El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha informado de que el juez de Santa Coloma de Farners ha decretado libertad provisional para el hijo de Jordi Magentí, presunto asesino del pantano de Susqueda. El detenido, que estaba siendo investigado por un delito contra la salud pública, se ha acogido a su derecho a no declarar.
Localizada una pistola
Los Mossos d'Esquadra han localizado una pistola durante los registros en las viviendas de Anglès (Gerona) que frecuentaba Magentí. Según han informado a Efe fuentes de la investigación agentes de la policía autonómica localizaron el lunes en el registro de la vivienda de la madre del acusado un arma corta, aunque no lo consideran por ahora un hallazgo clave, a la espera de que las pruebas determinen si pudo ser usada en el doble asesinato del pasado 24 de agosto.
Una vez localizada la pistola, los especialistas de la policía catalana tendrán que determinar si es el arma utilizada en el doble crimen, en el que los jóvenes
Marc H.L. y
Paula M.P. recibieron impactos de bala compatibles con un calibre de nueve milímetros. Los Mossos también localizaron un arma de fuego simulada, según las mismas fuentes.
"Yo no he hecho nada"
"Yo no he hecho nada. Me están queriendo colocar un muerto que yo no he matado", ha asegurado Magentí durante uno de los registros practicados este martes.
El presunto autor de la muerte de los jóvenes fue detenido este lunes en la localidad gerundense de Santa Coloma de Farners. Se da la circunstancia de que Magentí, de 60 años, asesinó en 1997 a su mujer cuando ella tenía 35 años. Fue condenado a quince años de cárcel por la Audiencia de Gerona, de los que cumplió doce. En la sentencia, se aplicó al acusado la atenuante de trastorno mental.
Tras salir de prisión, Magentí rehizo su vida y se casó con una mujer de nacionalidad colombiana. El desencadenante para la detención de Magentí ha sido el viaje de su mujer a Colombia de hace unas semanas, algo que hizo temer a los investigadores que el presunto asesino estuviese pensando en fugarse.

"Ni una sola duda"
Los jóvenes Marc H. L., de 23 años y vecino de Arenys de Munt (Barcelona), y Paula M. P., de 21 años y vecina de Cabrils (Barcelona), desaparecieron el 24 de agosto cuando habían acampado junto al pantano de Susqueda.
Los agentes han llegado hasta él siguiendo la pista de su coche, un cuatro por cuatro blanco, que fue grabado por una cámara de seguridad y visto además por algunos testigos en el escenario del crimen. En declaraciones a los medios, el jefe de la División de Investigación Criminal de los Mossos d'Esquadra, Antonio Rodríguez, ha asegurado que no tiene "ni una sola duda" de la autoría del primer detenido, si bien ha recordado la necesaria presunción de inocencia hasta que se produzca una sentencia.
No fue hasta septiembre, por la bajada del nivel del agua, cuando hallaron los cuerpos. Estaban desnudos y presentan signos claros de violencia. El cadáver del hombre fue sumergido con una mochila llena de piedras y tenía diversas heridas en el tórax y en las manos, que podrían corresponder a un ataque con un objeto contundente, arma blanca o de fuego, lo que daría validez a un testimonio de una persona que vive cerca del pantano y que asegura que el día de la desaparición oyó cuatro disparos y un grito.
El cuerpo de la mujer presentaba un agujero de entrada y uno de salida que correspondería a un proyectil de arma de fuego y estaba sobre una de las paredes del embalse, lo que lleva a los investigadores a sospechar que a la joven también le pusieron una mochila con piedras, pero que se le soltó. Esa circunstancia produjo seguramente que su cadáver subiera antes a la superficie y que, al bajar varios metros el nivel del agua al final del verano, quedara en el exterior sobre uno de los límites del pantano.

Sin rastro
Los dos jóvenes se encontraban de vacaciones en el momento de la desaparición y tenían previsto visitar Tamariu, en Palafrugell (Gerona), y el Montseny, así como hacer una excursión en un kayak, propiedad de Marc H.L., por el pantano de Susqueda. Esa embarcación también se encontró en el agua medio desinflada, al igual que el coche en que viajaban, después de que se les hubiese visto por última vez en un restaurante próximo después de una extracción de un cajero automático de La Cellera de Ter.
A pesar de que salieron de ruta el jueves, no fue hasta la tarde del sábado cuando sus familiares, extrañados por no tener noticias de ellos, pusieron la denuncia en la Oficina de Atención al Ciudadano (OAC) de Premià de Mar.