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TRIBUNA

La “crítica” falsa a Ciudadanos

lunes 15 de enero de 2018, 20:32h
Actualizado el: 15/01/2018 20:44h

Los críticos de Ciudadanos reducen el programa y la acción políticas de este partido a mera mercadotecnia. Falso. Es obvio que Ciudadanos, como hacen los otros partidos, trata de vender bien su “mercancía”, por decirlo con el lenguaje de la simplista sociología de la democracia de mercado. Pero este partido para la sazón actual española representa “algo más” que buenas técnicas de mercado. ¿Qué es ese “algo más” que lo diferencia del resto de fuerzas políticas? Está a la vista de todos sus competidores, pero estos son incapaces de verlo, sencillamente, porque sus miradas están llenas de viejos y oscuros resentimientos sobre quien ha puesto el dedo en la llaga de la vieja política. Sus competidores no soportan que Ciudadanos haya descubierto que son ellos los principales obstáculos para que surja una nueva política. No quieren aceptar que Ciudadanos ha sintonizado con el querer vital y contradictorio de millones de españoles que desean ser gobernados por un “partido anti partido”, sí, un partido dispuesto a inmolarse por el bien más preciado de los españoles: su propio país. He ahí sintetizada la Nueva Política de Ciudadanos.

La querencia hispana de un “partido anti partido” no es otra cosa que un espíritu público, un genuino ánimo democrático, capaz de unir las demandas de la ciudadanía más desarrollada de España con una élite política dispuesta a sacrificarse por el bien de la nación. Mientras que el resto de partidos se aferra a la vieja y ajada política que premia antes a la casta partidista que al conjunto de la nación, Ciudadanos ha arriesgado su viabilidad como partido por la estabilidad política, económica y social del país. ¿O acaso Ciudadanos ha retirado sus apoyos a los meso gobiernos regionales del PSOE y el PP? ¿O es que Ciudadanos no ha cumplido sus pactos con el PP y el PSOE? ¿Acaso Ciudadanos ha dejado de apoyar en algún momento la necesaria gobernabilidad que requería España, después de unas elecciones frustradas y un larguísimo período de un Gobierno interino o en funciones? No, nada de eso; el partido de Rivera arriesgó y sigue arriesgando su viabilidad como partido por la estabilidad de la Nación. Eso se llama Política con mayúscula.

Por fortuna, los resultados últimos de los sondeos demoscópicos parece que están premiando esa Nueva Política. Por el contrario, el PP, el PSOE y Podemos se hunden en las encuestas, sí, porque persisten en negar la política; no creen en modo alguno que la política sea antes que nada pacto entre partidos para solucionar los problemas de la sociedad; desprecian los problemas de la generalidad y, especialmente, el primero y fundamental de todos ellos, la nación; no aceptan de buena gana y por principio que un partido político pueda convertirse fácilmente en lo contrario para lo que fue creado; en efecto, cuando un partido es incapaz de resolver asuntos universales es que está realmente “partido”, quebrado y a punto de no servir nada más que para resolver los problemas laborales inmediatos de los individuos que conforman el aparato del partido. La posibilidad de que los partidos políticos pacten de buena gana con otros partidos no es un principio del PP, PSOE y Podemos. El pacto para estos partidos no es un principio democrático sino una necesidad. Tengo la sensación de que ni siquiera creen en el diálogo entre fuerzas ideológicas de distinto signo, si no es para sacar algún rédito, o sencillamente engañar, al contrario.

Sí, el PP, el PSOE y Podemos se presentan como propuestas políticas excluyentes. El caso del PP resulta peor que alarmante. Es patético que Rajoy aún no sepa cómo tratar al partido que le presta su apoyo. Si el gran debate del PP se reduce a cómo tratar a Ciudadanos, “si como partido rival o, por el contrario, como socio natural”, entonces estamos ante un partido acéfalo que se mantienen en el poder por las inercias del aparato del Estado, la ideología y engaños de casi todos los medios de comunicación a su servicio. ¡Qué decir de los socialistas! ¿Cuál es su idea de la nación española? Parecen que aún siguen dudando, como hizo Iceta, durante el período electoral en Cataluña, si votar a Arrimadas o abstenerse. No saben si darle más autonomía a Cataluña o defender una Estado de Nación de naciones. De los de Podemos mejor ni hablamos: su ruina, como dije hace tres años, tiene su origen en considerarse que los únicos “españoles” son ellos, porque acompañan a los secesionistas catalanes; viven de lo que matan, o sea, desprecian todo aquello que les da vida. Si las encuestas no engañan, entonces es que los ciudadanos de a pie, los aún no fanatizados por la cosa de la Sexta TV o por Rajoy y sus medios, es un decir, empiezan a intuir que Ciudadanos es el único partido que está dispuesto a correr el peligro de su inmolación por la regeneración de la democracia. No es, pues, contradictorio ni solo una cuestión de mercadotecnia apoyar al PSOE, en Andalucía, y al PP, en Madrid y en España, sino que eso es genuina política. Nueva Política. Los votantes están premiando a Ciudadanos, sencillamente, porque han captado la esencia de la nueva política: no hay estabilidad política y económica sin la unión de los españoles.

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