Se puede leer en catalán e inglés: "Libertad presos políticos y exiliados".
El presidente catalán, Quim Torra, ha ordenado tras la toma de posesión del Govern desplegar una pancarta en el balcón del Palau que reclama la libertad de los soberanistas presos.
Mientras el nuevo Govern estaba ya reunido por primera vez tras tomar posesión, unos trabajadores han salido al balcón que da a la plaza Sant Jaume y han desplegado la pancarta, entre aplausos y gritos de "libertad" de los ciudadanos congregados a las puertas del Palau.
El cartel, que ocupa gran parte del balcón y queda justo debajo de la "senyera" y la escultura de Sant Jordi, reclama, solo en inglés y en catalán, la libertad de "presos políticos y exiliados" y contiene además un lazo amarillo.
Se trata del primer gesto público de Quim Torra después del levantamiento de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, como consecuencia de la toma de posesión del Govern, que ha tenido lugar esta mañana.
Torra ha invitado al nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a "hablar", a "tomar riesgos" y a negociar "de gobierno a gobierno", al tiempo que ha reivindicado su "mandato republicano", "avanzando de acuerdo con el referéndum" del pasado 1 de octubre.
En su discurso en la ceremonia de toma de posesión de los consellers del nuevo Govern, Torra ha expresado su "clara disposición al diálogo", que considera "imprescindible para resolver conflictos de la manera que lo hacen en el mundo civilizado".
Dirigiéndose al nuevo presidente socialista, ha afirmado: "Presidente Pedro Sánchez, hablemos, tomemos riesgos ustedes y nosotros, sentémonos a la misma mesa y negociemos de gobierno a gobierno. Esta situación que vivimos no puede alargarse ni un día más".
Torra ha expresado su compromiso de "avanzar de acuerdo con el referéndum del 1 de octubre" de constituir "un Estado independiente en forma de república", un "mandato" que considera que fue "referendado" en las urnas el pasado 21D.
El presidente de la Generalidad, que ha terminado su discurso con un "Visca Catalunya lliure", ha asumido el mandato "republicano", que ha aseverado que será para "los 7,5 millones de catalanes", los cuales ha dicho que merecen más bienestar y justicia social, protección ante los más poderosos y un programa económico y social "ambicioso".
"La república será la casa de todos y donde todo el mundo se podrá sentir como en casa", ha afirmado Torra, en un mensaje dirigido a la parte de la sociedad catalana contraria a la independencia.
El presidente catalán ha remarcado que "hoy termina el 155" con la constitución del Govern, pero lo ha dicho "sin euforia, porque estamos lejos de donde deberíamos estar" tras este periodo de "suspensión democrática" en Cataluña.
218 días de 155
La Generalidad de Cataluña ha recuperado hoy el control político y financiero que había perdido con la implementación a finales del pasado mes de octubre del artículo 155 de la Constitución, cuya aplicación ha acabado con la toma de posesión del nuevo Govern.
La aplicación del artículo 155 cumplía hoy 218 días y su desactivación tiene lugar el mismo día en que toma posesión el nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El texto que alumbró el 27 de octubre el Senado, la misma jornada en la que el pleno del Parlament aprobaba una proposición que, en su preámbulo, declaraba un "Estado independiente en forma de república", establecía el fin de la aplicación para cuando tomara posesión el nuevo Govern surgido de las elecciones del 21 de diciembre.
Cesar al presidente de la Generalidad en aquel momento, Carles Puigdemont, y a todos los consellers, limitar las funciones del Parlamento catalán y asumir el control de los Mossos eran algunas de las potestades que se otorgaron al Gobierno al amparo de esa aplicación, respaldada en el Senado por PSOE y Cs.
Y el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sólo tardó unas horas en hacer uso de ellas: la misma tarde del 27 de octubre reunió a su Consejo de Ministros para cesar a Puigdemont y a todos sus consellers, convocar elecciones para el 21 de diciembre y ordenar el cierre de las llamadas "embajadas" catalanas en el exterior, excepto Bruselas.
La intervención de las finanzas autonómicas ya había sido asumida por el Ejecutivo a mediados de septiembre, pero también cesa al decaer el 155, si bien el Ministerio de Hacienda seguirá manteniendo un férreo control que incluso está dispuesto a endurecer para evitar que el nuevo Govern pueda destinar recursos públicos a actividades ilegales.
Durante estos 218 días, la Administración General de la Generalidad ha continuado funcionando como la organización administrativa ordinaria que ejerce las funciones ejecutivas que el Estatuto y su normativa reguladora atribuyen a la Generalidad, pero bajo las directrices de los respectivos ministerios.
Alrededor de 260 cargos han sido destituidos en este tiempo, uno de los primeros el entonces mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero.
Un periodo en el que además se ha desmantelado la llamada "estructura de estado" con la que se estaba preparando la secesión, completada con el cierre del Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat), el organismo encargado de las relaciones en el extranjero de la Generalidad. El acuerdo que aprobó el Senado dejó de lado el control de los medios públicos como TV3 y Catalunya Ràdio.
Homenaje a presos y fugados
Antes del discurso de Torra y del nombramiento de los nuevos consellers, ha tenido lugar un homenaje a los exconsellers que se encuentran presos o en Bélgica. En él, familiares suyos han leído cartas de cada uno de ellos en las que formalizan su renuncia a ser restituidos en este momento para facilitar así que se constituya el ejecutivo catalán.
Los familiares de los presos y en el exterior, entre ellos la mujer del expresident Carles Puigdemont, Marcela Topor, han sido ovacionados por gran parte del Saló Sant Jordi del Palau de la Generalidad cuando han entrado, justo después de que lo hiciera el nuevo Govern y el presidente de la Generalidad, Quim Torra, acompañado del presidente del Parlament, Roger Torrent.
Parte de la sala ha lanzado entonces gritos de "Libertad", entre ellos los nuevos consellers, que se han sentado en una bancada en la que también se ha depositado un lazo amarillo encima de una de las sillas, para homenajear a los soberanistas presos.
La mujer de Josep Rull, Meritxell Lluís, ha leído una misiva del exconseller en la que aseguraba que nunca se ha sentido cesado pero que presenta su "renuncia" como conseller para superar el "bloqueo ignominioso" del Gobierno central que hasta ayer estaba en manos del PP.
En la carta de Jordi Turull leída por su mujer, Blanca Bragulat, el exconseller de Presidencia ha dicho que le gusta "más formar parte de la solución que del problema" y ha agradecido a Puigdemont y Torra la confianza.
En nombre del exconseller de Cultura Lluís Puig, que está en Bélgica, su hija Alba Puig ha leído su carta, en la que indica que para no perjudicar la cultura catalana y para facilitar un nuevo Govern, renuncia al cargo, aunque se compromete a seguir sirviendo e Cataluña "desde donde sea".
En nombre de Antoni Comín, su hermana Betona ha comunicado asimismo su "paso al lado" por un "sentido de responsabilidad", aunque el exconseller de Salud apuesta por colaborar con el nuevo ejecutivo.
El marido de Carme Forcadell, Bernat Pegueroles, ha sido el encargado de hablar en nombre de los que están en prisión o en el extranjero y no formaban parte del primer Govern que nombró Torra y que no llegó a tomar posesión, entre ellos la propia expresidenta del Parlament, así como Jordi Cuixart, Jordi Sánchez, Joaquim Forn, Oriol Junqueras, Marta Rovira, Anna Gabriel, Dolors Bassa o Meritxell Serret.