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ARQUITECTURA

El secreto contra los terremotos que yace bajo la torre de Pisa

Vista panorámica de la Plaza de los Milagros de Pisa.
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Vista panorámica de la Plaza de los Milagros de Pisa. (Foto: Alessio Facchin (WC))
Eduardo Villamil
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eduardovillamilelimparciales/16/7/16/28
jueves 10 de mayo de 2018, 18:36h
Un grupo de investigadores descubre por qué el popular monumento italiano ha soportado tan bien los seísmos a pesar de su inclinación.

La torre de Pisa es la más famosa de Italia por una razón: su inclinación 'imposible'. Un aparente error de construcción, a pesar del cual, el edificio ha logrado apañárselas durante más de 800 años, aunque no con pocos quebraderos de cabeza para todo constructor, arquitecto o ingeniero al que le era encomendada la espinosa tarea, primero de ampliar el monumento, y posteriormente, de mantenerlo en pie.

Pero lo más sorprendente es que, pese a su inclinación, la edificación centenaria ha sobrevivido a al menos cuatro terremotos importantes desde 1280 y a innumerables seísmos de menor magnitud. La pregunta parece clara ¿cómo lo ha conseguido?

Esa es la cuestión a la que ha tratado de responder un grupo de 16 ingenieros, liderados por el profesor Camillo Nuti de la Universidad de Roma Tres. Según su último trabajo, cuyos resultados acaban de ver la luz, la respuesta estaría en la interacción entre la estructura y el suelo.

Un destino 'truncado'


La torre de Pisa comenzó a edificarse en el año 1173, aunque tardaría casi tres centurias y media en ofrecer su aspecto actual. La construcción de los primeros niveles no planteó mayor problema. Sin embargo, tras construirse la tercera en 1178, la torre se inclinó tres metros hacia el norte, a causa de la debilidad de sus cimientos, construidos, para más inri, sobre un suelo inestable.

Por esta razón ningún arquitecto se atrevería a tocar la estructura en un siglo. No sería hasta 1272, cuando Fernando di Vincenzo, arquitecto del Camposanto de la plaza de los Milagros, retomó la construcción y erigió cuatro nuevas plantas. Para dar equilibrio, di Vincenzo optó por edificarlas en un ángulo que compensase la inclinación de las tres inferiores. No funcionó.

El último piso se colocaría casi 100 años después, en 1372, cuando Tommasso di Andrea Pisano construyó el campanario. No obstante, desde esta última intervención, la torre comenzaría a inclinarse, aunque esta vez hacia el sur. Este proceso se prolongaría durante más de 600 años, hasta el 2008.

Fue entonces cuando el Gobierno italiano anunció que se había conseguido detener el movimiento de la estructura por primera vez en la historia, aunque no sería hasta 2011 cuando se reabriría al público, tras 20 años de reparaciones. Eso sí, sin tocar su característica caída de cinco grados de inclinación y cinco metros de desvío en su parte más alta.

Ingeniería récord


En un principio, lo que más chocaba a los expertos que se acercaban al estudio de este pantanoso asunto es que ni la torre era un ejemplo de maestría arquitectónica (dicho de otro modo, sus primeros constructores eran bastante chapuzas), ni el terreno escogido para su construcción (demasiado blando e inestable) era el idóneo. Por ello, lo lógico sería pensar que la estructura debería haberse desmoronado mucho tiempo atrás. Y eso, sin contar los temblores...

Sin embargo, el grupo que dirige Nuti, ha optado por una aproximación más abierta: ¿Qué pasaría si su, a priori, mayor debilidad fuera en realidad su gran fortaleza? ¡Bingo!

Este equipo de investigadores ha descubierto que la inexplicable resistencia pisana (que no espartana) se debe a un fenómeno conocido como DSSI (en inglés, dynamic soil-structure interaction), a través del que una construcción interacciona dinámicamente con el suelo.

La considerable altura y rigidez de la torre combinada con la suavidad del suelo sobre el que se asientan sus cimientos, provoca que las características vibratorias de la estructura se modifiquen sustancialmente, de manera que la torre no resuena con el movimiento del terreno sísmico, sino que su estructura se acompasa a los temblores del terreno como un todo. Una suerte de comunión entre el monumento humano y la madre Tierra. Esta simbiosis única hace que la torre de Pisa ostente el récord mundial de efectos DSSI.

Como explica el profesor George Mylonakis, del departamento de ingeniería civil de la Universidad de Bristol, que fue invitado a supervisar el trabajo: "Irónicamente, el mismo suelo que ha llevado a la torre al borde del colapso la ha ayudado a sobrevivir a los eventos sísmicos".

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