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ENTREVISTA

Iñaki Domínguez: "Los personajes extremos reflejan la esencia del corazón humano"

El sociólogo Iñaki Domínguez.
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El sociólogo Iñaki Domínguez. (Foto: Silvia Varela)
Eduardo Villamil
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eduardovillamilelimparciales/16/7/16/28
viernes 27 de abril de 2018, 17:56h
El sociólogo presenta su nuevo lbro El signo de los tiempos. Visionarios, locos y criminales del siglo XX.

Estamos muy acostumbrados a leer biografías sobre personajes históricos que tuvieron una influencia vital decisiva en sus respectivas épocas. Winston Churchill, Albert Einstein, Mahatma Gandhi... Año tras año se venden millones y millones de libros narrando vidas como estas.

Con El signo de los tiempos. Visionarios, locos y criminales del siglo XX (Melusina), el sociólogo Iñaki Domínguez ha querido dar una vuelta de tuerca a esta tradicional forma de contar la historia. Una historia que más a menudo de lo que nos gustaría cuesta trabajo digerir.

En su nuevo libro, Domínguez no se ha fijado en los "vencedores", sino en los vencidos. No ha dado fe del éxito, sino de la caída. No ha reparado, en fin, en la bondad, sino en el mal intrínseco que acecha en los bajos fondos de toda sociedad, y que está mucho más cerca de lo que pensamos.

De la imprevisibilidad de la fugaz estrella estrellada del porno setentero, John C. Holmes, a la escabrosa y atroz parafilia vital de Ed Gein (inspirador de películas como Psicosis, La matanza de Texas o El silencio de los corderos), pasando por el satanismo lisérgico de Charles Manson... Todos nacieron bajo el mismo Sol que el resto de la humanidad, aunque, en términos generales, respiraban otro aire.

Las 16 figuras a las que Domínguez se acerca no son fáciles, ni agradables, pero, según este autor, estos enfant terribles han contribuido a definir "nuestras ideas contemporáneas en torno al amor, el deseo, la violencia, el terror, la locura y el sexo".


Portada de 'Signo de los tiempos. Visionarios, locos y criminales del siglo XX. (Melusina)-En el libro que acabas de publicar narras la vida de asesinos, perturbados, drogadictos y alcohólicos, traficantes, gánsteres, violadores o proxenetas… ¿A qué obedece esta selección? ¿Qué tienen en común?

Todos ellos comparten una megalomanía y narcisismo que les lleva a transgredir las normas morales y sociales. A través de sus biografías, por otra parte, vislumbramos el zeitgeist o espíritu de una época, en la que cierta represión colectiva es superada. Los personajes cuyas vidas analizo representan, quizás, el lado más oscuro de ese proceso.

-Hablas de estos personajes como un subproducto de la sociedad, “de sus tiempos” ¿la culpas por engendrar a gente como esta o se trata de excepciones que confirman la regla?

La mayor parte de ellos representan un movimiento colectivo que bien podríamos denominar como la contracultura. Sin embargo, sus casos son especialmente llamativos. Aun así, cualquiera que estudie la cultura pop norteamericana en cierta profundidad descubrirá cosas similares, muchas de ellas terribles.

-¿Por qué una lista del siglo XX y no del XXI? ¿Darían para algo así estos 17 años y cuatro meses? ¿Habrá segunda parte?

Porque hoy nos encontramos en un momento distinto. Los valores impuestos por la contracultura de los años sesenta han cristalizado en nuevas prohibiciones. La transgresión a inicios del siglo XXI es, o una pose para ganar dinero (tipo Madonna, donde la transgresión no es tal, sino que tiene lugar dentro de un espacio ya aceptado: crítica a la religión, lesbianismo, etc.), o actitudes que implican la exclusión social. Y, sí, yo creo que habrá segunda parte en algún momento.

-En tu libro afirmas que a través de los excesos puede encontrarse la sabiduría ¿a qué te refieres?

