Obama y la guerra en Irak
martes 08 de julio de 2008, 23:58h
En los últimos días, las declaraciones sobre Irak del candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, han generado confusión y sorpresa, obligando él mismo a dos conferencias de prensa para aclarar sus afirmaciones. Pese a negar un cambio de posición respecto a la retirada de las tropas de combate, las últimas declaraciones han expuesto la posibilidad de “afinar” su política sobre el tema, plateando un nuevo cronograma para la retirada. Obama, que siempre se ha opuesto a la guerra hasta convertirlo en uno de los ejes de su campaña presidencial, declaró que no apoya una presencia larga y continuada de tropa en Irak, pero que quiere asegurar que la retirada sea ordenada y segura. El candidato demócrata propone un ritmo de una a dos brigadas por mes, contando de abandonar completamente el país en un plazo de 16 meses.
El conflicto en Irak representa una de las diferencias más marcadas entre los candidatos presidenciales; al par de cómo aliviar la debilitada economía de Estados Unidos, la actitud frente a la guerra se presenta como discriminante clave en la carrera electoral, ofreciendo los dos aspirantes soluciones muy diferentes y opuestas: mientras que Obama ha calificado la guerra como un error, McCain apoya enérgicamente mantener las tropas en ese país. Las declaraciones de Obama de estos días han provocado nuevos ataques por parte de los republicanos que acusan al candidato demócrata de “vacilar en lo concerniente a Irak”. Por el contrario, el candidato republicano resulta un defensor de la actual estrategia, considerando el asunto prioritario en su campaña para ganar la batalla presidencial del próximo noviembre.
Las declaraciones de Obama pueden interpretarse como un “giro al centro”, ocasionado por la voluntad de atraer a los votantes moderados e independientes; además el ganador de las presidenciales demócratas está intentando convencer a los electores de Hilary Clinton, ya que, según los últimos sondeos, el numero de simpatizantes de la Senadora dispuesto a votarle estaría en disminución. Sin embargo, los comentarios de Obama tuvieron un gran eco mediático, generando ataques tanto de la izquierda como de la derecha estadounidense. Contemplando una retirada más lenta, el candidato republicano mostraría una disponibilidad a ser más flexible, característica que podría dañarle más que beneficiarle: él que se ha presentado como “el hombre del cambio”, el candidato que “promete cambiar el rostro de la política”, no puede caer en los viejos enjuagues políticos, en los compromisos. Aunque ha mejorado notablemente, la situación en Irak está lejos de estar solucionada. Las decisiones deben ser tomadas teniendo en cuenta la necesidad de mantener la estabilidad en un contexto crítico. Una retirada demasiado rápida o completa podría ser perjudicial tanto como una ocupación indefinida. Irak sigue siendo una tierra de nadie y un ulterior vacío de poder (y seguridad) podría hundir el país, llevándolo a una posible guerra civil. Por eso, las reflexiones sobre el tema tienen que superar las fronteras nacionales estadounidenses e insertarse en un contexto mundial.