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TENIS

Wimbledon. Djokovic desnuda su sufrimiento hasta ganar en Londres en una carta

viernes 20 de julio de 2018, 20:30h
El campeón del All England Club se ha sincerado en sus redes sociales.

El pasado 17 de julio Novak Djokovic atendió a la televisión pública serbia RTS como flamante campeón de Wimbledon 2018. En esa entrevista avanzaría algunas de las reflexiones que ha publicado este jueves, en una carta abierta emitida desde sus redes sociales. "En el sentido profesional, es definitivamente uno de mis mayores éxitos por una simple razón: porque en los últimos dos años he pasado por la lesión del codo y otras muchas situaciones que han dificultado mi carrera", confesó en esa conversación.

Ante los focos de la nación de la que es ídolo, el tenista expuso que al tiempo que trataba de "volver a encontrarme de nuevo en la cancha y recuperar nivel, sentía que estaba en el buen camino, que tenía que ser paciente y confiar en que la calidad y la dedicación antes o después daría resultado". "El mayor resultado llegó en el mejor momento, en el torneo más grande, más conocido y más prestigioso", celebró, antes de subrayar que se sintió especialmente pleno porque su hijo mayor, Stefan, pudiera asistir por primera vez a la ceremonia de entrega de trofeos. Éste era "uno de los grandes sueños" que tenía "como padre".

"En las últimas semanas el mosaico, por así decirlo, se ha arreglado para mí en el sentido táctico, técnico, psicológico y en el juego. He logrado establecer equilibrio sobre mí mismo y mis emociones, y reforzar mi juego en el terreno. Eso me lo demostré a mí mismo en ese partido contra Nadal", admitió un jugador balcánico que con 31 años no atisba la retirada. "Mientras existe en mí esa chispa, la pasión y el amor, permaneceré dedicado. Es de extraordinaria importancia el apoyo de las personas más próximas porque sin ellos no podría, todo sería mucho más difícil", recalcó.

Pues bien, la carta emocional emitida en sus redes sociales comienza del siguiente modo: "Querida familia y amigos, estoy escribiendo este mensaje entre cambios de pañales y libros de dinosaurios. Quisiera compartir con todos vosotros cómo me he sentido durante el transcurso de mi victoria en Wimbledon 2018". "Lo primero de todo, dejadme empezar escribiendo que el sentimiento de tener a mi hijo en los brazos de mi esposa en la ceremonia de trofeos en el banquillo ha sido la mayor sensación que he tenido en cualquier otro torneo que haya ganado en mi carrera", prosiguió.

"Cuando fui padre, uno de mis grandes sueños era que mis hijos estuvieran presentes en las gradas mientras jugase. Por no hablar de ganar trofeos. Ese sueño se hizo realidad hace varios días. Todo el mundo me pide que describa ese sentimiento. Dije que es inolvidable, especial, gratificante, maravilloso, alegre. Pero por encima de todo, ¡fue mágico! Cuando pensé que ese momento no podía mejorar, él gritó '¡Papá, papá!' Eso ya me dejó fundido, abrumado por las emociones. Más feliz y alegre de lo que creía. Estoy muy agradecido por haber tenido esta experiencia", relató.

"Había imaginado y rezado para que un día ganase un torneo del Grand Slam delante de mi hijo. Afortunadamente para mí, Tara está creciendo y no no puedo esperar para que me vea hacer lo mismo que hice delante de Stefan. Todo a mi alrededor era tenis hasta que me convertí en padre y marido. Todo lo que hice fue para triunfar en el tenis", hizo hincapié para, a continuación, desgranar que "cuando me convertí en padre y marido, mi 'mundo' evolucionó. No cambió, se convirtió en algo muy hermoso. Por supuesto, fueron más responsabilidades añadidas pero al final del día se abría una nueva dimensión de amor y energía dentro de ti que no existía".

"Y el regalo más grande que puedes recibir de Dios es la mayor sensación de empatía, compasión y devoción hacia tus hijos. Pero no es sencillo convertirse en padre. Tienes que aprender y estar listo para alcanzar ese 'equilibrio dorado' en la vida que todos perseguimos. Para mí el equilibrio fue entre el tenis, las prioridades y mi familia. Mi esposa me ha dado ayuda y apoyo todo este tiempo desde que nacieron Stefan y Tara. Siempre tiene tiempo para hablar y ayudarme a encontrar un camino que haga sentirme bien y dar lo mejor en casa con mis hijos y ella y también sobre la pista de tenis", ha descrito.

"En 2017, la lesión de mi codo derecho fue tan grave que me obligó a estar fuera del circuito durante 6 meses. La lesión fue uno de los problemas, el otro motivo fue que me faltaba motivación. No tenía problemas a la hora de entrenar y disfrutar sobre la pista de tenis pero tenía obstáculos mentales cuando tenía que competir. Un día compatiré más en profundidad los desafíos a los que tuve que hacer frente", manifestó en el texto.

El escrito avanza arguyendo sus sentimientos en los momentos más bajos de esa baja prolongada: "Siempre he tenido respeto por la gente que compartía sus momentos más complicados como puntos de inflexión para encontrar la verdadera fuerza que inspira a mucha gente. He sido muy vulnerable muchas veces en los últimos años. Y todavía soy vulnerable. No me da vergüenza. Al contrario, me hace sentirme más fuerte a mí mismo y a los demás. Me ha permitido ser más cercano con la gente. Me ha permitido profundizar y analizar qué está ocurriendo dentro de mí". Pero confiesa que es una tarea inacabada: "Cuando lo encuentre, estaré listo para preparar una estrategia para superar este problema y convertirme en un ser humano más fuerte, sabio y feliz".

"Durante estos dos últimos años, no fui paciente con mis expectativas tenísticas. No fui prudente con las estrategias y no escuché de verdad a mi cuerpo cuando me decía que algo serio estaba pasando en mi hombro. Intenté encontrar soluciones en cualquier sitio y la solución estaba dentro de mí. Después de muchos cambios con mi entrenamiento y mi equipo, no sabía sí recuperaría el nivel que deseaba en el tenis. Actualmente, una parte de mí cree en mis cualidades y capacidades. Pero hay muchos momentos de dudas en los que pude tomar reacciones diferentes. Afortunadamente, tuve la ayuda divina que me guió en la dirección correcta, en una dirección buena para mí que me trajo paz y equilibrio", esclareció.

Y se despidió del siguiente modo: "Soy consciente de los esfuerzos y dedicación que mucha gente ha puesto en mí en los últimos años para que regresase a mi nivel tenístico para ganar este título de Grand Slam. Quisiera extender este aprecio, respeto y amor a toda la gente que creyó en mí y me ayudó a ganar otro Wimbledon. Me siento bendecido por afrontar este viaje y estar apoyado por tanta gente en todo el mundo. Os amo, amo el tenis, amo la vida. Posdata: la hierba de Wimbledon supo genial una vez más. Le habría añadido un poco de aguacate y estaría perfecta".

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