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MEMORIAS

Richard Ford: Entre ellos

domingo 04 de marzo de 2018, 19:56h
Richard Ford: Entre ellos

Traducción de Jesús Zulaika. Anagrama. Barcelona, 2018. 168 páginas. 16,90 €. Libro electrónico: 9,99 €. Un emocionante, pero no complaciente, sino de una tremenda lucidez, recuerdo a sus padres del gran escritor norteamericano. Una obra que, partiendo de una historia personal, se convierte en metáfora de todo un país.Por Paulo García Conde

El título secundario que acompaña al principal de esta obra reza Recuerdos de mis padres. Y el autor estadounidense no miente respecto a esto; las algo más de ciento cincuenta páginas que el libro contiene (incluyendo entre ellas unas cuantas fotografías de familia) no tienen otro objetivo que hacer un sincero repaso por los recuerdos que la memoria de Ford retiene acerca de sus dos desaparecidos progenitores. No hay en ellas lo que cabría esperar de un ejercicio de tal naturaleza: el escritor concienzudo y casi obsesionado por poner en marcha un proceso de documentación que no solo ofrezca un retrato completo y fiel de sus antepasados, sino que termine también por dar forma a un artefacto artístico, literario. No, aquí hay tan solo un relato personal e íntimo que rehúye toda cuestión que pueda poner en peligro la sencillez de la premisa: el recuerdo de sus padres.

Dos son las partes que componen estas memorias de corta extensión; la primera, una semblanza dedicada al padre y la segunda, a su madre. Están dispuestas en el mismo orden en que Richard Ford las escribió, como él mismo indica en el epílogo, y es que su padre murió cuando él era todavía un adolescente, motivo por el que su madre estuvo más presente a lo largo de su vida y, por tanto, también más fresca en su recuerdo. Pero en ninguno de los dos casos ha habido un esfuerzo por tratar de rellenar los huecos, los vacíos que un mecanismo tan delicado como la memoria dispone a veces sin que nadie pueda controlarlo.

Aquellas cosas que Ford desconocía sobre sus padres, acerca de su relación como matrimonio o respecto al papel que ellos cumplían en torno a su hijo, quedan sin salir a la luz. No estamos ante un reportaje familiar, ni ante la búsqueda de algo que pueda dotar de mayor sentido al tríptico que conformaban. Se trata del esfuerzo del autor por conservar consigo el recuerdo de dos personas que fueron tan importantes en su vida como pudieron ser, el homenaje de un hijo escritor a sus padres fallecidos.

A pesar de privarse de testimonios de familiares, amigos o antiguos allegados (recurso que un escritor como Ford tendría al alcance de la mano sin volcar demasiado esfuerzo en ello), la narración no cojea, no resulta insuficiente. Precisamente porque en ningún momento pretende ser más de lo que es. No es necesario ningún proceso de documentación, no suscita recelos que haya decidido no averiguar nada acerca de las muchas lagunas, de los muchos interrogantes que conviven en su mente ahora. Las dos biografías ofrecen la posibilidad de conocer a sus protagonistas tal y como los conoció su hijo a lo largo de su vida, tal y como ahora descansan en su recuerdo.

Ford ha tomado una decisión, y no puede obviarse el carácter personal de la misma. Sus padres seguirán siendo los mismos que siempre han sido. Si todo lo que sabe de ellos es lo que obtuvo mientras lo acompañaban en vida, nada cambiará ahora que quien lo acompaña a él es la ausencia de ambos.

Es esta decisión la que dota al libro de especial valía. Porque merece la pena leer la desnudez de un autor como Ford, la honestidad con que habla de un tema tan íntimo, sabiendo a su vez que de ello no puede salir un relato objetivo. Y, a pesar de todo, no hay miedos, no hay un pulso trémulo en cada escena rememorada, en cada confesión sobre lo que su padre fue para él, lo que su pronta muerte marcó para bien o para mal en su devenir, en las huellas que han dejado en su personalidad todas las palabras calladas entre él y su madre en una relación que, no obstante, ha sido estrecha y sincera. Ninguna familia es perfecta porque no existe patrón que tomar como referente. Lo que sí existen son familias reales, auténticas, y en estas páginas se habla de una de ellas.

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