narcotráfico y la extorsión. Nicolas y su grupo lo conseguirán. Están dispuestos a todo para ello. A morir y a matar. A imponerse a sangre y fuego. Tienen muy claro que el mundo se divide en dos categorías, los fuertes y los débiles: “Existen los jodedores y los jodidos, nada más. Existen en cualquier sitio y han existido siempre. Los jodedores de cualquier condición tratan de sacar beneficio, sea una cena ofrecida, un pasaje gratuito, una mujer que quitarle a otro, una carrera que ganar. Los jodidos de cualquier condición llevarán las de perder”.

Nicolas y su banda no dudan sobre en qué grupo quieren estar. Aunque sea por poco tiempo. Saben que con ese modo de vida, presidido por la violencia, tienen todas las papeletas para convertirse pronto en un cadáver. Algo que no les importa. Lo único que desean es acumular de forma rápida dinero, poder, lujo, el favor de bellas mujeres… Nicolas y sus secuaces no pertenecen a una clase social especialmente desfavorecida. El padre de Nicolas es profesor de educación física y su madre regenta un pequeño establecimiento de planchado. Pero Nicolas no quiere ser como ellos, no tiene paciencia ni cree que siguiendo ese ejemplo pueda llegar a donde desea. Quiere ya entrar en el Nuovo Maharaja -de ahí le viene su apodo de “El Marajá”-, un lujoso y caro local. Y no quiere entrar como camarero, sino como respetado cliente.

La banda de los niños comienza con una escena brutal de agresión y humillación de Nicolas a un muchacho que ha tenido la osadía de poner un “me gusta” en las fotos en Facebook de su novia y que, además, se atreve a mirarle si se cruza con él en la calle. Y a partir de ahí nos sumerge en un universo sin futuro, cargado de nihilismo, en una novela permeada por la metáfora que proviene del término paranza (el título original de la novela es La paranza dei bambini), que es, explica Saviano en una suerte de prólogo, “el nombre de las barcas que van a la caza de peces a los que engañar con la luz”. Nicolas y su grupo tienen algo de la ingenuidad de esos peces, pero no dejan de ser culpables por dejarse engañar por una luz que no es tal, sino la oscuridad del vacío y del “éxito” manchado de sangre. Por dar el paso a una elección irreversible, de esas que “se producen por decisión inmediata, generadas por un arranque de instinto, sufridas sin resistencia”. Una novela necesaria con no poco de advertencia.

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