EDITORIAL
Puigdemont torea a Sánchez
jueves 02 de agosto de 2018, 08:15h
La Generalidad, con Puigdemont en la sombra, ha vuelto a ridiculizar al Gobierno. Ni las cesiones en infraestructuras y financiación sirvieron para frenar un ápice el desafío secesionista que se mantiene tan vivo o más que antes de la reunión "bilateral" celebrada este miércoles. Tras tres horas y media de reunión, el Gobierno camufló el nuevo fracaso del "diálogo" con las habituales frases acuñadas por Pedro Sánchez y pronunciadas por la ministra Batet tras el encuentro con los separatistas: "normalidad institucional", "tono cordial y sincero" y "lealtad federal". La respuesta del consejero Maragall dejó las cosas en su sitio:"El Gobierno no tiene ningún proyecto para Cataluña. Seguiremos insistiendo el la libertad de los presos y en el derecho a la autodeterminación".
El único acuerdo al que llegaron las nutridas representaciones del Gobierno y la Generalidad consistió en mantener las "comisiones bilaterales"; esto es, el Gobierno seguirá chocándose con la cruda realidad de la tensión secesionista, mientras los separatistas le roban la cartera a Pedro Sánchez. De momento, al menos, la ministra Meritxell Batet reconoció que el caso de los presos está en manos del poder judicial, no del Gobierno y que el referéndum no es posible por inconstitucional.
Pedro Sánchez no puede seguir engañando a los españoles. Tiene que reconocer que su "diálogo" es inútil y sus cesiones, estériles. Puigdemont le está toreando y el presidente embiste a todas las muletas para conservar su imprescindible apoyo en el Parlamento. Pero de nada le servirá dejar en el ruedo la dignidad nacional. Tarde o temprano, los separatistas le darán la puntilla. Y tarde o temprano, cuando asuma que no se puede negociar con unos golpistas que quieren destruir España, deberá aplicar de nuevo el artículo 155. O no quiere aceptarlo o prefiere seguir haciendo el ridículo para aguantar en La Moncloa el mayor tiempo posible. Pero el "periodo de gracia" se acaba.