www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

NOVELA

Elena Fortún: El cuaderno de Celia

domingo 26 de noviembre de 2017, 18:14h
Elena Fortún: El cuaderno de Celia

Edición de Nuria Capdevilla-Argüelles. Prólogo de Paloma Gómez Borrero. Renacimiento. Sevilla, 2017. 232 páginas. 15,90 €.

Por Inmaculada Lergo Martín

La personalidad que cada cual tiene y va adquiriendo es algo sin duda complejo, y la educación recibida y las circunstancias históricas que debemos asumir dejan igualmente un inevitable poso que, aunque en muchos casos se mantiene en el fondo, en otros termina removido con el líquido informe y cambiante que conforma nuestra existencia. El cuaderno de Celia, de Elena Fortún (Madrid 1886-1952) es un nuevo título de esta conocida escritora cuyos textos inéditos o más desconocidos están siendo rescatados por la editorial Renacimiento; como Oculto sendero (2016), testimonio autobiográfico novelado tremendamente desgarrador en el que la protagonista muestra una profunda transformación vital desde su niñez hasta su salida al exilio en plena Guerra Civil. Una trasformación que partió de esa niña rebelde que encarnó en el personaje de Celia -protagonista de toda la conocida serie que la alzó a la fama-, hasta la mujer madura que fue capaz de conquistar su libertad y asumir su propia valía como escritora, no sin antes haber aceptado el rol asignado a la mujer en todas sus facetas; la personal, la de pareja y la social. También en 2016 se puso en las librerías Celia en la Revolución, en el que la ya adolescente protagonista Celia Gálvez ha de dejar atrás de forma traumática su infancia ante la realidad que se le impone a partir del golpe de estado de 1936. Y lo hace con una equidad y claridad de juicio encomiables en momentos tan propicios para la radicalidad política y de pensamiento.

Vuelvo a estos libros y a la reflexión inicial, a tenor del significativo cambio que los lectores, acostumbrados a esa niña avispada, rebelde y respondona que es Celia, van a encontrar en las páginas de El cuaderno de Celia, en el que la protagonista narra, día a día, a modo de diario rescatado muchos años después, la catequesis recibida en el convento de clausura de las clarisas de Pinto, en el que sus padres la dejan para que la preparen a recibir su primera eucaristía. Junto con la protagonista, el personaje principal es aquí sor Inés, que la instruye -con delicadeza y firmeza a la vez- en los dogmas, oraciones y principios del catolicismo.

El cuaderno de Celia se publicó por primera vez en 1947, y fue en España, a pesar de encontrarse Elena Fortún exiliada en Buenos Aires. Según su editora, Nuria Capdevila, el deseo de volver a Madrid y, sobre todo, una vuelta a la religiosidad, en la que tuvo mucho que ver su confidente y amiga, la escritora argentina Inés Field -trasunto de sor Inés, según descubrió María Jesús Fraga en Elena Fortún, periodista (2013)-, fueron motivaciones básicas para la redacción de este verdadero catecismo puesto en boca de sor Inés y de Celia. Un catecismo que inculca el amor a todos a los seres vivos y el agradecimiento por la vida, que se muestra como un continuo y puro milagro en todo lo que nos rodea, sin dejar por ello de ofrecer la parte más trágica y dura de la existencia; como cuando a Celia se le muere un pajarillo entre las manos después de haberlo cuidado durante días, o cuando se le muestra con crudeza la desigualdad social, a través de los necesitados y otros personajes que acuden al convento. Todo lo cual se asume con la inocencia del alma cándida que espera con ilusión ese mágico día que resultaba ser -en esos años- para todos los niños el de su Primera Comunión.

Elena Fortún -o más bien Encarnación Aragoneses, que era su nombre real- confiesa en este libro no poder «caminar sola», necesitar «un bastón para tantear el suelo que pisa»; y lo encuentra en sus últimos años en un Dios que la acompaña y unos dogmas que le proporcionan estabilidad de conciencia. El reto que suponía para la autora hacer un asunto como este apropiado para un personaje como Celia («Quiero hacer un libro místico, pero no ñoño, y hasta con un poquito de gracia conventual, sin asomo de burla […] ¡Qué difícil!») es abordado por Fortún montando un relato ágil, con episodios diversos y mostrado la ingenuidad de Celia, lo que hace que el texto se lea con la amenidad que caracteriza al resto de las entregas. Fortún se apoya en muchas ocasiones en la figura de Santa Teresa niña, con la que Celia se identifica en episodios paralelos e incluso con citas literales. De ahí que el libro, pese al diferente tono de la protagonista, sea, como todo lo escrito por esta autora, un libro auténtico, con sabor a verdad y escrito con su habitual maestría y amenidad.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(0)

+

0 comentarios