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EXPOSICIÓN

La pólvora de Cai Guo-Qiang versiona a cinco grandes maestros del Prado

Elena Viñas
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elenavinaselimparciales/11/5/11/23
martes 24 de octubre de 2017, 12:29h
Es el primer artista contemporáneo que crea in situ obra inédita para una muestra del museo.

En el Museo del Prado huele a pólvora. Las obras de Cai Guo-Qiang son las responsables. Acaban de llegar a la sala de exposiciones temporales del museo procedentes del Salón de Reinos, donde el artista chino ha disfrutado de una residencia artística durante un mes tras dos años dedicados a interiorizar las pinturas de cinco grandes maestros del Prado: su admirado Greco, Velázquez, Goya, Rubens y Tiziano.

“Cai da vida con su obra a los cuadros del museo”, dice Alejandro Vergara, comisario de la exposición que ha presentado la pinacoteca este martes, en la que se pueden contemplar 31 de sus obras ejecutadas con pólvora, una innovadora técnica en la que se sirve de este material para transformarlo en energía a través de su ignición.

Pero trabajar con pólvora tiene un riesgo. Lo explica el artista: “Se tiene menos control sobre el resultado. Eso despierta una sensación de expectación, aventura y riesgo, además de mucha tensión y excitación hasta el momento de la explosión, el momento del clímax”.

Y lo cierto es que Cai no siempre acierta. Vergara afirma que el resultado de sus creaciones a veces no le satisface. Verlo trabajar en directo, como así permitió el Prado a la prensa el pasado 6 de octubre, confirma que la técnica del artista chino es cuando menos exigente.

Tanto que necesita una legión de ayudantes para dar forma a sus colosales creaciones, como la de 18x3 metros titulada El espíritu de la pintura que forma parte de la muestra, y que Cai califica como una “liberación final”. Formada por diez lienzos, esta obra de gran formato aúna la esencia del trabajo del artista por su manejo expresionista del color y sus guiños a la figuración y a los elementos icónicos de la obra de los maestros del Prado. Así, hay una cita a Goya en una plantilla de La maja desnuda; a Velázquez en un retrato del pintor sevillano y en una menina, o a Rubens en sus característicos angelitos.

El espíritu de la pintura fue concluida por Cai este lunes en el Salón de Reinos ante 200 invitados, una actuación en clave de performance que permite hablar del artista como un creador puramente contemporáneo sin olvidar que en su obra hay una huella innegable de su mano creadora, lo que remite a la tradición pictórica como la inmediatez y frescura de Tiziano en la aplicación directa del óleo sobre el lienzo. "Durante el montaje de las obras caían todavía restos de pólvora", nos cuenta Vergara.

De sus cualidades como dibujante da cuenta un pequeño espacio dedicado a la obra clásica de Cai, que reúne dos lienzos –un retrato y un paisaje- y bocetos a lápiz y carboncillo de vistas de Toledo, así como estudios preparatorios de sus obras, que ejecuta esparciendo pólvora desde un plano cenital o “dibujando directamente con ella”, explica Vergara a este periódico, para después taparla con una plantilla y, a su vez, con otro lienzo que aplica peso al conjunto. Y como colofón llega el clímax: la explosión.


Cai Guo-Qiang

Nació en 1957 en Quanzhou, provincia de Fujian, China. Estudió escenografía en la Academia de Teatro de Shanghai, y desde entonces su obra ha abordado múltiples disciplinas artísticas como el dibujo, la instalación, el vídeo y la performance. Durante su estancia en Japón, entre 1986 y 1995, exploró las propiedades de la pólvora en sus dibujos, una técnica que le permitió desarrollar sus originales proyectos de explosión.

Cai ha recibido el León de Oro en la 48 Bienal de Venecia en 1999, el 20 Premio de Cultura Asiática Fukuoka en 2009, el Premio de la Fundación Barnett and Annalee Newman en 2015, así como el Premio Bonnefanten de Arte Contemporáneo (BACA) de 2016. En 2012, fue uno de los cinco galardonados en el prestigioso Premio Imperial, que reconoce la trayectoria en las artes, en categorías no recogidas en el Premio Nobel. Además, también fue uno de los cinco artistas que recibieron la primera Medalla de las Artes del Departamento de Estado de Estados Unidos por su destacado compromiso con el intercambio cultural internacional. Cai fue también director de efectos visuales y especiales en las Ceremonias de Inauguración y Clausura de las Olimpiadas de Verano de Pekín en 2008.

Actualmente vive y trabaja en Nueva York.
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