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LETRAS DESDE MÉXICO

Un debate interminable

lunes 23 de abril de 2018, 20:06h

La vida en México, señores, se ha vuelto absolutamente insoportable. Todo mundo se dice conocedor, todo mundo sabe el porvenir, cualquiera adivina la futura carretera de la vida nacional y todos son augures, adivinos o expertos electorales.

Las elecciones de julio son una especie de mundial de futbol en las cuales se hacen quinielas y sorteos; apuestas y –lo peor--, encuestas hasta en la sopa.

Los mexicanos, siempre dados a las habladurías, vivimos ahora en un océano confuso de premoniciones, especulaciones y mucho miedo.

Yo estuve un tiempo en la España de la nueva democracia y también terminó por hartarme la profusión de anuncios, lemas, estribillos y cancioncitas para decirme por quien votar. Bueno, a mi no porque no puedo sufragar en la península debido a mi obvia condición de extranjería, pero el hartazgo por la democracia sólo puede ser superado, creo yo, por el hartazgo de la dictadura.

Pero en México no hemos tenido ni la una ni conocemos la otra. Digo, cabalmente, pues el PRI; ese genial inventó por el cual, el país se sostuvo en paz, trabajo y progreso y creció y se modernizó hasta límites más o menos aceptables, dejó de ser aceptable cuando se corrompió hasta el culo. Si el orto se puede corromper, me imagino yo.

El caso es que los mexicanos estamos saturados de los oídos, hasta el aturdimiento porque nos debemos zampar, a querer o no, 30 o 40 millones de anuncios de los partidos, el mejor de los cuales causa náusea. Hay una opción política cuyo mensaje más difundido es un niñito insoportable cuya tipluda voz nos canta a día y noche, “naranja, naranja…”; pues de tal color es el emblema del Movimiento Ciudadano.

Hay también una señora insoportable cuyo marido ya ocupó la presidencia de la República y busca la reelección a través de su cónyuge a quien somete a continuos ejercicios de ventriloquia sin nadie para reparar en ello.

Y la gran “novedad” hágame usted a favor, es un caballero postulante por tercera ocasión en las elecciones presidenciales, quien una vez, derrotado en las urnas, se vistió como figura de carnaval o zarzuela; se colocó un trapo de tres colores en el pecho y se auto invistió Presidente “Legítimo” de la República en la Plaza Mayor, con todo y su gabinete de comparsas. Quien lo derrotó es el esposo de la dama ya mencionada.

A quien le adjudique a esa farsa origen tropical y macondiano se le debe decir esto: a una de sus comparsas, quien lo un ungió como legítimo redentor de nuestra democracia; España le ha concedido el Premio Cervantes. Ni más ni menos. Quizá hayan premiado eso denominado en los textos de análisis literarito, “realismo fantástico”; como si no fuera fantasía toda literatura, sin componente alguno de realidad.

Pues el domingo 22 estas personas, más el candidato del PRI; deslavado y con poco arrastre y otro independiente llamado por sus mejores prendas “El bronco”, se vana disputar la admiración de la gente en un debate televisado en el cual participará un noven de la derecha aliada con la izquierda ( ni modo, así son las cosas), a quién lo han pillado en negocios poco recomendables, pero altamente rentables.

¡Ah!, la democracia, la democracia. Alguien me dijo, cuando estábamos peor; estábamos mejor. Pero no caíamos en cuenta.

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