www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ENTREVISTA

Reconocimiento a la labor artística del pintor albaceteño José Ángel Ramírez Cuenca

Reconocimiento a la labor artística del pintor albaceteño José Ángel Ramírez Cuenca
domingo 06 de mayo de 2018, 15:36h
Actualizado el: 05/07/2018 10:46h

José Ángel Ramírez Cuenca ha recibido estos días el título de “albacetense distinguido-2017”. La historia de este pintor de Albacete es todo un ejemplo de coraje, superación y realización de un sueño. El premio se ha otorgado en el Centro de Castilla-La Mancha en Madrid.

La ciudad de Albacete ha reconocido la extraordinaria trayectoria artística de José Ángel Ramírez Cuenca, pintor albaceteño de proyección internacional. Una vida dedicada a los pinceles que comenzó cuando siendo muy niño y sordo de nacimiento, comprendió que el arte sería su lenguaje y su vehículo de interrelación con el mundo.

La madre de José Ángel Ramírez regentaba una papelería en la capital manchega. Muy pronto comprendió que debía ser benevolente con su hijo pequeño, que con cierta periodicidad le hurtaba a escondidas material de todo tipo para sus bocetos y pinturas. Antes de la adolescencia, José Ángel Ramírez ya era un artista consumado que asombraba a sus familiares y a otros artistas plásticos de Albacete, como el maestro Alfonso Quijada, pionero de la abstracción en la provincia, quien enseguida comprendió el extraordinario don de ese mozalbete, cuya única diversión era pintar.

El Imparcial ha podido entrevistar a este artista con ocasión del otorgamiento del merecido reconocimiento de una provincia, Albacete, que ha dado talentos del calibre de Benjamín Palencia (Barrax 1894-Madrid 1980), o acogido a otros, como el parisiense, albaceteño por parte de padre, Philippe Monteagudo, afincado hasta su muerte, en 2016, en la localidad albaceteña de Fuentealbilla, o el mismo Alfonso Quijada (Valdeganga 1937 – Albacete 1994), por solo citar unos pocos de los albacetenses que han sobresalido en el arte de pintar.

¿Cuándo empezó a pintar? (José Ángel Ramírez responde a las preguntas de El Imparcial, por intermediación de su esposa, que hace de intérprete, –aunque el artista sabe leer los labios, habla muy flojito, de modo que María José, su compañera de toda una vida, repite sus respuestas-).

A la edad de tres años. Aconsejada por otros artistas de la localidad, mi madre pronto me inscribió en academias de pintura. Cuando tuve la edad, me matriculé en la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Pronto me di cuenta que ese no era mi sitio. No acabé de adaptarme, debido a mi problema de falta de audición. Decidí seguir por mi cuenta. En este sentido, puede decirse que soy autodidacta.

¿Cómo decidió dedicar su vida a la pintura?

(María José responde espontáneamente en esta ocasión) Era algo nato. Esto le salvó cuando hace unos años le operaron de un tumor medular. Todos pensábamos que su vida artística se había acabado. Pero nos equivocamos: pese a que desde entonces está en silla de ruedas, problema que ha venido a sumarse al anterior de la sordera, se las arregló para seguir pintando: poniendo cañas a los pinceles, utilizando palos.., incluso le he visto pintar con un palo y un mocho de fregona. Al principio tuvo que dejar de pintar sus grandes formatos, de ocho metros; pero, gracias a Dios, ya hemos encontrado solución a ese problema, con una silla que se puede alzar y graduar, para llegar a todas las alturas.

¿Quién diría que es el pintor que más le ha influido?

(El artista ha comprendido mi pregunta y se apresura a responder) Obviamente, Goya; primero por algo evidente: tenía el mismo hándicap que yo; pero con los años, puedo decir que el artista al que más admiro es un catedrático de Valencia –que no ha podido estar aquí hoy-, José Sánchez Carralero (Ponferrada 1942). Él me admitió como Agregado de la Universidad Complutense de Madrid, junto con otros becarios. Ahí estuve un tiempo, pero no pude permanecer porque tenía que ganarme la vida. Era ordenanza en un Instituto de Albacete, en el de Formación Profesional. Por las mañanas, nada más cerrar las aulas, iba caminando a mi estudio (“siempre caminando…” –añade-); a veces optaba por no comer, para aprovechar el tiempo, dado que tenía que regresar a las tres de la tarde.


De lo que ha dicho hasta ahora se deduce que su formación ha sido fundamentalmente autodidacta.

Sin duda. Venía mucho por Madrid, iba a las galerías de Claudio Coello y, al principio, a ARCO, pero pronto esta muestra comenzó a acoger obras demasiado conceptuales para mí.

Claro, porque su estilo es figurativo… ¿Cómo lo definiría usted?

Mi estilo es decididamente figurativo, pero también impresionista y realista.

¿Cómo ha ido evolucionando su producción desde que empezó? ¿Han cambiado los puntos de interés?

He pintado temas taurinos, pero centrándome en el toro; es mi forma de mirar el arte taurino. También hago paisajes, pinto chatarra, también pintura rápida… Pero lo que más me gusta es pintar murales.

Cree que le ha influido Benjamín Palencia?

Palencia era muy colorista y era un pintor internacional, que viajaba mucho con su obra. Yo me considero un pintor local; he expuesto varias veces en Madrid, pero mi proyección, por circunstancias obvias, es diferente. Ahora estoy participando en una exposición colectiva en Méjico (su esposa, María José, añade que un museo en Washington tiene una obra suya).

Pero ha recibido premios internacionales…

Sí –se apresura a responder María José-, fue el único español becado a Washington. El artista añade: -“Sí, estaban empeñados en que fuera a pintar las Cataratas del Niágara, pero yo dije que era demasiada agua para mí y, que si quería pintar agua, ya tenía Los Chorros en Albacete.” El pintor se refiere al espectacular nacimiento del Río Mundo, en Riópar.

“Yo quería ir a Nueva York –añade- que, además, estaba más cerca. Me recorrí todo andando…(al decir esto el artista se detiene, pensando, como recreando la época en la que aun podía valerse solo). Estuve en el Sojo, en Central Park, en el Guggenheim, en el Moma.., en muchísimos sitios; saqué muchas conclusiones.

¿Cuál es su próximo proyecto?

Ahora quiero terminar uno que comencé antes de estar en la silla de ruedas, un gran formato sobre baños turcos; también tengo sin acabar otro sobre chatarra. Todos los días voy alfisio” por la mañana y, por la tarde, a pintar.

José Ángel Ramírez Cuenca ha sido nombrado Albacetense Distinguido más de una vez. En esta ocasión, junto con él, han sido premiados otros artistas y empresas albacetenses. El Imparcial le desea toda clase de éxitos a este artista que, a pesar de sus dificultades, es todo un ejemplo de tesón y de lo importante que es perseguir una ilusión esforzándose por superar cualquier reto.

http://joseangelramirezcuenca.com/diexwp/

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (9)    No(0)

+
0 comentarios