www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ESTRENO

Street Scene, obra maestra de Kurt Weill, en el Teatro Real

miércoles 14 de febrero de 2018, 12:19h
Es la mejor obra del compositor dentro de su segundo período creativo, el estadounidense.

Este martes se estrenó en el Teatro Real la ópera Street Scene, del compositor alemán, posteriormente nacionalizado estadounidense, Kurt Weill. Hijo de un cantor de sinagoga judío, huido de Alemania en 1933, este compositor escribió veintiséis obras de teatro musical. Street Scene, la vigésimo segunda, es la mejor obra del compositor dentro de su segundo período creativo, el estadounidense.

Este estreno forma parte de una serie de apuestas que el Teatro Real de Madrid ha hecho para esta temporada 2017-2018 con el objetivo explorar las fronteras del género operístico, en la que se inscriben también Dead Man Walking, estrenada el pasado enero, Gloriana o Die Soldaten.

Street Scene fue llevada a la ópera, sobre libreto de Langston Hughes, escritor y activista afroamericano, cuando la versión teatral, escrita en 1929 por el dramaturgo Elmer Rice -nieto de un importante activista político durante la revolución proletaria de 1848 y escritor de numerosas obras teatrales de denuncia social, como The Trial o Adding Machine-, ya había cosechado un éxito extraordinario, bajo la dirección del mismo Rice. Pronto la obra sería llevada al cine por King Vidor en 1931.

Kurt Weill se formó con Schönberg, en Viena, desde donde pasó a estudiar en Berlín. Aquí, su contacto con el compositor italiano Ferruccio Busoni (1920-1023) marcaría de forma decisiva su estilo musical al abrazar el mismo ideal del italiano: rescatar la forma primigenia del teatro musical, al estilo de Mozart, como opuesta al drama musical de Wagner (ópera por números versus ópera como drama continuado) y resaltar el potencial emotivo de los personajes. Esta idea se inscribe, en el plano musical, dentro el llamado Nuevo Clasicismo de Entreguerras y está relacionada, en lo pictórico, con Die neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad), corriente consagrada oficialmente en Alemania en 1925, como rechazo al movimiento expresionista, coincidiendo con los inicios del nazismo. En realidad, se trataba de un nuevo expresionismo que defendía la neutralidad de la expresión, pero claramente inscrito en la denuncia social.

Paralelamente, en la década de 1920 llegaron a Europa las nuevas formas musicales estadounidenses: ragtime, blues, jazz… Desde la música culta se acogieron e incorporaron las formas del cabaret en un ejercicio de “refinamiento de lo ordinario”, si se permite la expresión. Fruto de esta combinación de la recreación de lo vulgar desde un punto de vista intelectual es la ópera Aufstieg un Fall der Stadt Mahagonny (Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny -Leipzig, 1930-), representada en el Teatro Real en 2010, compuesta por Weill sobre libreto de Bertolt Brecht, con quien el compositor alemán colaboró en numerosas ocasiones y calificada de ópera postwagneriana en el sentido antes apuntado.

Street Scene presenta un mosaico de realidades. En ella coexiste una multitud de personajes y, por lo tanto, situaciones personales muy distintas, todas marcadas por la precariedad económica, pero que van desde el enamoramiento al asesinato, desde el esfuerzo por mejorar al alcoholismo, desde la esperanza a la desesperación. Con cerca de un centenar de intervinientes, en varias escenas de la producción que ahora muestra el Teatro Real coinciden más de cincuenta artistas, entre solistas, coro y bailarines. En estas líneas se quiere, en primer lugar, alabar la intervención de los Pequeños Cantores de la Comunidad de Madrid (ORCAM), que en la presente temporada participan en todas las producciones que requieran participación infantil, porque su intervención, mucho más allá de lo vocal, incluyó también la danza y la actuación dramática y fue, sin duda, impecable. Siguiendo el ejemplo de algunos clásicos del género, el coro de niños sirve para poner una nota amable a la cruda realidad que Street Scene retrata.

El conjunto de artistas que intervienen en la producción que ahora se muestra en el Teatro Real es, sin embargo, mayormente anglosajón. En cuanto a los protagonistas, junto a la soprano Patricia Racette, que en la obra encarna a la esposa asesinada por su marido cuando este descubre su adulterio, interviene, en el papel de éste, el barítono brasileño Paulo Szot. De todos los aplausos de la noche, sin duda, los mejores fueron para el tenor español Joel Prieto (fue Tamino de La Flauta Mágica en la temporada del Real 2015-2016) y la soprano inglesa Mary Bevan. Prieto –Sam en la obra- mostró una técnica impecable, con una voz muy bella: clara y de gran presencia. Bevan –Rose, su prometida, en la obra- conmovió por su versatilidad y delicadeza en la utilización de los reguladores, en ocasiones con agudos pianísimos. El dúo de ambos con el que concluye el primer acto, es completamente operístico y recuerda a los mejores duetti del género. Lo mismo cabe decir del dúo que protagonizan casi al final del segundo acto, cuando ambos cantan, tras el asesinato de la protagonista y su amante: “El amor y la muerte han unido sus trazos para partir a un mundo mejor”.

En definitiva, la mezcla de géneros musicales, el operístico con el jazz, el blues o el ragtime, el baile, y su característica de obra realista y denunciante del drama social del proletariado, hacen de Street Scene una obra de arte completa, que inexcusablemente hay que presenciar.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.