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TIRO CON ARCO

La era del relato

Dani Villagrasa Beltrán
lunes 19 de febrero de 2018, 20:14h
Actualizado el: 19/02/2018 20:38h

Un viejo dicho, casi un lugar común: ‘la información es poder’. Nos lo decían los profesores cuando adolescentes. Se llamaba, entonces, a la era que nos había tocado vivir ‘la era de la información’. Las cosas han cambiado mucho y tengo mis serias dudas de que sea así. La equivalencia entre información y poder me parece una falacia. Hoy, desde luego, la información es más fantasiosa: prima el relato sobre los hechos. El periodista Michael Wolff, que ha escrito ‘Fuego y furia’ sobre los primeros meses de Donald Trump como presidente de EEUU, define el papel que desempeña la persona que está al mando de la nación más poderosa del mundo como un gestor de la información. A su despacho llega todos los días un tsunami informativo, y el presidente se dedica a gestionarlo. En este sentido, dice Wolff, Trump es incapaz. En las grandes tragedias, el poderoso dispone de toda la información. Edipo, Rey de Tebas, conoce su destino antes que nadie y sus esfuerzos por evitarlo no sirven de nada. A Macbeth las brujas le dicen que será señor de Cawdor y que será rey. Tampoco le mintieron. Pero no le hicieron ningún favor. El ciudadano occidental traga con ingentes cantidades de información y necesita un estómago de hierro para digerirla. A juzgar cómo se mueve la bilis en las redes sociales, me siento tentado a decir que no le sienta muy bien. De nuevo, el relato triunfa, por digestivo. Los hechos están alineados, los datos, domesticados. El relato, claro, siempre es el relato del poder.

Con la imposición del relato frente a la información, ha caído el prestigio de la ciencia económica. Pierre Cahuc y André Zylberberg han causado cierto revuelo en Francia con su libro ‘El negacionismo económico’, que combate la independencia de la economía frente a los criterios políticos. Se enfrentan a los llamados ‘economistas aterrados’, que están "secuestrados por su ideología", según argumentan. Hablan de los hechos, demostrados, frente al relato. Otra vez. Intentar defender la objetividad de lo comprobado frente a la subjetividad de lo deseado es, sin duda, nadar a contracorriente. El poder, más que información, es voluntad. Luis de Guindos, ministro de Economía, será el próximo vicepresidente del Banco Central Europeo. Su carrera política no ha impedido que se aúpe hasta la cumbre de la institución cuyo mayor interés es mostrar su independencia frente a los gobiernos. Gran pirueta. Éxito del relato del Gobierno de España. “Lo afronto con humildad, con ganas de aprender, de defender la independencia del BCE como siempre he hecho y haré”, ha manifestado. Buena suerte.

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