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LA FÍSICA DE PARTICULAS, CLAVE EN EL HALLAZGO

Los rayos cósmicos revelan un nuevo pasaje en la Gran Pirámide

Eduardo Villamil
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eduardovillamilelimparciales/16/7/16/28
jueves 02 de noviembre de 2017, 18:00h
Actualizado el: 03 de noviembre de 2017, 14:40h
Los rayos cósmicos revelan un nuevo pasaje en la Gran Pirámide
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(Foto: Universidad de Nagoya / Nature)
Mide unos ocho metros de alto, dos de ancho y 30 de largo, y se sitúa encima de la Gran Galería.

Hace unos 4.500 años, la civilización egipcia colocaba la última piedra a una de las mayores obras de ingeniería de la historia de la humanidad: la gran pirámide de Guiza. Construida durante el reinado del faraón de la cuarta dinastía, Keops, esta inmensa mole de piedra está conformada por unos 2.3 millones de bloques de granito, mide 146 metros de altura y 230 de longitud. No en vano, debido a sus grandes dimensiones (incluso para hoy en día), la pirámide fue el edificio más alto de la Tierra durante 3.800 años, hasta que en el siglo XIV sería superada por el chapitel de la Catedral de Lincoln, en Inglaterra.

El aspecto exterior de piedra vista es relativamente moderno. Originariamente, la pirámide estaba recubierta por 27.000 bloques de piedra caliza blanca y pulida que debían de darle un aspecto todavía más imponente. Sin embargo, este revestimiento se perdería, primero debido a un terremoto que tendría lugar a principios del siglo XIV; y en segundo término, porque, posteriormente, a los otomanos se les ocurriría la brillante idea de utilizar lo poco que quedaba de cubierta para sus propias construcciones.

Pero esta colosal estructura no es maciza, sino que en su interior, que se ha venido estudiando durante los últimos dos siglos, coexisten diferentes salas, galerías y conductos. Hasta ahora se conocían cinco: la cámara del rey, la cámara de la reina, la cámara subterránea, la gran galería y los canales de ventilación. Aunque algunos investigadores siempre se han preguntado si existiría alguna más...

Sección Sur-Norte. 1. Acceso original, en la cara norte, actualmente obstruido 2. Acceso actual, ordenado abrir por Al-Mamun 3. Bloques de granito, que sellaban el acceso al pasaje superior 4. Pasaje que comunica con la cámara subterránea 5. Cámara subterránea 6. Pasaje de acceso a la Gran Galería 7. Cámara de la reina 8. Pasaje que comunica con la cámara de la reina 9. Gran Galería 10. Cámara del rey y cámaras de descarga 11. Antecámara 12. Pasaje perforado que comunica con la Gran Galería y la cámara subterránea 7-10 Canales de ventilación de las cámaras del rey y de la reina. (Fuente: Wikimedia Commons)

Física de partículas, en la práctica

Si por algo se ha caracterizado el minucioso estudio de las pirámides, que durante décadas ocupa a cientos de científicos de las más diversas áreas de saber, es por su gran heterogeneidad. Las antiguas estructuras han sido objeto de todo tipo de análisis, que abarcan desde la arqueología a la astronomía, pasando por la geología, la química o la física. Todo vale a fin de desentrañar una madeja que lleva enredándose más de doscientos años.

En los últimos tiempos, los aceleradores de partículas se han convertido en la plasmación física de la vanguardia científica, hasta hace poco confinada en aburridos laboratorios. Instrumentos como el Gran Colisionador de Hadrones, GCH, de Ginebra, fascinan a profanos e iniciados por los espectaculares experimentos que en ellos se desarrollan y por la misión de los investigadores, consistente, ni más ni menos, que en saber de qué está hecha la materia.

La clásica división del átomo, en electrones, protones y neutrones ha quedado muy anticuada. Ahora se habla de bosones, gluones, leptones, bariones, mesones, hadrones... No obstante, hasta hace no mucho tiempo la utilidad de estas investigaciones parecía más orientada a nutrir las avanzadas teorías de una élite científica que a la vida cotidiana.

Uno de los principales desafíos a los que se han enfrentado los científicos que han investigado las pirámides es la imposibilidad de establecer un mapa claro y preciso de su interior. Los millones de toneladas de granito que las recubren hacen muy difícil que el investigador pueda "ver" a través de semejante barrera.

Para dar solución a este problema, el físico japonés Kunihiro Morishima de la Universidad de Nagoya, decidió probar algo diferente, pero lo haría desde su disciplina científica: colocar un detector de muones en la Cámara de la Reina.

Un muón es una partícula elemental, que tiene dos caraterísticas diferenciales: su origen cósmico y su gran masa. Cada minuto, 10.000 muones caen por metro cuadrado en la Tierra. Debido a su gran masa, un muón es capaz de atravesar grandes cantidades de material antes de "desaparecer".

La idea del científico japonés era filtrar los muones que llegaban a esta cámara, y compararlos con los resultados que tomaba desde otros puntos de la pirámide. A los pocos meses, "encontramos una línea inesperada", relata Morishima. Para contrastar sus pruebas otros dos equipos de físicos, armados con diferentes detectores de muones, hicieron mediciones desde diferentes lugares. Todos asintieron: una nueva galería había sido hallada.



Representación de la oquedad hallada a través de los muones, que se encontraría encima de la Gran Galería. (Fuente: Nature)

Teorías

Tal y como revela hoy la revista Nature, la sección descubierta por Morishima mide unos ocho metros de alto, dos de ancho y 30 de largo, y se sitúa encima de la Gran Galería, aunque de momento los investigadores no han precisado si su sentido es paralelo a ésta o a la base de la pirámide.

Este descubrimiento, el más importante desde el siglo XIX (en torno a la Gran Prámide), ha generado toda serie de hipótesis acerca de la naturaleza de la nueva oquedad. En opinión de Zahi Hawass, ex ministro de Antigüedades y egiptólogo revisor del proyecto, es posible que se trate de un hueco que sirva para aliviar el ingente peso que soporta la Gran Galería.

Otros como el francés Jean-Pierre Houdin, famoso por su teoría de que la gran pirámide se construyó desde el interior, mediante un sistema de contrapesos, aseguran que podría tratarse de una segunda galería que completaría el complejo mecanismo. Según Colin Reader, geólogo e ingeniero de Liverpool, lo lógico sería que si la Gran Galería lleva la Cámara del Rey, la nueva lleve a otra cámara.

A pesar de la habitual pluralidad de opiniones, todos parecen coincidir una cosa: el hallazgo ayudará a descifrar de qué forma se construyó esta maravilla de la antigüedad.

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