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ESTADOS UNIDOS

La comunidad negra boicotea el homenaje del 'racista' Trump a los afromericanos asesinados por los derechos civiles

La comunidad negra boicotea el homenaje del "racista" Trump a los afromericanos asesinados por los derechos civiles

domingo 10 de diciembre de 2017, 01:26h
Líderes de dicha comunidad se han ausentado o han criticado con dureza la presencia del presidente.

Al tiempo que la Liga Árabe exige a Donald Trump que se retracte por la declaración que ha desatado una ola de violencia entre israelíes y palestinos en los últimos días, el mandatario estadounidense se ha propuesto este sábado homenajear a los "valientes" que lucharon por los derechos civiles de la comunidad negra. Lo hizo trasladándose a la inauguración de un museo temático en Misisipi, pero su discurso hubo de ser corto ante las protestas que le rodearon.

El magnate devenido en presidente de Estados Unidos acertó a declarar que "aquí conmemoramos a los valientes hombres y mujeres que lucharon y se sacrificaron tanto para que otros pudieran vivir en libertad" en una alocución realizada dentro del Museo de los Derechos Civiles de Misisipi, que funciona a partir de esta jornada. El caso es que toda vez que el presidente aceptara la invitación para acudir al evento emitida por el gobernador de Misisipi, el republicano Phil Bryant, la polvareda ha sido sobresaliente.

El explícito apoyo que despierta el habitante de la Casa Blanca entre los sectores supremacistas blancos ha saltado a la escena en la previa y en el desarrollo del acto. La indignación de varios varios congresistas afroamericanos, iconos en la lucha de los derechos civiles y de influyentes legisladores, considerados héroes en dicha lucha por la comunidad negra no ha pasado desapercibida, sino que ha permeado con claridad a la población afroamericana.

La Casa Blanca y el departamento de Archivos e Historia de Misisipi, incluso se vieron obligados a generar un programa alternativo de actividades. La ausencia del demócrata John Lewis, icono viviente del conflicto en pos de la mejora de las condiciones de vida de los negros en Estados Unidos ha marcado la afrenta institucional más notoria. Como él también han faltado a la cita un buen puñado de nombres mayúsculos en esta sensible parcela de la sociedad norteamericana.

La protesta, que terminó por boicotear la visita del presidente, provocó que Trump no hablara en público, como se había previsto en un principio. Dentro de la infraestructura se limitó a mencionar al reverendo Martin Luther King, del que dijo que ha "estudiado y al que ha admirado" durante toda su vida. También expuso el mandatario la valía de los hitos cosechados por la comunidad negra, como el derecho a voto (aprobado en 1965), el fin de la segregación racial o el de la exclavitud.

"Estas paredes encarnan la esperanza que ha vivido durante generaciones en los corazones de todos los estadounidenses. La esperanza de un futuro más justo y más libre", resaltó antes de destacar la figura de Medgar Evers, un "auténtico héroe", que fue asesinado fuera de su casa por un supremacista blanco en junio de 1963. Entre el público de esa ecueta puesta en escena se encontraba la viuda del activista, Myrlie Evers-Williams. Durante 30 años lucharon en los tribunales para conseguir justicia.

Menos de 45 minutos duró el acto. Tras su discurso, Trump paseó por las instalaciones en compañía del primer negro que llegó al Tribunal Supremo de Misisipi (1985), Reuben Anderson, y por su secretario de Vivienda, el afroamericano Ben Carson. Pero fuera, en la calle, aún flotaban las palabras de los legisladores John Lewis y Bennie Thompson, referentes de la comunidad. El jueves anunciaron que boicotearían el evento por contemplar que la presencia del magnate es un "insulto a la gente que retrata el museo de los derechos civiles".

Ambos congresistas arguyeron en su comunicado los constantes ataques de Trump a los jugadores de la NFL que protestan contra la violencia policial que sufre la minoría negra en la interpertación del himno antes del comienzo de los partidos. Lo cierto es que la Liga de Fútbol Americano es practicada, como la también criticada NBA, por una gran mayoróia de deportistas negros, por lo que en dicha comunidad las ácidas críticas por parte del presidente se interpretan como un menoscabo de tipo racial.

Y no resulta sencillo olvidar para los referentes de los afroamericanos que el salto a la política nacional de Trump aconteció al erigirse en uno de los líderes del movimiento "birther", aquel que cree que Barack Obama no nació en Hawai sino en Kenia. En consecuencia, no sería estadounidense de nacimiento y debería haber sido inhabilitado para dirigir la nación norteamericana. Y, ya desde el Despacho Oval, el presidente reflexionó sobre el atropello con el que un neonazi mató a una mujer de 32 años en Virginia culpando a "los dos bandos" -neonazis y anfifascistas- de los sucedido. Esto último ocurrió en agosto de 2017. Cuarenta y ocho horas después rectificó y censuró al Ku Klux Klan y los supremacistas blancos por haber ocasionado unos disturbios que desembocaron en la muerte de dos agentes de Policía al estrellarse un helicóptero policial.

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