Esta es la frase clásica de William Blake. Los excesos implican entrar en contacto con los límites de la experiencia humana, por tanto, dicho exceso nos permitiría abarcar intelectualmente, intuitivamente, moralmente y sensorialmente nuevos horizontes a los que una persona mesurada no tendría nunca acceso. ¿Cómo respondería si hiciese tal o cual cosa? Solo podemos descubrir la respuesta a dicha pregunta a través de una acción concreta; en muchos casos, excesiva.

-La mayoría de personajes del libro son adictos a algo ¿se trata de una coincidencia?

Dicha adicción está vinculada a los caracteres excesivos de los protagonistas del libro. La búsqueda de trascendencia, de un más allá de la vida cotidiana, es uno de los elementos característicos de la contracultura. La contracultura surge de una sociedad abundante en términos económicos. No obstante, queda comprobado que el puro bienestar económico no es suficiente. Los miembros de las clases medias, y muchos otros, quieren algo más.

-¿Crees que, como dice Escohotado, las drogas no son buenas ni malas, sino que es el individuo quien decide el uso que les da, o por el contrario, es inevitable que se deriven consecuencias negativas de su consumo habitual?

Creo que tiene mucho de razón. Sin embargo, parece evidente que ciertas drogas tienen unos efectos más perniciosos que otras. Y que algunas, la heroína por poner un ejemplo, crean una adicción no solo psicológica sino también física. Esto lo admite el propio Escohotado.

-En la lista, de 16 biografías de visionarios, locos y criminales, tan sólo hay tres mujeres. ¿Extraes alguna conclusión de esto? ¿Es el sexo femenino menos tendente a separarse del “camino recto”?

Puede ser. Quizás tenga que ver con el rol de la mujer a lo largo del siglo XX, que ocupa un lugar secundario en casi todos los ámbitos, también en el terreno del exceso. Con todo, no sería complicado encontrar más representantes femeninas. Si hay segunda parte, sin duda, sus vidas verán la luz.

-Ed Gein fue el primer psicokiller “estrella”, Charles Manson recibía centenares de cartas de admiradoras todos los meses… ¿Qué tienen estos personajes extremos para fascinar a parte de la sociedad?

De algún modo reflejan nuestra naturaleza más íntima; aquella que reprimimos de la esfera de lo público e, incluso, de nosotros mismos. Esta esencia criminal del corazón humano es algo que Freud demostró de modo eficiente hace ya más de un siglo. En estos tiempos en los que el puritanismo moral parece domeñar el discurso público, no está de más recordar sus enseñanzas.

-La sexualidad también juega un papel determinante en la vida de la mayoría de personajes del libro. A veces como vía de escape, otras como filia, e incluso como forma de poder. ¿Qué implicaciones para el individuo se derivan de vivir en una sociedad abierta sexualmente, en contraposición al que vive en una cultura restrictiva sexualmente, que rechaza, por ejemplo, la homosexualidad o el sexo fuera del matrimonio?

La contracultura fue una herramienta fundamental para lograr la libertad sexual a la que haces referencia. Digamos que en una sociedad sexualmente abierta las patologías disminuyen, puesto que lo prohibido no juega el papel que jugaba antaño: exacerbar el deseo sexual, la búsqueda de vías indirectas de satisfacción sexual y el anhelo de hacer realidad lo prohibido. Aun así, dicha libertad no es tan manifiesta como comúnmente se cree. El sexo no es accesible a todo el mundo por igual y no todo el mundo está tan liberado como nos gustaría creer.

-Las biografías habituales suelen hablar sobre gente que ha conseguido grandes logros. En este caso has optado por hablar sobre personajes alternativos: siniestros, oscuros o malvados, de vidas truncadas. ¿Qué podemos aprender pisando el suelo de la calle, bajando a la realidad, siendo conscientes de que el fracaso acecha?

En realidad, muchos de los protagonistas del libro son seres ambivalentes; algunos lograron también grandes cosas. Aprender se puede aprender mucho. Sobre todo, en relación a un clásico conflicto muy presente en la mitología de la Antigua Grecia: el fenómeno de la hibris. Se trata de la ambición desmedida. Cuando alguien se siente invulnerable y se conduce como tal acaba pagando el precio. Ser conscientes de nuestras universales limitaciones humanas es una herramienta fundamental para lograr éxitos reales en la vida.

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