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E. REGIONALES

LA CDU gana aunque los pactos le quitarían el gobierno de Hesse

lunes 28 de enero de 2008, 02:22h
El primer ministro saliente de Hesse se ha aferrado al estrecho margen de los resultados y la dificultad de formar gobierno y ha advertido que "no es momento de análisis y conclusiones, sino tiempo de espera. Hay que esperar el recuento para ver quien deberá formar gobierno". Koch achacó la pérdida de apoyos a la movilización de la izquierda y la campaña de difamación dirigida contra él.

Según los resultados oficiales, la CDU obtuvo en Hesse el 36,8 por ciento de los votos, seguida del SPD, con el 36,7 por ciento, los liberales del FPD, con el 9,4 por ciento, los Verdes, con el 7,5 por ciento, y el Partido de la Izquierda, con el 5,1 por ciento. Pese a que la CDU fue el partido más votado, Koch experimentó un retroceso de casi trece puntos respecto de los resultados de 2003 y le resultará imposible mantenerse en el poder, que ejercía con la mayoría absoluta, formando, como pretendía, coalición con el FPD.

La candidata socialdemócrata, Andrea Ypsilanti, tampoco podrá formar Gobierno con la ayuda de sus aliados naturales, los Verdes, por lo que ahora se abre un largo proceso de consultas. Dado que el FPD anunció que no pactará con el SPD y los Verdes, y que Ypsilanti rechaza una coalición con el Partido de la Izquierda, la aritmética sólo permite una gran coalición entre la CDU y el SPD. Según los analistas de la cadena pública ZDF, en el supuesto de que estos dos grandes partidos se resistan a aplicar en Hesse el modelo seguido a nivel federal, y Ypsilanti ya lo hizo, la única alternativa posible es la convocatoria de nuevas elecciones.

Los resultados de las elecciones serán analizados mañana por las cúpulas de los partidos protagonistas, y está previsto que Merkel y su colega del SPD, Kurt Beck, comparezcan ante la prensa.

La situación en Baja Sajonia, según los resultados oficiales, es más clara, pues la CDU, con el 42,5 por ciento, y el FPD, con el 8,2 por ciento, tienen asegurada la continuidad de la coalición de gobierno que lideró estos últimos cinco años Christian Wulff. El segundo partido más votado en Baja Sajonia fue el SPD, con el 30,3 por ciento del escrutinio, seguido del FPD, los Verdes, con el 8 por ciento, y el Partido de la Izquierda, con el 7,1 por ciento.

Al margen de la progresión del SPD en Hesse y la debacle electoral de la CDU en ese estado, la sensación de estas elecciones fue la entrada del Partido de la Izquierda en el parlamento regional de ese estado, y en el de Baja Sajonia. Es la primera ocasión que ese partido, refundación de antiguos comunistas y disidentes del SPD, entre ellos su ex presidente, Oskar Lafontaine, accede a los parlamentos de unos estados situados en la parte occidental del país. "Estas elecciones demostraron que hay una gran demanda para un partido a la izquierda de la socialdemocracia, incluso en los estados federados que practican el anticomunismo barato", declaró Gregor Gysi, uno de los líderes más emblemáticos del partido.

Las elecciones regionales hoy en Baja Sajonia y Hesse, primeras del calendario electoral 2008, se consideraban decisivas para el trabajo de la coalición que lidera Merkel en Berlín y un test de cómo serán las elecciones generales dentro de dos años. "Hoy quedó claro cuáles son los temas que interesan a la gente y quedó claro que el SPD tiene propuestas y respuestas", afirmó el presidente de esa formación, Kurt Beck.

En Baja Sajonia y sobre todo en Hesse, el SPD puso por primera vez a prueba electoral el giro a la izquierda programático adoptado en el último congreso y que, a juicio de Beck, supone el retorno de la socialdemocracia a sus orígenes. La cúpula federal de la CDU, por su parte, pudo ver dos estilos muy distintos de hacer campaña, el de Koch, agresivo, y el de Wulff, más pausado, más tecnócrata y sobre todo más conciliador. El secretario general de la CDU, Roland Pofalla, se decantó implícitamente hoy por el estilo Wulff al lamentar que la CDU en Hesse no transmitiera correctamente las propuestas del partido en materia de criminalidad juvenil. Koch aprovechó la agresión a un jubilado alemán en el metro de Múnich por un turco y un griego para arrancar su campaña proponiendo la expulsión de jóvenes delincuentes extranjeros, sugerencia que sumó a otras como rebajar la mayoría de edad penal para poder meter en la cárcel a menores de 14 años. Koch, que recibió críticas hasta de su propio partido, echó marcha atrás, pero para entonces su rival socialdemócrata había ganado posiciones con su mensaje de "Justicia social para todos".

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