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ESTUDIO DEL CSIC

El esqueleto de un niño permite conocer cómo crecían los neandertales

EL IMPARCIAL
viernes 22 de septiembre de 2017, 12:42h
El esqueleto y la dentición presentan una fisiología similar a la de un niño sapiens.
 Esqueleto del niño neandertal recuperado en la cueva de El Sidrón
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Esqueleto del niño neandertal recuperado en la cueva de El Sidrón (Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC)

Un trabajo dirigido por el CSIC ha estudiado los restos fósiles del esqueleto de un niño neandertal para establecer si existen diferencias en el crecimiento de neandertales y sapiens. Según los resultados del artículo que publica Science, ambas especies regulan su crecimiento de forma distinta para adaptar su consumo de energía a sus características físicas, informa el CSIC en un comunicado.

“Conocer las diferencias y similitudes en los patrones de crecimiento entre los neandertales y los seres humanos modernos nos ayuda a definir mejor nuestra propia historia", explica el principal investigador del estudio, Antonio Rosas: "Los humanos modernos y los neandertales surgieron de un ancestro común reciente, y esto se manifiesta en un ritmo general de crecimiento similar".

Los neandertales tenían mayor capacidad craneal que los humanos actuales. Los neandertales adultos tenían un volumen endocraneal de 1.520 centímetros cúbicos, mientras que el del hombre moderno adulto es de 1.195 centímetros cúbicos. El niño neandertal estudiado había alcanzado 1.330 centímetros cúbicos en el momento de su muerte, es decir, un 87,5% del total antes de los ocho años. A esa edad, un niño actual ya ha terminado de desarrollar toda su capacidad craneal.

“Desarrollar un cerebro grande tiene un gasto energético importante, por lo que dificulta el crecimiento de otras partes del cuerpo", dice Rosas, quien matiza que en los sapiens, "el desarrollo del cerebro durante la niñez tiene un alto coste energético, por lo que el desarrollo del resto del cuerpo se ralentiza”.

El esqueleto y la dentición de este neandertal presentan una fisiología similar a la de un niño sapiens de la misma edad, salvo la zona del tórax, que es la correspondiente a un niño de entre cinco y seis años, es decir, que está menos desarrollado. “El crecimiento de nuestro niño neandertal no se había completado; probablemente por ahorro energético”, aclara el investigador del CSIC.

El único aspecto divergente en el crecimiento de ambas especies es el momento de maduración de la columna vertebral. “El retraso de esta fusión en la columna vertebral podría reflejar que los neandertales tenían un desacoplamiento de ciertos aspectos en la transición de la infancia a la fase juvenil".

El protagonista de este estudio tenía 7,7 años en el momento de su muerte, pesaba 26 kilos y medía 111 centímetros. Aunque los análisis genéticos no consiguieron confirmar el sexo de este niño, sus dientes caninos y la robustez de sus huesos mostraron que se trata de un varón. Del individuo, identificado como El Sidrón J1, se han recuperado 138 piezas, 30 de ellas dientes (algunos de ellos de leche), y parte del esqueleto, incluidos algunos fragmentos del cráneo.

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