El madrileño ganó y se medirá a Carreño en los octavos de final.
Este lunes Fernando Verdasco ganó al australiano Thanasi Kokkinakis, verdugo de Roger Federer en el Masters 1.000 de Miami, para acceder a los octavos de final del torneo estadounidense. Triunfó por 3-6, 6-4 y 7-6(4) para citarse con el también español Pablo Carreño en la siguiente ronda. Pero el madrileño protagonizó uno de los momentos más rocambolescos del año, al tiempo que batallaba con su rival y su propia desconfianza.
Verdasco se medía a un australiano de 21 años, número 175 de la ATP, que era el jugador de peor ránking en derrotar el número 1 del circuito. Venía de ese hito Kokkinakisy después de ver cómo el español le empataba el partido afrontaba la tercera y decisiva manga con la tensión pertinente de un envite que se decidirá en el tie break. Pues bien, en esa tesitura el aussie se quejó porque el español estaba "hablando" en cada uno de sus saques. Tratando de desconcentrarle.
El zurdo nacional le respondió de inmediato, dirigiéndose al juez de silla. Le dijo que debería expulsar a un espectador que le estaba molestando a él entre su primer y segundo servicio. Proclamó que así no podía jugar. El caso es que los dos jugadores intercambiaron reproches en uno de los parones del partido. Verdasco le aclaró a Kokkinakis que no quería faltarle al respeto, pero un espectador le estaba molestando. Ese espectador formaba parte del equipo técnico del australiano. Y, además, su padre.
"Pero él no te está faltando al respeto, es mi padre, así que me está afectando a mí", repuso Kokkinakis. El madrileño, contrariado, insistió en que se trataba de un espectador y no del padre de su rival, pero el australiano le confirmó que se trataba de su "jodido padre". En esa altura de la charla, Fernando le pidió disculpas pero insistió en que aunque fuera su progenitor, no podía hablar entre el primer y segundo servicio. Finalmente, después del final del enfretamiento, ambos se dieron la mano.
Pero resultó que la polémica había crecido en la redes soaicles. Nick Kyrgios, irreverente compatriota de Kokkinakis, se encargó de prender la leña. Publicó en Twitter que Verdasco estaba mostrando que estaba "frustrado" por sus derrotas ante australianos. "Espero que TK (Thanasi Kokkinakis) gane el partido. Verdasco es el tipo más amargado. Debe estar frustrado de sus pasados éxitos contra los australianos". Kyrgios borraría el mensaje, pero las redes lo hicieron eterno.
Al enterarse del lance, el madrileño respondió con celeridad que "cuando se tiene el coraje de poner un tuit insultando a otro jugador se necesita tener el mismo valor para no borrarlo". Pero ahí quedó la cosa. El español se refería en rueda de prensa a su partido, declarando que "En los primeros juegos le vi con falta de chispa y luego al ver que yo estaba con malas sensaciones (...) le hice mejor de lo que es y le hice soltarse más en el juego.

"Ha sido un partido muy duro mentalmente porque estuve luchando contra todo: el sol, no sentir muy bien la bola en bastantes momentos del partido y ver que Kokkinakis estaba jugando bien", expuso antes de reconocer que él cometió "fallos muy, muy tontos". Kokkinakis es, dijo, "muy difícil de ganar porque tiene muy buen saque" y resaltó que tras perder el ser inicial intentó sacar "toda la energía, la fuerza", sobre todo cuando jugaba puntos "perfectos o casi" y se le escapaban. "Con eso, mentalmente, es complicado seguir positivo".
Y destacaría que en el desempate final, en el que se vio perdiendo por 0-3 (dos mini-break mediante) se concentró en "intentar aguantar" e ir punto a punto. Toda vez aque empató "jugués bastante bien", sentenció. El deterioro del saque del australiano en los dos periodos determinantes (firmó un 75% de primeros servicios en el prólogo del envite) dio aire a un español que renació, tenaz, para que el 39 de la ATP se reivindicara. Ahora se medirá a Carreño, que derrotó a Steve Johnson (6-4 y 6-4).