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ENSAYO

Fritz Thyssen: Yo pagué a Hitler

domingo 04 de marzo de 2018, 19:42h
Fritz Thyssen: Yo pagué a Hitler

Prólogo de Juan Bonilla. Renacimiento. Sevilla, 2017. 312 páginas. 18,90 €.

Por Inmaculada Lergo

El año 1941, en plena Guerra Mundial y con una Alemania aún triunfante que había comenzado por anexionarse Austria y Checoslovaquia, que había invadido Polonia en 1939 y, seguidamente, con una rapidez inesperada, Noruega, Dinamarca, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo, en su camino hacia Francia -que claudicó el 14 de junio de 1940- e Inglaterra -que al mes siguiente tuvo que enfrentarse a la que parecía invencible aviación nazi-, y que se preparaba para el ataque a la Unión Soviética, se publicó en Estados Unidos este revelador volumen, titulado Yo pagué a Hitler y firmado -aunque no escrito– por el magnate alemán del acero Fritz Thyssen (hermano mayor del padre del fundador del Museo Thyssen-Bornemisza, desligado desde muy joven del negocio familiar al instalarse en Hungría y casarse con la baronesa Margarita Bornemisza).

En el momento de la aparición del libro, Fritz Thyssen (1973-1951) estaba cautivo de los nazis. Años antes, sin embargo, desde 1923, Thyssen se sintió fascinado por Adolf Hitler y estaba convencido de que el nazismo retornaría a Alemania a su posición de privilegio en Europa y restauraría la honra perdida en el desigual tratado de Versalles. En 1932 dejó el Partido Conservador y se afilió al Nacional-Socialista, financiando la candidatura del futuro dictador y posteriormente sus ambiciosos proyectos, por lo que fue nombrado ministro honorario. Sin embargo, cuando en 1939 Alemania invadió Polonia, Fritz Thyssen comenzó a ser crítico con la política del Gobierno, especialmente por razones económicas. Supo ver que la guerra llevaría de nuevo a Alemania hacia la derrota y, cuando se hace patente la ambición imperialista y desbocada del Führer, tendrá claro que lo haría hacia el desastre. Empieza pues a reconvenir a los jefes del Partido y al propio Hitler respecto a esto; y también sobre otras cuestiones como la campaña de represión hacia los católicos alemanes –que parece ser la cuestión que más le duele personalmente–; los asesinatos desde el poder –como el de ciertos cargos del Partido Conservador o el de su propio sobrino von Remnitz–; o la depuración final de los judíos –aunque en un primer momento él mismo la puso en práctica en sus fábricas, a dictados del Partido–. Thyssen pasó entonces a ser un enemigo del Régimen; aunque huyó a Francia, le fueron confiscados todos sus bienes y, finalmente, fue capturado y pasó los años posteriores de la guerra en la cárcel y el campo de concentración de Dachau.

Yo pagué a Hitler es obra en realidad del periodista judío Emery Reves (Serbia, 1904–Mónaco, 1981), quien recogió toda la información que el magnate alemán le había transmitido en varias conversaciones con el fin de que escribiera sus memorias, más –tal vez– otros testimonios propios, como apunta Juan Bonilla en el prólogo. Aunque las páginas del libro no lo dejan en mal lugar («durante 6 años he sido engañado», dice), y se calla ciertas cuestiones, especialmente en el tema judío, Thyssen denunció la publicación y nunca aceptó su autoría. Lo sorprendente de este testimonio es constatar que la rebeldía de Thyssen frente a Hitler y sus protestas ante el Régimen están hechas más en términos económicos que ideológicos o humanitarios: «Herr Hitler lleva a Alemania al abismo y al pueblo alemán a la ruina»; «El llamado restablecimiento económico del régimen nazi no es más que una cortina. En realidad, Hitler no ha creado riqueza alguna, sino que ha agotado todos los recursos de Alemania. Ha derrochado los ingresos públicos y robado los ahorros del pueblo»; «Los círculos económicos y financieros de Alemania han visto siempre con desagrado el desarrollo de las tendencias antisemitas del nacionalsocialismo […] un serio peligro para la economía alemana». Así, para Bonilla, el libro deja ver que «los nazis fueron una creación de los industriales alemanes como único remedio para escapar de la ruina que suponía Versalles».

Es de nuevo la editorial Renacimiento, en su colección «Biblioteca de la Memoria», la que, reproduciendo «la temprana y muy desconocida edición chilena de 1941», edita por primera vez en España estas más que interesantes confesiones, añadiendo además un sugerente anexo de «Documentos inéditos» referentes al proceso Thyssen-Hitler, que fue un folleto publicado por Victoria Ocampo en la mítica editorial Sur. Documentos todos para leer, reflexionar y opinar. Y, sea como fueren las palabras exactas de Fritz Thyssen, lo cierto es, como apunta Juan Bonilla, que «a lo largo de todo el libro desliza información preciosa de las altas esferas nazis, de la manera de hacer negocios en un régimen corrompido en el que abundan los botarates y, ni que decir tiene, los lameculos»; y que «los detalles que aquí se ofrecen, arrojan clara luz acerca de cómo el nacionalsocialismo no fue sólo una máquina inhumana de vejaciones, torturas y crímenes, sino también un negocio redondo para quienes estuvieran dispuestos a no discutir una sola de las decisiones del gran líder».

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