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TIRO CON ARCO

Como en el fútbol

Dani Villagrasa Beltrán
lunes 16 de abril de 2018, 20:15h
Una intuición: el escándalo del máster de Cristina Cifuentes sirve para cargarse políticamente a Cifuentes pero no para regenerar la Universidad. Una pena, porque no le vendría mal un poco de meneo. De momento, y con salvedades interesadas, ocurre como en Las Vegas: lo que pasa en la Universidad, se queda en la Universidad.

La irrupción, a derecha y a izquierda de nuevos partidos políticos, muestra que hay un cierto deseo de renovar la vida pública, de ventilarla de viejos resabios y tácitos pactos de poder. Pero, si escuchamos a los que han visto subir y bajar todo este lío -la vie est ondoyante, en formulación de Montaigne pasado por la boinada cabeza de Pla-, todos nos dicen que el que quiere mandar siempre es el mismo, aunque ensaye nuevas muecas ante el espejo.

Mientras tanto, llega la primavera, avanzan las eliminatorias de la Champions y todo sigue adelante, más o menos, sin Presupuestos. Es cierto que el mareo catalán sigue dando vueltas sobre sí mismo sin control y sin rumbo, pero el aburrimiento siempre fue siempre el talismán del Gobierno: ya se cansarán.

Los grandes éxitos de la ficción, desde The Wire hasta Juego de tronos, nos hablan de cómo funciona el poder desde diferentes ópticas pero siempre en su versión más descarnada. No aprendemos nada, sin embargo: la opinión pública se desfonda en debates estériles y llega ya agotada a los debates de fondo, que son los duros, los cuesta arriba, los que nos cambian verdaderamente el horizonte vital.

Estamos metidos hasta el cuello, sin diques, en la gran inundación del mundo contemporáneo, lo nuevo nos sale al paso cada día en esta escuela de supervivencia que se ha convertido el país post crisis económica. Hay que aprender a nadar sin saber hasta dónde nos llegarán las fuerzas, o si merece la pena tantos sacrificios.

Ya no se da tanto la matraca con el emprendimiento como en los momentos más tormentosos, cuando los parados se acumulaban como cifras sin historia, pero percibo que el mensaje -espabila, nadie va a salvarte el culo- ha calado entre muchos de los más jóvenes. Muchos tan sólo han vivido esto como adultos -la gran placidez terminó en 2008- y la nostalgia, que inventa mundos que nunca han existido, desaparece del paisaje.

La política puede ser como el fútbol: esos equipos que saben que el tiempo corre a su favor, que pueden dormir el partido, la entrada ya pagada, el uno a cero, el sopor, una falta, un jugador en el suelo, entran los camilleros. Y, sin embargo, a veces…
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