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ENSAYO

Albert Boadella: ¡Viva Tabarnia!

domingo 09 de septiembre de 2018, 16:29h
Albert Boadella: ¡Viva Tabarnia!

Prólogo de Mario Vargas Llosa. Espasa. Barcelona, 2018, 192 páginas. 16,90 €. Libro electrónico: 8, 99 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

Albert Boadella es uno de los referentes del panorama cultural español. La ironía y el humor constituyen herramientas que maneja con soltura. Ambas permean por la obra que tenemos entre manos. Sin embargo, quien vaticine que se va a encontrar un libro desenfadado comete un error. La denuncia de la gravedad del escenario catalán actual, producto de la dinámica rupturista impulsada por formaciones como PDeCAT, ERC y las CUP, supone la razón principal de la publicación de ¡Viva Tabarnia!

Como siempre ha hecho, Boadella toma partido y evita caer en el buenismo equidistante que caracteriza a ciertas posturas cuando acometen la “cuestión catalana”. Boadella da nombres y apellidos de los causantes de la fractura social apreciable en Cataluña: los nacionalistas, empezando por Jordi Pujol y sus sucesivos gobiernos, cuyo mensaje influyó notablemente en otras formaciones, en particular en el PSC.

Al respecto, Mario Vargas Llosa en el prólogo se centra en la figura del “Molt Honorable” como arquitecto de una deriva separatista que en los últimos tiempos ha acelerado su velocidad. Dicho con otras palabras: aquélla no hunde sus raíces ni en la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña (año 2010), ni en la negativa posterior de Mariano Rajoy a conceder el pacto fiscal a Artur Mas. Sin embargo, ambos mantras se enarbolan primero y se magnifican después desde diferentes posiciones periodísticas y académicas, lo que libera de responsabilidad a los verdaderos culpables.

Boadella desenmascara el discurso con el que el nacionalismo catalán ha captado voluntades tanto en Cataluña como ciertos lugares de España. Para tal fin, el dramaturgo rechaza todo lo que tenga que ver con la corrección política: “Si existió una auténtica víctima del franquismo esta pudo haber sido Almería o partes de Andalucía y de Castilla, cuyos habitantes tuvieron que coger las maletas y venirse aquí […]. El franquismo fue una desgracia, pero no hay que hacerla mayor con mentiras” (p. 35).

Asimismo, añade otro argumento fundamental para entender lo que actualmente acontece en su comunidad autónoma natal: la falsificación de la Historia por ese nacionalismo catalán excluyente y liberticida, lo que le ha llevado a crear artificialmente un enemigo (España) al que responsabiliza de todas las penurias que acosan a Cataluña. Como ejemplo de esta afirmación, Boadella sentencia que “lo esencial de este episodio es que los independentistas argumentan que en 1714, Cataluña era un país que luchó contra Felipe V porque ya tenía conciencia de su singularidad nacional. Ante eso, ¿qué se puede argumentar?” (p. 43). De tal modus operandi se deriva otro rasgo perceptible en quienes lideran “el procés”: el victimismo, vinculado siempre a un ingente listado de tópicos.

Esta contextualización resulta muy adecuada puesto que le permite al autor adentrarse en el presente y valorar la reacción de una parte notable de la ciudadanía catalana durante los meses de septiembre y octubre de 2017. El 1-O, los posteriores escraches realizados contra la Policía Nacional o las transgresiones constantes de la ley realizadas por la Generalidad, provocaron la respuesta de esa disidencia que durante décadas había permanecido callada y/o silenciada. De una forma más particular, Boadella evalúa positivamente la figura de Felipe VI: Se dirigió de una forma directa y sin ambages a la ciudadanía, asumiendo el papel de primera autoridad de Estado. La gente indudablemente se sintió arropada por esta iniciativa” (p. 154).

¿Cómo evalúa el autor la actuación del Gobierno de Rajoy durante el pasado otoño? La juzga negativamente por tardía e ineficaz. De esto último la convocatoria de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre supone el paradigma. Esos comicios arrojaron un resultado desolador: a pesar de todas las tropelías cometidas por el separatismo, la ciudadanía no alteró sus preferencias hacia él, fenómeno que lamenta Boadella. Como reacción surgió Tabarnia que en sus pocos meses de trayectoria, merced a la combinación de un conocimiento nítido del panorama y de un manejo magistral del sentido del humor, ha llevado ante la opinión pública la verdadera gravedad de lo que sucede en Cataluña.

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