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ORIENT EXPRESS

Memoria de Polonia con Chopin de fondo

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 02 de septiembre de 2018, 20:47h

El pasado 1 de septiembre se cumplieron 79 años de la invasión de Polonia por la Alemania nazi. Después de la provocación del 31 de agosto conocida como el “incidente de Gleiwitz”, sin previa declaración de guerra, tropas motorizadas de la Wehrmacht traspasaron las fronteras polacas desde el Báltico hasta lo que había sido Checoslovaquia. Los invasores habían movilizado cinco ejércitos -en total un millón ochocientos mil hombres- 2.700 tanques, 10.000 piezas de artillería y más de 2.000 aviones. Allí se aplicó la llamada “guerra relámpago” o Blitzkrieg, algunas de cuyas tácticas ya habían ensayado los nazis en España: un avance de unidades ligeras de tanques combinadas con infantería motorizada y carros de combate apoyados por bombardeos que sembraban el terror entre la población civil. Los “stukas” caían en picado mientras hacían sonar la sirena en un aullido que anunciaba la muerte.

Se suele decir que Polonia no estaba preparada para esa guerra, pero habría que hacer algunos matices. Los servicios de inteligencia polacos venían siguiendo con mucho interés el rearme alemán. Los mejores matemáticos del país estaban trabajando para desencriptar la máquina que codificaba los mensajes alemanes: la famosa Enigma. Gracias a ellos, el equipo de Bletchey Park pudo quebrar su código y frustrar la guerra submarina en el Atlántico. A propósito, no se pierdan la estupenda exposición sobre Enigma que acoge la Fundación Telefónica en la Gran Vía madrileña. Es pequeña, pero magnífica.

Por otra parte, Varsovia ya había movilizado parcialmente y en secreto a sus tropas en el verano de aquel año a la vista de que la guerra con Alemania se acercaba. En dos ocasiones las desmovilizó a petición de sus aliados. Sin embargo, la ayuda de los británicos y los franceses no llegó -analizar por qué nos daría para otra columna- y los polacos tuvieron que enfrentarse a la invasión solos.

Y aquí viene el episodio que hoy quería recordar y que leí en “A nation defiant. Polish resistance to the German Occupation of Poland”, de Richard S. Fuegner. Desde el comienzo de la invasión hasta la caída de Varsovia, la Radio Nacional de Polonia emitió todos los días la Polonesa Op. 53 en La bemol mayor conocida como “Heroica”. Era una forma de mantener la moral de la población y de transmitir un mensaje al mundo: Varsovia resistía. El 28 de septiembre, cuando la ciudad finalmente fue capturada por los nazis, sonó otra pieza de Chopin distinta: el Requiem.

Durante casi un mes, Chopin representó a ese pueblo que se defendía como un león de la invasión alemana. Es mentira esa simplificación de que Polonia se derrumbó sin más. En Prusia Oriental, una brigada de caballería polaca contraatacó, cruzó la frontera y, según cuenta Fuegner, llegó a tomar unas aldeas. El 10 de septiembre, una contraofensiva polaca logró detener el avance alemán. En torno a Varsovia y en la península de Hel, por poner dos ejemplos, el ejército polaco resistió con fiereza y arrojo.

Sin embargo, cuando los soviéticos invadieron el país el 17 de septiembre, los defensores se vieron arrollados por dos ejércitos y sin ayuda de los aliados británicos y franceses. El 6 de octubre las últimas fuerzas polacas se batieron a la desesperada en Kock. Después de su derrota, la campaña de septiembre había terminado.

Los polacos siguieron combatiendo en las filas británicas, en la resistencia -ese movimiento increíble que Karski describió en “El Estado clandestino”- y por todas partes. Ellos fueron los primeros en luchar. En 1943 se sublevó el gueto de Varsovia. En 1944 hubo un levantamiento general. Los nazis no conocieron un momento de paz durante la ocupación y, especialmente, a partir de 1941, cuando los comunistas se involucraron en la resistencia después de la invasión de la URSS.

Así que ya sabe. La próxima vez que escuche esos acordes apasionados con que comienza la Polonesa Heroica, recuerde que, hace caso 80 años, esa música representó la resistencia frente a la barbarie. Póngasela en casa. Escúchela en el móvil. Haga memoria. En esos días, Chopin representó la esencia misma de la civilización europea batiéndose a brazo partido contra el horror que la Alemania nazi y la Unión Soviética representaban.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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