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AYUDARÁN A COMPRENDER MEJOR CÓMO ERA LA ANTIGUA GRECIA

Descubren nuevos restos arqueológicos en el naufragio de Anticitera

El arqueólogo Brendan Foley descubre un disco de bronce, al principio pensado para ser parte del mecanismo de Antikythera.
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El arqueólogo Brendan Foley descubre un disco de bronce, al principio pensado para ser parte del mecanismo de Antikythera. (Foto: Brett Seymour / EUA / ARGO 2017)
Fragmentos de estatuas de bronce, una tapa de sarcófago, un misterioso disco dorado...

En el año 1900, unos submarinistas recolectores de esponjas que buceaban cerca de la isla griega de Anticitera descubrieron un barco naufragado de aspecto muy antiguo. Se cree que el navío, de origen romano, se hundió alrededor del siglo I antes de Cristo. Cuando los investigadores se adentraron en sus sumergidas y quietas estancias hallaron toda clase de maravillas: cristalería de lujo, joyería, ánforas, estatuas de bronce y mármol, monedas, y un artilugio increíblemente especial que les fascinaría por la complejidad de sus engranajes y la precisión milimétrica con que éstos fueron construidos: se la llamó la máquina de Anticitera.

Con el paso del tiempo, los arqueólogos han ido recolectando la mayor parte de los fragmentos (hasta 82) de las pequeñas piezas que integraban el antiquísimo aparato. El complejo mecanismo de relojería está compuesto por, al menos, 30 engranajes de bronce. El más grande mide aproximadamente 140 mm de diámetro y originalmente contaba con 223 dientes.

Cada diente tenía forma de triángulo equilátero, cuya una inclinación era de 1,6 mm. El grueso promedio de la rueda era de 1,4 mm, y el espacio entre engranajes ascendía a 1,2 mm. Se piensa que los dientes fueron hechos, probablemente, a partir de una esfera de bronce mediante herramientas manuales, puesto que no todos son uniformes. Gracias a los avances en la tecnología de rayos x, se ha podido determinar el número de dientes, así como el tamaño de los engranajes, y, como resultado, conocemos la operación básica del mecanismo, que se ha podido replicar precisamente. Aunque persiste la duda de la existencia de los indicadores de planetas.

Esto da una ligera idea de la enorme precisión con que la máquina fue diseñada y construida. Aunque su ensamblaje (datado en el año 200 a.C.) se atribuye a los griegos, los estudiosos creen que la idea no es suya. Probablemente venga de mucho más atrás, de una civilización cuya tecnología era muy superior, aunque por algún motivo se perdió...

Reconstrucción artística de la máquina de Anticitera. antikythera-mechanism.gr

La máquina de Anticitera fue el primer ordenador analógico. Esa es la sorprendente conclusión a la que han llegado los científicos que desde hace décadas trabajan minuciosamente para recomponer todas las piezas. Al parecer el aparato tendría una triple función: predecir eventos astronómicos (como los eclipses), medir la trayectoria del Sol, la Luna y los planetas del sistema solar,​ y anticipar la fecha exacta de seis certámenes griegos antiguos: los Juegos de Olimpia, los Juegos Píticos, los Juegos Ístmicos, los Juegos Nemeos, los Juegos de Dodona y los de la isla de Rodas.

Pero los estudios sobre la máquina continúan. Un grupo de arqueólogos marinos que investigan el antiguo naufragio de Anticitera han descubierto nuevos tesoros que podrían arrojar luz sobre la naturaleza del naufragio y los posibles usos de la máquina.

En concreto se han encontrado los fragmentos (como brazos o piernas) de hasta siete estatuas de bronce y mármol, una tapa de sarcófago y un misterioso disco de bronce. Aunque los investigadores pensaron en un primer momento que el misterioso disco podría formar parte de la máquina, la imagen radiológica preliminar realizada en un hospital de Atenas el 25 de septiembre reveló una sorpresa: en vez de ruedas de engranaje, la imagen de un toro apareció en su interior. El objeto podría haber sido un elemento decorativo, tal vez unido a una caja o escudo de una estatua, o incluso (debido a su robusta construcción) a la nave condenada.Radiografía del disco de bronce hallado en el naufragio de Anticitera y reconstrucción artística. Izquierda: EUA Derecha: Alexander Tourtas.

Los nuevos hallazgos darán a los investigadores la oportunidad de usar técnicas modernas para comprender mejor cómo era la vida en la Antigua Grecia y qué métodos se utilizaban en la fundición de los metales. No obstante, aunque el hallazgo será de gran ayuda, las esperanzas de los arqueólogos siguen pasando por encontrar los diminutos fragmentos perdidos de la máquina. Fragmentos de un pasado remoto y desconocido que la Ciencia intenta reconstruir.

Referencia: Nature doi:10.1038/nature.2017.22735

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