El Rey no está por encima de todo. El Rey está en su sitio. El Rey es lo más digno que tiene hoy este país. Viva Felipe VI. El desplante de los separatistas, incluidos los de Podemos, al Jefe del Estado en la inauguración del Mobile World Congress no pasa de ser un gesto torpe de malos políticos, aunque revela la esencia de esta gente: no creen en la ley y la democracia, o peor, consideran que las instituciones son de su propiedad privada. Ellos no gobiernan para todos los ciudadanos sino para sus acólitos y votantes. El caso de Ada Colau es de libro: populismo gansteril por la noche y señorita de compañía por las mañanas. Todos sus discursos y actos son de todo a cien… Su juego de impostaciones terminará expulsándola de la política. Su populismo es de cartón piedra. Ridículo. Esta señora apenas es nada en términos políticos comparada con el Jefe del Estado. Tampoco es mucho si se mira a su trayectoria en la alcaldía. Y apenas le queda crédito político desde los atentados terroristas del pasado verano; entre otras razones, porque quedó al descubierto su mala gestión de la ciudad.
Colau tiene el dudoso mérito de haber conseguido que Barcelona deje de ser el modelo de ciudad pacífica del nacionalismo separatista para convertirse en un triste y ansiado remedo de la peor historia de la ciudad. ¡Vuelven los tiempos de La rosa negra! Los comités de defensa de la república, el lenguaje matón de los separatistas, la chulería de un simplón y ridículo presidente de la Mesa de la Generalidad y todo ese rollo de que Colau “es alcaldesa pero no sierva de un Rey” no son, en verdad, nada más que otras tantas manifestaciones de violencia impuesta por los separatistas, que acabarán por ahuyentar a todas las grandes empresas de Barcelona. No me extrañaría que el próximo año el Congreso Mundial de Móviles se trasladase a otra ciudad.
La prensa ha destacado del encuentro entre Felipe VI y la alcaldesa de Barcelona las palabras del primero: “Yo estoy aquí para defender la Constitución y el Estatuto”. Reflejan con exactitud que el Jefe del Estado conoce bien su trabajo, pero me parece que quedan cojas sin la frase anterior. En efecto, la señora Colau, que apoya a los golpistas, tuvo la desfachatez de pedirle que ayudase a resolver el conflicto en Cataluña, más aún, le sugirió que mediase entre los separatistas y el Gobierno, a lo que el Rey contesto: “Yo no puedo mediar entre quienes cumplen la ley y quienes no lo hacen. Yo estoy para defender la Constitución y el Estatut.” El Rey ha vuelto a demostrar con estas palabras que se ratifica en su discurso del 3 de octubre. Es el más firme defensor de la democracia en España. Su firmeza es nuestra esperanza. No todo es negociable. A los golpistas ni agua. La conclusión es obvia: o estamos con el Rey y la democracia o, por el contrario, jugamos a los trucos de Colau y su cuadrilla que nos llevan directamente a la revolución, o peor, volver a convertir a Barcelona en la capital de la violencia de Europa.
Viva, pues, el Jefe del Estado. Viva el Rey. Viva la única institución que está está defendiendo España. Al lado de Felipe VI todos son unos enanos.