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Y DIGO YO

Un referéndum de la señorita Pepis

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
domingo 01 de octubre de 2017, 21:13h
Actualizado el: 10/02/2017 11:45h

Tengo una hija que todavía no ha cumplido 5 años que juega a prepararme comidas de plástico que resultan más creíbles que el referéndum que la Generalitat ha intentado celebrar este domingo 1 de octubre.

Se pueden imaginar que uno, un día como este, intenta encontrar los adjetivos adecuados, ser justo en la medida y el calificativo, pero el intento fallido de sucedáneo de votación de andar por casa que se ha vivido en Cataluña, además de un espectáculo triste y lamentable por los enfrentamientos y momentos de tensión, me ha parecido sorprendentemente falso e irresponsable.

No me podía creer todo lo que se ha visto. Partiendo de que se trataba de un referéndum ilegal, no autorizado, los trucos para votar de los que sí querían salvar las formas han sido chapuzas y no les ha importado que todo el mundo lo viera así. El grado de inmadurez y ridículo de los responsables en sus actuaciones y la falta de seriedad en las votaciones han rozado el esperpento. Urnas en la calle para que meta una papeleta -o cuatro- el que quiera, las veces que quiera, no son propias de nadie que quiera hacer las cosas con un mínimo de dignidad.

No ha sido un día del que estar orgullosos. Aquí ha perdido todo el mundo. La sociedad catalana ha quedado fracturada y el resto de España está también dolida por el bochornoso espectáculo de una patraña de referéndum, lleno de trampas y de mentiras.

Dentro de esta irresponsabilidad, no están solo la Generalitat y el Parlament con Puigdemont, Junqueras y Forcadell a la cabeza, también se han anotado bastantes puntos Trapero y los Mossos, que han dejado literalmente tirados y a los pies de los caballos a la Policía y Guardia Civil.

El mayor de la Policía catalana sabía perfectamente lo que se iba a encontrar este domingo a las 6:00 de la mañana y, lejos de evitarlo, ha permitido que la situación engordara para finalmente ceder “el marrón” de enfrentarse a los manifestantes apostados en los colegios a los agentes de la nacional y el instituto armado.

Hubo enfrentamientos, claro. Nadie lo dudaba. Pasa siempre. Unos cuantos engañados no iban a obedecer y otros tenían que hacer cumplir la ley. Los Mossos no querían enfrentarse “a los suyos” y se limitaron a levantar acta. ¡Que vengan los de verde y resuelvan el desaguisado!

Policía y Guardia Civil han tenido que actuar de forma contundente al tener que llegar tarde a afrontar un escenario que le tocaba a otros que, irresponsablemente, hicieron dejación de funciones. Eso sí, las fotos de los Mossos entre aplausos, con lágrimas en los ojos y abrazos habrán gustado en las redes sociales, pero el resultado de los enfrentamientos son portada en los diarios internacionales.

Los palos siempre venden. Si alguien cree que ha ganado que saque pecho, pero una sociedad rota es la imagen que quedará de un 1-O que pasará a la historia y así aparecerá en los libros de texto, por ser un referéndum de la señorita Pepis, de juguete, de mentira.

Javier Cámara

Periodista

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